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reflexiones sobre administración pública inteligente

miércoles, 26 de noviembre de 2008

De las organizaciones 0.0 a la DESorganizaciones 2.0


Las organizaciones tradicionales (1.0) están basadas en una estructura formal de puestos, funciones y competencias ejercidas por personas que la forman; así como en un esquema informal de relaciones y posiciones relativas de poder, habitualmente más determinantes. Ambas pueden variar a lo largo del tiempo según la misión corporativa, el contexto, las tendencias, la composición accionarial/política, etc. Lo que nunca varía es la presencia de directivos en las posiciones más relevantes.

Según la RAE , directivo es todo aquel que tiene la facultad de gobernar, regir, dar reglas para el manejo de una dependencia, empresa o pretensión. En todas las organizaciones existen directivos; las carreras se planifican para un crecimiento profesional con el objeto llegar a alcanzar ser directivo; muchos profesionales luchan día a día por llegar a serlo. Ser directivo aporta poder, brillo social, reputación. Ocupan la cúspide de empresas e instituciones públicas. En muchas ocasiones se asocia directivo al que más sabe, a una figura decisiva, a quien es capaz de orientar, guiar o impulsar. Suele asumirse que los líderes de las organizaciones son sus directivos. Los directivos patrimonializan departamentos o proyectos en los disponen de subordinados (la utilización de esta palabra no es casual utilizar). Hay toda una ciencia directiva, el management.

Esto y mucho más está convencionalmente asumidos por (casi) todo el mundo: es el modelo en que se han venido basando empresas e instituciones públicas. Pero estamos en época de cambios radicales: la crisis (depresión?) que está comenzando y los valores de la red social van a romper muchos esquemas (en parte ya han empezado a hacerlo)

¿Será necesaria una refundación del modelo organizativo, y consecuentemente, del concepto directivo? Es una pregunta abierta que no me atrevo a constestar con rotundidad, pero sí que puedo serviros algunas aportaciones que se me han ido ocurriendo de forma un tanto desordenada:
  1. Los directivos (españoles) no saben gestionar una crisis: no lo digo yo, lo dice la noticia que os adjunto. La mayoría no se ha enfrentado a una recesión y mucho menos a una crisis sistémica como la que estamos empezando. Los años de bonanza han sido muchos; las técnicas tradicionales, abundantes pero sólo para contextos predecibles; entran en juego nuevas variables de una complejidad extrema, que tienen descolocados a la mayoría.

  2. El desprestigio de la función directiva, la ética directiva está en cuestión: se apunta a las cúpulas empresariales como parcialmente responsables del hundimiento del sistema por su falta de valores, juego cortoplacista y enriquecimiento desmesurado. Asumiendo que no todos son iguales, las sospechas están servidas.

  3. La dificultad de pintar organigramas en una configuración en red: compartir o colaborar están en la antítesis de la tradicional definición funcional o competencial de los puertos de trabajo. Serán necesarias organizaciones más difuminadas e inestables.

  4. Del liderazgo directivo al liderazgo compartido: el creciente valor de las personas y la proliferación de las redes deslocalizan el conocimiento y el poder. Los valores colectivos adquirirán preminencia frente al liderazgo unipersonal.

  5. El directivo tradicional y su limitación para las nuevas habilidades que se puedan demandar: escuchar, convencer, conversar, interactuar, cohesionar, transparencia, humildad.

  6. Lo micro frente a lo macro, atomización creciente y especialización. Adiós a los perfiles generalistas.

  7. Inquietud y curiosidad permanente: con la de cambios tan vertiginosos en tan corto espacio de tiempo se hace difícil asumir una desidia en estar al día.

  8. La utilización de nuevos recursos: cuadros de mando, informes periódicos o reuniones de poco van a servir para detectar lo que está pasando interna o externamente , por dónde van a ir las tendencias. Las herramientas van a ser otras y estarán vinculadas a la creciente alfabetización digital de ciudadanos / consumidores.

  9. Los últimos serán los primeros: la llegada de nuevas generaciones, mucho más preparados a asimilar los cambios, razonar y comprender con otros esquemas les darán una ventaja competitiva importante.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Conversación cercana con el Consejero Güemes en ESADE



El pasado miércoles 19 de noviembre celebramos en ESADE la primera cena-coloquio del Club Dirección Pública para la que contamos con Juan José Güemes, Consejero de Sanidad de Madrid.


El momento no podía ser más oportuno por el intenso debate social que las distintas políticas en materia sanitaria están provocando en la CCAA madrileña, lo cual (para su suerte o desgracia) ha otorgado al Consejero una importante presencia mediática a la que hay que añadir el ser un valor emergente en el PP madrileño.


Elegimos un formato de cena reducido (máximo 30 personas) que propiciara el debate cercano y cordial, sin las barreras que provocan auditorios mayores o la presencia de medios de comunicación. Las expectativas no defraudaron. Por encima de acuerdos o desacuerdos con sus posiciones políticas hay que agradecerle al Consejero su claridad en la defensa "sin tapujos" de sus ideas; unas ideas que con la que está cayendo no son quizá las más "políticamente correctas" (seguramente el clima de confianza y el formato elegido propiciara que se "soltase el pelo" en algunas ocasiones).


En su intervención inicial, Juan José Güemes, desde posiciones nítidamente liberales, defendió una reforma profunda del sector público y una redefinición del papel del Estado como premisa necesaria para abordar las dificultades actuales, abandonando definitivamente su rol de productor de servicios y centrándose en la supervisión o regulación del libre mercado.


Apostó por una serie de principios básicos para su modelo sanitario:


  • la libre elección de los usuarios (al estilo del "choose and book" británico en la que se puede consultar datos de cada hospital antes de elegir).
  • la necesidad de competencia entre proveedores públicos y privados,

  • la eficiencia la prestación de servicios,

  • la transparencia en el funcionamiento del sistema.






Ya en el coloquio surgieron diversos temas de interés: el modelo sanitario, la apertura de nuevos hospitales, los recursos humanos, la organización sanitaria, o la gestión de los servicios.

Sobre el modelo sanitario indicó que, aunque a veces pareciera lo contrario, hay un importante consenso de los grandes partidos en la defensa de la sanidad como servicio público, aunque con la posibilidad de prestación mediante entidades privadas (fórmula en funcionamiento en diferentes CCAA de distinto color político). En este sentido yo tampoco entiendo muy bien el debate ficticio que se crea en ciertas ocasiones: ¡ambos partidos políticos PP-PSOE acaban haciendo lo mismo! Apostó por la sanidad como motor económico de un territorio y por la introducción de técnicas de la empresa privada en la gestión pública que premien la eficiencia, el mérito y los resultados: "un jefe de servicio de un gran hospital gestiona un volumen de recursos públicos equivalente al de muchas grandes empresas de este país", "¿es de recibo que se necesiten ginecólogos y no sea posible tirar de algunos que prefieren estar en otros asuntos como ciertas investigaciones no prioritarias"? (sic).

Hubo muchas preguntas sobre la polémica suscitada por la apertura de ocho nuevos hospitales en la Comunidad. Destacó que en las últimas décadas no había habido ninguna ampliación de capacidad hospitalaria en Madrid y el logro que supone abordar un proyecto de este tipo en cuatro años. Las dificultades iniciales, propias de la complejidad del funcionamiento de un hospital y del escaso tiempo consumido en el traslado, se están superando y subrayó el
importante cambio cultural que va a suponer. Aún así se mostró más preocupado por la reforma de los actuales grandes hospitales madrileños, que se deberá realizar en los próximos años; a nivel de infraestructuras ("muy costosa, pero que se va a abordar aun estando en crisis") pero, sobre todo, por el cambio hacia una cultura de gestión ("esto costará más").

También apareció la cuestión del personal sanitario: asumió la necesidad de completar
las plantillas de los nuevos hospitales aunque reconoció las dificultades de encontrar profesionales sanitarios en ciertos lugares y para ciertos turnos de trabajo, "y este problema lo tenemos todos, en CAtaluña, Andalucía o Madrid" (sic). Asimismo destacó la creciente cultura de gestión de los facultativos de las generaciones más jóvenes.

Por último respecto a organización y gestión sanitaria defendió el modelo madrileño
de llevar la prevención y la supervisión de la salud de la población a la
atención primeria mediante la Dirección General de Atención Primaria. Abogó
por mejorar los sistemas de información y comunicación para que atención
primaria y especializada pudieran disponer de información del paciente que
les permitieran tomar decisiones. O, un asunto muy polémico: la implantación de indicadores de
desempeño para facilitar la libre elección de los ciudadanos ("¿por qué yo paciente no puedo saber si un neurólogo tiene mejores resultados que otro... ya decidiré luego si decido esperar tres años o no?" -sic-)

Lo único que eché de menos fue que no quedara tiempo para abordar cuestiones de e-sanidad o de sanidad 2.0. La cena pasó rápido y hay que reconocer que todavía muchos están en una onda 0.0. No así el Consejero que se mostró muy receptivo cuando le comenté sobre este tipo de dinámicas y a las conversaciones que se producen en la red.

viernes, 21 de noviembre de 2008

RTVE 2.0


Os animo a echar un vistazo al Blog de RTVE. La Corporación pública puso hace poco en marcha su página web con un formato mucho más dospuntocerista que incluye TV/ radio a la carta, vídeos, fotos, noticias casi "on-line" , etc.


Incluye una comunidad de blogs, en la que numerosos profesionales de la TV y radio públicas tienen un blog y escriben sus posts. Con un estilo cercano y ameno, nos cuestan entresijos de las noticias, los telediarios, las corresponsalías, la actividad reportera, etc. Hay de muchos tipos. Es un buen ejemplo de blog (¿corporativo?) y de cómo una organización, a través de las personas que en ella trabajan, puede generar conversación con sus usuarios. Tienen muchísimos comentarios y puedes encontrar cosas insólitas.


Sólo echo un poco de menos que la conversación fuera un poco más bilateral, es decir, que hubiera un diálogo real a través de los comentarios. Aunque, claro, con todos los que hay lo mismo tendrían que dedicarse más al blog que a su trabajo de profesionales de la Corporación.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Dos ideas por la mejora de la sanidad pública


Estoy sorprendido por la cantidad de buenas ideas que están aflorando en el debate sobre la sanidad pública que lanzó Alorza el otro día. Parece que el uso de la plataforma 1001 ideas da buenos resultados. Desde este blog he intentado plasmar algunas ideas personales y casos prácticos aplicados en sanidad:


Sin ser un experto en temas sanitarios me he animado a proponer un par de ideas que pudieran mejorar algunos aspectos. Podéis animaros a votarlas si os gustan:

Adiós a los volantes médicos en papel: nunca he entendido la cantidad de trabajo burocrático que tienen que soportar los médicos (y que cada vez es mayor). Que para hacerse un análisis, visitar a un especialista o cualquier otra prueba haya que hacer un papel parece que tiene poco sentido hoy en día. ¿Sería posible el volante electrónico? Seguramente sí, y ya se esté implantando en algún sitio. Lo desconozco, pero no parecería muy complicado que, en vez de generar el volante de papel, se generara un volante electrónico que figurara como un evento de alta en la unidad a realizar el acto médico requerido. Dicha unidad, te podría confirmar al móvil o a tu cuenta de e-mail la cita indicándote las posibilidades para que tú des la aceptación (o vía el google calendar según la idea de Roc Fages)

Servicio "sanidad en casa" (pacientes específicos): habrá muchas ideas sobre una sanidad proactiva: Javier Llinares propone un "plan de mantenimiento preventivo" interesante; en algunos países que tienen como principio básico preocuparse por la salud pública lo hacen (Cuba). Otros quizá argumenten que se menoscaba la libertad individual y que el Estado deje a los ciudadanos hacer lo que quieran. Mi idea va pensada en colectivos que requieren una atención médica más frecuente (crónicos, tercera edad, etc.): un registro del historial médico en el centro de salud junto a un plan de seguimiento individualizado según las circunstancias de cada uno generaría actuaciones sanitarias en el domicilio de dichos pacientes.

Esta noche tenemos la cena con el Consejero de Sanidad. Habrá debate, espero que interesante porque los participantes son de nivel y de colectivos muy diferentes: profesionales médicos, empresas farmaceúticas, directivos públicos de otros sectores, académicos especializados en temas de sanidad, consultores y pacientes, que somos todos. Os lo contaré en un post los próximos días.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Una sanidad que invita a reflexionar


El debate sobre la Sanidad que ha comenzado Alorza a través de una sucesión de posts, grupo de Facebook, plataforma de 1001 ideas, etc. coincide en el tiempo con la cena que el próximo miércoles 19 de noviembre organizamos el Club Dirección Pública de ESADE en Madrid con el Consejero de Sanidad de la CAM, Juan José Güemes. Esta coincidencia me viene de lujo porque parte de las cuestiones de este debate las iré trasladando (en la medida de lo posible) al coloquio que vamos a tener con el máximo responsable político de la Sanidad madrileña.

Aclaro que no soy un profesional de la materia; ni siquiera he tenido como Alorza experiencias próximas a este sector tan complejo. Lo matizo por si digo cualquier cosa que pueda ser calificada de "poco rigurosa" o algo por el estilo.

Todos estaremos de acuerdo en que sanidad y educación son (quizá junto a la justicia) los dos servicios públicos más importante de los que una sociedad ha de dotarse. En ocasiones, nos olvidamos de algo que por ser evidente no es menos transcendental: la Sanidad es en su esencia una actividad de componente humano cuyo objetivo es cuidar de las personas , a través de dotar los medios necesarios para prevenir enfermedades o tratar personas enfermas. Hablamos de salvar vidas o dotar de una mínima calidad de vida a los enfermos. Esta idea hace que la Sanidad sea el servicio público por excelencia, muy diferente de otros servicios públicos como puedan ser la gestión del tráfico o correos.

Por ello todos los ciudadanos queremos tener una buena Sanidad y que pública, universal y gratuita. Que sea la mejor porque en cualquier momento necesitaremos ser atendidos y deseamos sea en las mejores condiciones. Y porque una sociedad saludable es una sociedad productiva, capaz de crear riqueza y lograr altas pautas de desarrollo humano.

Primera reflexión - El modelo ideal (creo) no existe

¿Qué ocurre cuando la Sanidad que queremos cada vez es más costosa (por motivos diversos) y por otra parte nos molesta sobremanera pagar impuestos? Entonces empieza a cuestionarse el modelo: ¿hay que aportar más o hay que gestionar mejor? ¿tiene fallos el sistema? ¿cómo lo podemos mejorar? Aparecen nuevos paradigmas y se apuesta por incluir a la iniciativa privada, tanto en la producción de infraestructuras, como en la gestión de servicios de apoyo o, incluso, en la propia prestación del servicio de atención sanitaria. ¿Es una confabulación para convertir la sanidad en un negocio? No lo sé, yo no me atrevería llegar tan lejos, aunque sí reconozca que para muchos han aparecido negocios nuevos y muy suculentos. Sin embargo sí tengo claras dos cosas (y no creo descubrir nada nuevo):
  • Que la titularidad ha de ser siempre pública y tiene que ser la Administración la que supervise, controle y, en última instancia, se responsabilice de la calidad en la prestación del servicio.

  • Que hay que hacer algo para que el modelo sea sostenible, asumiendo que cada vez se requieren muchos más recursos y los ciudadanos llegan a un punto de "hartazgo impositivo".

¿Es la incorporación de la iniciativa privada una solución o un ataque al modelo? Pienso que ni una cosa ni otra:

  • Una solución no, porque habrá que tener mucho cuidado en que un servicio de naturaleza humana (como decía anteriormente) no acabe convirtiéndose en una relación mercantil. En ese sentido habría partes esenciales de la prestación sanitaria que seguramente se deberían mantener bajo gestión pública directa y otras más accesorias sí pudieran ponerse en manos de la iniciativa privada.

  • Un ataque al modelo tampoco, al menos mientras nadie se plantee la privatización real de la sanidad, es decir, que el Estado no deje propietario y garante del servicio como ocurre en Estados Unidos. Y eso no está ocurriendo (que yo sepa) en ninguna parte, ni en Madrid.

Dicho lo anterior no sé si alguien puede ofrecer la solución ideal. Seguramente sea un mix de diferentes modelos con una titularidad pública indiscutible y campos de gestión pública directa y otros con participación de iniciativa privada. Lo que también tengo claro es que debería ser un modelo acordado por todos los actores implicados: poderes públicos, profesionales, empresas, ciudadanos.

Segunda reflexión - La gestión y las dificultades de las burocracias profesionales

Teniendo en cuenta que cada vez hay que hacer más cosas con unos recursos limitados hay que hacer un especial énfasis en el capítulo de gestión: hacer más con lo mismo.

Sin perder de vista que gestionar sanidad no es gestionar una fábrica de montaje; pero sin olvidar, que gestionar sanidad no es aplicar el ejercicio profesional. Lo digo por el peligro y las dificultades que entraña el ejercicio del poder por los profesionales en este tipo de organizaciones. Considero que es necesaria una técnica específica de gestión sanitaria, distinta de la gestión empresarial (aunque pueda tomar alguna de sus recetas "adaptadas"), separada del ejercicio profesional y ejercida por personas con amplios conocimientos sanitarios (lo más natural es que sean médicos-gestores). Esto no siempre es comprendido por los profesionales médicos: de ahí el conflicto gerente-médico o el llamado "poder de los jefes de servicios".


Tercera reflexión - El ciudadano-usuario-paciente
Voy a ser un poco crítico con una visión excesivamente sesgada hacia el paciente: desde posiciones liberales se habla de la libertad del paciente, de dotarle de la máxima libertad de elección, de su capacidad para participar en el proceso de decisiones médicas, etc.

Respecto a la libertad de elección, está bien sobre el papel. Otra cosa es la realidad. ¿Todo el mundo tiene realmente posibilidades de elegir? Si fuera así, ninguna objeción. Pero, ¿es esa la realidad? No estoy tan seguro. En este caso estaríamos induciendo desigualdades en el sistema.

¿Tiene realmente el paciente los conocimientos necesarios para poder participar activamente en un proceso de diagnóstico y atención médica? A mi me da pavor esa costumbre que se está poniendo tan de moda de sustituir al médico por internet o de recabar información a través de este canal e ir a la consulta en plan "sabelotodo". Podemos pasar de la dictadura del médico a la dictadura del paciente y eso tampoco creo que sea muy bueno.

Salvando las anteriores matizaciones hay varios aspectos donde sugeriría profundizar:
  • Un mayor acercamiento médico-paciente.
  • Un trato más humano a los pacientes en toda la cadena sanitaria.
  • Una mayor concienciación cívica sobre el uso de los recursos sanitarios.
  • Un mayor apoyo en asistencia social para sacar de la sanidad a personas que tienen otras necesidades (afectivas, económicas, etc.)
Quinta reflexión - Las TIC aplicadas a la Sanidad: e-sanidad y sanidad 2.0

Según el último informe de la Fundación Orange, España uno de los países europeos que menos gasta en sanidad, es de los que más invierte en e-Salud. Lo hacemos más en los procesos de front office (receta electrónica, historial clínico automatizado, interconexión de bases de datos, cita médica a distancia o telemedicina) que en gestión interna o en equipamiento/automatización de procesos diagnósticos.

Si bien en cuestiones de modelo, gestión o en solventar los problemas de las burocracias profesionales hay dificultades y discreprancias, es alentador que haya este esfuerzo inversor en modernizar nuestra sanidad. ¿Es suficiente? Seguramente no: existen infinitas posibilidades: en las distintas etapas del proceso médico (prevención, diagnóstico, atención), en la puesta en común de información en todos los sistemas sanitarios, en la relación paciente-médico, en la creación de comunidades de pacientes con enfermedades singulares, en la formación continua de los profesionales, en la realización de los distintos trámites burocráticos (internos y externos), etc.

Sexta reflexión - Los profesionales sanitarios

Es una de las cuestiones que más me preocupan. Al fin y al cabo el éxito de un buen modelo sanitario radica en las infraestructuras, el equipamiento y los profesionales. Se habla de incrementar los recursos en este sentido pero ¿es suficiente contratar sin más o habría que revisar en qué condiciones se producen las contrataciones? Me refiero a estabilidad, retribución, adecuación de especialidades.

A ver si alguien me puede contestar las siguientes preguntas: ¿por qué faltan especialistas? ¿No hay suficiente cantera en las universidades españolas? ¿Por qué emigran los licenciados de nuestro país y tenemos que recurrir a los de otros países? ¿Por qué un médico en Reino Unido gana el doble que en España? ¿ Cómo es posible que se estén agotando especialidades tan necesarias como la pediatría?

Reflexión final

El debate está servido. Las discrepancias, sobre todo en los asuntos de fondo, numerosas. La Sanidad es algo demasiado complejo como para poder ofrecer recetas sencillas. Aun así deberíamos estar satisfechos porque la Sanidad española es de las mejores del mundo. El problema es si lograremos mantenerla o mejorarla con la vista puesta en las próximas décadas

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Unas entrevistas que valen y otras que no


¿Qué tendrá lo público que en algunos campos concretos es prácticamente imposible innovar? ¿Intereses corporativos? ¿Férreas normativas que se han quedado obsoletas? ¿Poca imaginación? ¿Inercias insalvables? ¿Flojo impulso político y directivo? ¿Desinterés por complicarse la vida? Seguramente un conjunto de todo ello y otras cosas más.

Uno de estos campos es la gestión de personas, en todas sus vertientes: selección, retribución, desarrollo profesional, provisión de puestos, etc. Ocurre a veces que cuando alguien pretende hacer algo novedoso, distinto, diversas circunstancias lo echan para abajo. Un ejemplo puede ser el caso de las entrevistas conductuales estructuradas (ECE) que nos cuenta Iñaki Ortiz en su blog. En este caso han sido los tribunales los que han resuelto que no deben usarse este tipo de instrumentos para cubrir puestos de trabajo en comisión de servicios, aunque se siguen utilizando (supongo hasta que se vuelvan anular por el contencioso) en los concursos de traslados.

No conozco los detalles de la sentencia, tan sólo lo que apunta Iñaki en su post. Tampoco conozco las ECE en su profundidad, aunque por lo que he leido es un procedimiento bastante regulado y con una metodología bien definida que persigue identificar todas aquellas competencias necesarias para el desempeño de un puesto de trabajo relacionadas con habilidades, rasgos de personalidad o actitudes. Pero, según el juez no sirve, al menos para cubrir puestos en comisión de servicio.

¿Por qué? El viejo argumento, adornado con todos los floripondios jurídicos que se deseen, es que las entrevistas esconden arbitrariedad y no garantizan el principio de igualdad en el acceso al empleo público. Puede ser que sí, que en muchos casos sea así. Un ejemplo de que esto ocurre: todos los días se publican en el BOE numerosas convocatorias de provisión de puestos por libre designación con toda la aparencia de escrupuloso respeto a los principios de igualdad, méritos y capacidad. En estos procesos se suelen pedir CV y hacer entrevistas, pero no del tipo de las ECE, sino otras carentes de rigor y sistemática. Todo queda ahí, en la aparencia, porque todos sabemos que esos puestos suelen estar dados de antemano al amigo o contacto de turno y el proceso es una pantomima para cubrir el expediente.

Sin embargo, cuando se intenta introducir una cierta sistemática y un procedimiento riguroso, a través de unas entrevistas bien definidas en su planteamiento, desarrollo y valoración de resultados, de repente parece que no sirven como procedimiento selectivo. Se recurren y los tribunales las echan para abajo. ¡Vaya paradoja!

Mi conclusión es que la entrevista es un sistema perfectamente válido para la selección de personas, sea en las empresas o en la Administración. Esta y otras técnicas de reclutamiento de personal han sido perfeccionadas a lo largo de muchos años por parte de la psicología industrial y su ejército de expertos. Todas las empresas privadas utilizan estos sistemas cuando se trata de reclutar a su personal y no existen candidatos con referencias que puedan cubrir el puesto de forma directa. Y les funciona o les debe funcionar muy bien. Se juegan en ello parte de sus beneficios.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Open propolis: suma y sigue pensando en e-Gov


Se acaba de poner en marcha el nuevo portal Open Propolis, un proyecto liderado por la gente de Autoritas que apuesta por convertirse en elemento de referencia en el debate en torno a una Administración pública moderna y avanzada. Realmente no se trata de una nueva creación, sino una refundación del antiguo portal con un enfoque más participativo y dospuntocerista.
Navegando un poco por la página principal podemos encontrar diversas áreas temáticas:

La novedad más importante es nuevo espacio que se abre para el debate, reflexión y contacto con otros profesionales del sector público o con intereses en el mismo. Mediante un registro sencillo puede accederse a la posibilidad de establecer relación con otros miembros de la red, conversar con ellos de forma directa o a través de foros, o publicar diversos enlaces de interés.

Todas estas iniciativas son sin duda bienvenidas. Gracias a Carlos Guadian y compañía por esta aportación.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Mr. President 2.0


La elección de Barack Obama como próximo presidente de los Estados Unidos supone un hecho destacado que merece la pena comentar. No desde el punto de vista político, que no es el tema de este blog, sino de cómo un desconocido sin experiencia política, que obtuvo su cargo de senador hace tan sólo cuatro años, ha sido capaz, después de casi dos años de campaña, de llegar a la presidencia americana habiendo derrotado a políticos tan curtidos y con tantos recursos económicos como John McCain, Hillary Clinton o John Edwards.

La victoria de Obama se ha cimentado sobre una capacidad excepcional de generar una vorágine emocional y afectiva a favor de su candidatura, o de lograr una movilización sin precedentes en la sociedad americana (la que vota), pero también en otras partes del mundo como por ejemplo en Europa. El por qué de dicho fenómeno lo podemos encontrar quizá en una conjunción de carisma, discurso, contexto, optimismo, telegenia, etc. Ahora bien, lo que ya muchos coinciden es que dichas cualidades se han magnificado por la utilización de la tecnología de la web social en su campaña electoral.

Esa es la idea que me gustaría destacar en este post: Obama seguramente haya cambiado para siempre la forma de hacer política en los procesos electorales. Como indica el artículo Campaigns in a Web 2.0 World que nos recomienda Rafa Chamorro en su blog, el fenómeno producido en esta campaña es de importancia similar a la utilización de la televisión por medio de John Kennedy cuando derrotó a Nixon en 1960.

Hace cuatro años YouToube o Facebook prácticamente no existían, Obama prácticamente tampoco. Por ello, se ha producido un proceso paralelo entre la creación y desarrollo del candidato-(hoy)presidente y el de las herramientas de la web 2.0. Su equipo de campaña decidió construir una red social de apoyo formada por millones de personas capaz de llevar el mensaje y el entusiasmo a otras millones de personas sometidas a los impactos de los medios tradicionales. Utilizando estos instrumentos (muchos de ellos novedosos como nos contaba Nacho Campos en su blog) se ha logrado interactuar con cada ciudadano de forma individualizada, generar equipos de prescriptores en cada barrio, recabar ideas de cada rincón y, algo clave en la campaña norteamericana, ser el que candidato con mayor recaudación de fondos.

Javier Llinares en su blog nos daba hace unos días algunas cifras: Obama tiene más del doble de referecias que George W. Bush; 8 veces más fotos de Obama que de Bush; millones de personas sumados a la red de Obama en Facebook (2.3 millones en su grupo), Myspace y Linkedin; la pagina web de Obama tiene seis veces más tráfico que la de John McCain.

Todo ello ha marcado un camino que muchos habrán mirado con lupa para copiar (a ver qué hacen ahora los partidos políticos españoles). Le ha valido para mucho, nada más y nada menos que para lograr el hecho histórico de ser un presidente negro, joven y con poca experiencia. Ahora bien, a partir de ahora hay que gobernar. Y sin ánimo de aguar la fiesta a todos aquellos que tienen la euforia desatada, a mí me surgen algunas preguntas:
  • ¿qué va a hacer o qué le dejarán hacer? (teniendo en cuenta que el programa electoral no es su punto fuerte -presenta algunas contradicciones- y considerando el país que le va a tocar dirigir;

  • ya que ha sido un candidato 2.0, ¿será un presidente 2.0? ¿cómo utilizará la web social para ejercer su mandato y mantener este contacto tan cercano con los ciudadanos?
Lo tendremos que ver en los próximos cuatro años...

martes, 4 de noviembre de 2008

La Administración entra en casa


Como residente en Madrid he venido siguiendo desde su nacimiento la evolución del Servicio de Estacionamiento Regulado de Madrid (S.E.R.), el polémico servicio de pago por aparcamiento que se puso en marcha hace algunos años.

Justo es reconocer que, aunque los comienzos fueron difíciles, la mejora en la prestación del servicio ha sido sustancial. La primera vez que me tocó acudir a las oficinas municipales para conseguir el distintivo fue caótico: el servicio se prestaba de forma centralizada desde una única sede, se requerían multitud de papeles (algunos a obtener en otras ventanillas administrativas) y una vez recibido el documento de pago había que acudir a una oficina bancaria para luego volver a una nueva cola a que te dieran la deseada etiquetita. El resultado: colas kilométricas, funcionarios y ciudadanos desquiciados, varias tardes perdidas y maldiciones varias a los que montaron tal absurdo.

Eso fue en el 2006, no hace tanto. Desde entonces, los responsables municipales se han puesto las pilas y se han observado mejoras sustanciales a lo largo de este tiempo:
  • Descentralización: las ventanillas se ubicaron en las Juntas de Distrito; sólo algunos casos muy particulares (residentes temporales, empresas de leasing) quedaban para la sede central.

  • Menos papeles: para los empadronados en Madrid, se suprimieron los volantes de empadronamiento y las fotocopias del DNI. Únicamente con presentar el DNI y el permiso de circulación del vehículo ya es suficiente.

  • Pago en la ventanilla municipal mediante tarjeta de crédito: todo se hace en un mismo acto (presentación de documentación, pago y obtención del distintivo).

  • Trámites en otras Administraciones desde la ventanilla municipal: si el vehículo está censado en otra localidad, en el mismo momento te solicitan a Tráfico el cambio de domicilio. No hay que perder otro día haciendo más gestiones.

  • Cita previa: las colas han desaparecido. Desde internet se puede pedir cita previa y se hace la gestión en cinco minutos.

Y lo mejor para el final: para todos aquellos empadronados, no hay ni que acudir a la ventanilla... la Administración viene a casa. El Ayuntamiento te remite a tu domicilio el documento de pago y tras proceder al mismo (eso sí, acudiendo a la entidad bancaria), te envían el distintivo de aparcamiento. Una especie de desayuno en la cama de los que nos cuenta el genial Alorza.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Cuando las neuronas no dan para más


En los duros tiempos que corren de crisis económica empiezan a aparecer por las distintas Administraciones públicas diversas versiones de los llamados Planes de Austeridad y Reducción de Gastos:


Se van a poner en marcha en breve nuevas medidas orientadas a conseguir ahorros adicionales en el gasto de bienes y servicios ordinarios. Se pretende dar cumplimiento del objetivo de austeridad y reducción de costes establecido por el Gobierno para toda la Administración.

El Plan de Austeridad y Reducción de Gastos (PARG) insta a que cada organismo de la Administración establezca su propio plan de acciones para conseguir reducciones complementarias de gasto. Propone que sean las unidades responsables de las decisiones de gasto las que formulen y establezcan mecanismos sencillos para una gestión y control de gastos que refuercen el rigor y la austeridad como características destacadas de la gestión.

Dicho Plan reunirá el conjunto de medidas propuestas por las distintas unidades y se contemplarán acciones tendentes a propiciar ahorros adicionales en comunicaciones, desplazamientos, consumibles de oficina o reproducción, promoción y publicidad, contratación de servicios externos, y suministros en general, entre otros capítulos.


Se trata de tomar medidas para reducir el gasto corriente y ajustar más aún las partidas presupuestarias en un contexto de contención. La iniciativa en sí misma es lógica y necesaria: se gasta mucho dinero innecesariamente en el funcionamiento de una Administración a veces sobredimensionada en ciertas áreas de actividad.

El problema viene cuando hay que empezar a trabajar con detalle el diseño del Plan y las medidas que tendrán que implantarse. Se opta por el recurso fácil de sacar del cajón planes anteriores, por medidas recurrentes y simplistas basadas en el recorte universal (para todos y para todo): si hay que ajustar los gastos de viaje, nadie tiene autorización de viajar; si hay que reducir el consumo de teléfono, se suprime el acceso a línea exterior; si hay que reducir el consumo de papel, desaparecen los paquetes de folios; si hay que reducir el gasto en consumibles de oficina, te tienes que traer el boli de casa o apagar la impresora. Surgen además como nuevas figuras emergentes todos aquellos burócratas de medio pelo con función controladora que se sienten fuertes condicionando la actividad cotidiana. Quien trabaja en alguna institución pública sabe bien de lo que estoy hablando.

Y es una pena porque no todo es negativo en estas circunstancias. Son una magnífica oportunidad para repensar muchas cosas que se mantienen por inercia e impulsar nuevas dinámicas de actuación. Pero la realidad es que se suelen desperdiciar estas oportunidades. Al final acaba poniéndose de manifiesto una alarmante falta de ideas e imaginación, una incapacidad histórica para discriminar o sintetizar. Algunos no dan para más.