
Últimamente ando un poco indignado con todo el asunto del funcionamiento de la justicia, especialmente cuando uno ve en los juzgados las montañas de expedientes, los retrasos, la descoordinación, etc.; en resumen, el caos y la falta de modernización que afecta a este pilar fundamental del Estado.
El otro día sale el ministro Bermejo en rueda de prensa y afirma que las soluciones están más en cambios en los modelos de gestión que en un incremento sustancial de los recursos (especialmente las plantillas de personal). En este punto concreto estaríamos de acuerdo si a lo que se refiere es a hacer las cosas de otra forma, a un replanteamiento de los procesos judiciales, a un cambio cultural, a un funcionamiento diferente de la oficina judicial y a un fuerte impulso tecnológico. Si es así, por supuesto que la solución no es meter más gente; todo lo contrario: ¡sobrarían muchos!
Una de las cuestiones fundamentales es que tiende a olvidarse (sobre todo por los miembros de la judicatura) que la justicia no sólo es un "poder" (que lo es), no sólo es "autoridad" (que lo es), sino que es un servicio público y, como tal, los ciudadanos que pagan sus impuestos para mantenerlo tenemos todo el derecho del mundo de exigir un funcionamiento de calidad, entendida ésta como la producción de sentencias justas en un plazo razonable.
Puestos a soñar y por citar cuatro cosas pienso por ejemplo en la posibilidad de tener una gestión integral informatizada de cada procedimiento(expediente): seguimiento electrónico con alertas sobre distintos trámites para los funcionarios; emisión de citaciones o "alertas" de cumplimiento de plazos por sms/email/tdt, etc.; acceso compartido a todos los juzgados. O poder presentar/recibir escritos por vía telemática. O que los sumarios estén almacenados en grandes bases de datos con la posibilidad de acceso a los mismos por internet (con los permisos correspondientes, por supuesto). O una herramienta para generación de sentencias que incorpore por ejemplo la posibilidad de vínculos a bases de datos jurídicas.
Lo anterior se puede hacer, no es demasiado complicado. Chocaría evidentemente con las pegas de áquellos que piensan que tecnología y garantías no son muchas veces elementos compatibles. Pero éste no puede ser un argumento para no avanzar; el caso de la Agencia Tributaria es el mejor ejemplo para demostrar que la tecnología no tiene por qué menoscabar las garantías.
No obstante, no es suficiente con "informatizar la burocracia", aunque estando como estamos sí que el avance sería significativo. ¿Sería deseable una simplificación de las leyes procesales? Creo que sí, aunque en este punto los garantistas de nuevo se estarán tirando de los pelos. Quizá mi "sí" no es un "sí absoluto" porque habría que ver los distintos procedimientos: en algunos ámbitos como el penal sería preciso ser mucho más cuidadoso porque está en juego la libertad de las personas.
¿Y la gestión de la oficina judicial? Hace pocos años se ideó un modelo que no se ha acabado de implantar por diversos motivos. La función del juez indudablemente incorpora la dimensión de autoridad/poder que debe conciliarse con la de servicio público. Pero la oficina es una unidad de servicio público cuya gestión debe incorporar nuevas técnicas como el enfoque por resultados (formulación de objetivos y evaluación de los mismos) vinculados a incentivos retributivos o a la carrera profesional.
Todo ello es necesario para mejorar el funcionamiento de la justicia. Y muchas cosas más. Pero entrar a enumerarlas y a analizarlas tendría mucha tela que cortar.