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reflexiones sobre administración pública inteligente

miércoles, 14 de enero de 2015

El reto estratégico de TIC+derecho en lo público

La tecnología y el derecho van a velocidades sustancialmente distintas. Que la primera vaya a la velocidad de la luz y el segundo a un ritmo lento no es algo mejor ni peor, simplemente es una constatación que además puede que con todo el sentido del mundo.

Sin embargo, la transformación de las Administraciones públicas demanda que haya un  acompañamiento y coordinación entre la tecnología y el derecho. De nada sirve que tengamos todas las posibilidades tecnológicas del mundo si luego hay unas leyes que imponen hacer las cosas de una determinada manera. Igualmente el derecho es el equilibro necesario para algunos de los desmanes que pueden provocar las TIC.

El problema viene cuando no hay equilibrio; es decir, cuando desde el derecho se utiliza la norma como parapeto contra la innovación y se mantiene el obcecamiento en formas de trabajar del siglo pasado. O cuando desde planteamientos exclusivamente tecnológicos se ignora la necesidad de mantener las garantías y la legalidad.

Lo que sí es cierto es que los tiempos que corren llevan a replantearse muchas cosas, también a nivel jurídico y que es preciso innovar en este sentido para buscar nuevas formas de dar soporte legal a las nuevas oportunidades que abren las TIC. Cuando la respuesta a una innovación tecnológica es que no es posible implementarla porque no lo permite la ley, la siguiente pregunta es ¿qué impide cambiar la ley? y ¿por qué no se estudia cómo dar respaldo legal a dicha innovación?.

El futuro en la Administración pública no se concibe si un enfoque estratégico diferente que ponga a trabajar de manera conjunta en el diseño de servicios y de normativas a los profesionales jurídicos y a los profesionales TIC. En algunos sitios como AEAT y SS ya hace tiempo que lo están haciendo. En otros , lo estamos intentando.

martes, 23 de diciembre de 2014

Transformando la Justicia

El tiempo apremia y en unas cuantos semanas hemos sacado adelante un "Plan 500 días para acelerar la Justicia en entornos digitales" . Obviamente es imposible poner solución a problemas históricos y de enorme complejidad en lo que queda legislatura , pero precisamente por ello el Plan pretende incorporar una doble dimensión: por un lado una visión estratégica sobre los ejes de posicionamiento de la Justicia ante los retos y necesidades de la sociedad del siglo XXI. Y por otro, un enfoque de acción en el que dicho Plan se nutre de proyectos a corto plazo que muestren con hechos concretos cuáles son los objetivos que se pretenden conseguir.

Los ejes de transformación que se han identificado tienen que ver con: 1) el funcionamiento, una Justicia digital; 2) la relación con los ciudadanos, una Justicia abierta; 3) la gestión y la cultura interna, una Justicia innovadora.

 La Justicia digital tiene que ver con avanzar en la digitalización de los servicios con el objetivo de disponer de servicios proactivos, ágiles, simples y con "cero papel" . Para el 2015, uno de los proyectos más transformadores y relevantes, con esta idea de proactividad y mayor impacto en la ciudadanía, es la transformación que va a dar lugar a un Registro Civil Electrónico y la inscripción de nacimientos y defunciones desde los hospitales. Un proyecto complejo pero extraordinariamente relevante por el hecho de que los ciudadanos , cuando nace un hijo o muere un familiar, no tengan que ir a sufrir las largas colas del registro civil, sino que de manera sencilla en el propio hospital, los trámites de inscripción puedan verse realizados. Y más potente todavía los posibles evolutivos a más largo plazo de este modelo, ya que desde ese mismo hospital el ciudadano puede ver cómo el número de DNI, la obtención de prestaciones en el INSS, la inscripción en el INE, o la solicitud de ayudas a Hacienda puedan verse realizadas.

Por otra parte, la Justicia digital requiere avanzar en determinados aspectos clave que tienen que ver con la Administración de Justicia. Profundizar en las comunicaciones procesales electrónicas y en dispositivos móviles, tanto para profesionales como para ciudadanos. Hacerlas obligatorias en el primer caso, permitiendo la consulta de información desde dispositivos móviles, sistemas de pago electrónico, mensajería móvil para avisos informativos y señalamientos son algunso de los proyectos que pretendemos impulsar. Por otra parte la Justicia en Red busca conectar a la Justicia con otras Administraciones relevantes en el proceso judicial (por ejemplo en la remisión de datos necesarios para actuaciones de la Policía o en Tráfico), permitir la consulta a requisitorias desde cualquier juzgado de España o algo tan simple que cuando un ciudadano va a una ventanilla a iniciar un trámite en que se requiere comprobar si tiene antecedentes penales, ésto se pueda hacer sin necesidad de que dicho ciudadano tenga que acudir al Ministerio a pedir el certificado correspondiente.

Otro de los aspectos clave de la Justicia digital consiste en evolucionar a un nuevo sistema de gestión procesal electrónico sobre la base de una tecnología avanzada, modular, interoperable  y susceptible de reutilización, que permita la correcta implantación del expediente judicial electrónico. Además, la integración del sistema de gestión procesal con Fiscalías y Registros permitirá dotar de mayor agilidad y rapidez los procesos internos.

La Justicia abierta pretende impulsar una nueva relación con la sociedad en el entorno digital, orientando la actividad en Justicia a los ciudadanos del siglo XXI con un enfoque de mayor proximidad, transparencia y apertura a la participación y la colaboración. Desde el Ministerio impulsaremos nuevos proyectos que tengan que ver con ello: un modelo de escucha activa en la red, reorientar la web del Ministerio hacia un nuevo enfoque centrado al ciduadano , una estrategia de redes sociales eficaz y que cree valor así como nuevas formas de atención al ciudadano con mensajería instantánea a móviles. Dentro de este eje de Justicia abierta abriremos nuevos proyectos que mejoren la transparencia y la accesibilidad a información en la Justicia: Justicia 24 h. para mejorar el acceso de ciudadanos y profesionales a servicios de la Administración de Justicia, iniciaremos un Open data de la Justicia y un nuevo portal de subastas judiciales electrónicas integrado en el Boletín Oficial del Estado.

Por último tenemos muy presente aquello de que la tecnología no es nada sin personas ni organizaciones adecuadas. El eje de Justicia innovadora tiene por objetivo fomentar una cultura de la innovación que sirva de motor en la búsqueda de la excelencia en el servicio público y en la gestión interna. Para ello, avanzaremos el despliegue de la Oficina Judicial con nuevas implantaciones en Murcia o Ponferrada y entrará en funcionamiento un nuevo modelo de Oficina Fiscal. Pero también pondremos en marcha iniciativas para vincular la Justicia a la innovación , mediante la sensibilizacion, divulgación y formación de los profesionales en gestión de la innovción e incorporando herramientas de gestión compartida del conocimiento y aprendizaje colaborativo.

Un proyecto ambicioso con visión a largo y a acción a
corto que sirva de modesta contribución a la complicada labor de transformación de la Justicia. Falta hace en este país.


martes, 2 de diciembre de 2014

Transparencia (ley) en unos días...

Dentro de unos días entra en vigor la ley 19/2013 sobre Transparencia y Buen Gobierno. Por ese motivo todos los departamentos de la Administración General del Estado andan atareados estos días en la puesta en marcha de las previsiones que dicha Ley impone a las distintas organizaciones del sector público.

En cuanto al Estado, el planteamiento inicial es de una implementación de "mínimos" para ir profundizando con el tiempo. En publicidad activa publicar los 25 items indicados en la Ley (información organizativa, económica, de rele
vancia jurídica...) . Y ésto centralizado en un portal de Transparencia único , coordinado funcionalmente por el Ministerio de Presidencia, en el que las unidades (delegadas) de información de cada Ministerio volcarán la información según unas directrices comunes para todos.

Para más adelante se deja lo más interesante (a mi entender): a medida que se vayan identificando cuáles son las demandas de transparencia, se abre la posibilidad de incluir más ítems a publicar. También más adelante se empezará a aplicar la conocida como "publicidad proactiva" es decir, la posibilidad de que un departamento o institución quiera ir más allá y publicar más información que la definida en el marco común.

En relación al derecho de acceso, es de sobra conocido que su aplicación se hará como un procedimiento administrativo más, sujeto inicialmente a las disposiciones de la 30/92 y en el futuro de las que determine la nueva LPAC que se está elaborando en estos momentos. Planteado así y con las salvaguardas que establece la ley se abren todo tipo de especulaciones y debates sobre su cuál va a ser su verdadera eficacia en atender las peticiones de los ciudadanos. En cualquier caso la mera existencia de este derecho plantea retos importantes a las Administraciones en cuanto a coordinación interna y a cambios en los sistemas para disponer de la información adecuada; lo cual llevará un tiempo de adaptación.

Sea o no adecuado el enfoque, el caso es que se inicia un camino, que habrá de ir haciéndose al andar, y en el que el Consejo de Transparencia -recientemente constituido- tendrá mucho que decir.  Veremos dónde nos lleva.


lunes, 24 de noviembre de 2014

Administración 2.0 y gestión inteligente

El próximo 4 de diciembre presentamos en ESADE Madrid, junto a mi colega y amigo Antonio Díaz (coautor) el libro "Gestion Inteligente de las Redes Sociales en las Administraciones Públicas" (descargar invitación). 

Un proyecto que ha sido posible gracias al apoyo del Instituto Vasco de Administración Pública (IVAP) , nuestro editor, que desde un primer momento creyó en la idea y decidió apostar por sacar el mercado esta publicación. Circunstancia que no debe sorprender: es la Administración vasca la que es pionera en muchos proyectos que tienen que ver con la innovación pública y el uso de las nuevas herramientas que permiten conectar con la sociedad en red.

Cuando Antonio y yo nos planteamos escribir el libro pensamos tanto en quienes desde las Instituciones no se han decido por dar el paso de empezar en las redes sociales como en el gran número de colegas que han empezado su singladura pero no tienen claro si lo están haciendo bien o están obteniendo resultados. Decidimos pues volcar nuestro conocimiento en la materia, pero también nuestra experiencia de años trabajando dentro del sector público, para construir un manual para los profesionales públicos que sirviera de referencia , con ejemplos y contando con conocimiento de otros expertos.

El libro parte de la idea de organización inteligente y de cómo las Instituciones, también ellas, han de comprender e interactuar con los nuevos ecosistemas digitales donde se sitúa gran parte de la sociedad en los tiempos que vivimos. Vivir de espaldas a esta realidad es una opción; pero  arriesgada por cuanto ni es en los medios tradicionales donde se genera parte del estado de opinión, ni los ciudadanos son proclives a interactuar con la Administración en los canales presenciales, en papel o ni tan siquiera acudiendo a portales institucionales. Los ciudadanos pasan más de la mitad del tiempo que están conectados en las redes y es ahí donde consumen información e interactúan. Las Admininstraciones públicas, como mínimo, deben tenerlo en cuenta.

Estar por estar en las redes no es por tanto aconsejable. Se precisa de una estrategia. Pero también de un enfoque de construcción y gestión de comunidades si queremos obtener valor. Es ahí, la vinculación a proyectos, el crecimiento a través de "influencers" y la multiplicación de los impactos a partir del "user generated content" donde están los retos para el éxito. Y todo ello rodeado de unas métricas adecuadas para medir los resultados de nuestra estrategia.

Por supuesto para todo ello hay profesionales muy cualificados que nos pueden asesorar y a los que podemos acudir si hemos decidido tomarnos en serio esto de las redes sociales. Pero antes hacerlo es preciso conocer, comprender e interiorizar unos conceptos básicos, asentar una cultura y unas ideas previas que nos hagan tener claro qué queremos y cómo lo podemos  realizar.

Para es propósito sirve este libro que con todo el cariño y la ilusión sacamos con el IVAP ahora al mercado.

Si te interesa el libro puedes comprarlo aquí




martes, 11 de noviembre de 2014

Tecnología, agenda digital y gobernanza pública

Publicado en Cinco Días IDEARIUM de ESADE el pasado 3/11/14

La tecnología es hoy un elemento esencial en nuestras vidas. Seamos o no conscientes de ello, lo cierto es que desde que empezamos el día hasta que lo terminamos los dispositivos tecnológicos – el smartphone, el principal de todos ellos-  nos permiten estar informados y conectados de forma sencilla y a un coste relativamente bajo. La tecnología se ha convertido por tanto en una commodity al alcance de una parte muy importante de la población -mayores, adultos y jóvenes- induciendo nuevos hábitos y alterando las pautas de comportamiento de ciudadanos y consumidores.

La tecnología impacta en las dinámicas sociales pero también es un driver que afecta a las estructuras económicas. Fenómenos como la globalización no se conciben sin la eclosión de los avances tecnológicos asociados al nacimiento de Internet. Surgen nuevos nichos de mercado, la posibilidad de ofrecer productos y servicios a un abanico más heterogéneo de clientes a un menor coste. Gracias a la tecnología las organizaciones pueden relacionarse de una manera más estrecha con sus clientes, incorporarles a sus procesos y ser más eficientes y competitivas en la creación de valor.

Con estos ingredientes es deber irrenunciable para los Estados situar en su agenda de políticas públicas todo aquello que tenga que ver con el impulso a lo digital. Así nació la conocida como Agenda Digital, estrategia pública destinada al fomento de la sociedad de la información cuya última versión para el periodo 2013-15 fue aprobada por el Gobierno en el marco de los objetivos de la Agenda Digital para Europa en 2015 y 2020.

Son varias las líneas estratégicas que la Agenda Digital pretende impulsar a través de un amplio paquete de planes de acción dotados de sus correspondientes partidas presupuestarias: despliegue de infraestructuras TIC de nueva generación, impulso a la economía digital y al I+D+i, promoción de la confianza en lo digital, reducción de la brecha tecnológica a través de la inclusión y la alfabetización y el desarrollo de una Administración y servicios públicos digitales.

La tecnología dispone de energía potencial infinita para transformar, también la Administración pública. La apuesta en este sentido es decidida por la necesaria mayor eficiencia en el gasto público. El proyecto CORA, la reforma de la Administración promovida por el gobierno central, nace precisamente para atender el vector de la eficiencia y apuesta por la digitalización de servicios públicos y las TIC como instrumento de reinvención interna.

Son muchas las iniciativas de CORA en términos de simplificación, racionalización de procedimientos en diferentes áreas de “negocio” en la Administración. Pero a los proyectos debe dotarse de estructuras organizativas adecuadas que los hagan posibles de forma eficaz y eficiente. En ese sentido es novedoso el nuevo modelo de gobernanza TIC para la Administración General del Estado aprobado hace unas semanas, un modelo que permite sentar unas bases sólidas con las que empezar a trabajar. 

Se ancla al más alto nivel en un Comité de Estrategia TIC y una Dirección TIC, con peso orgánico sustancial – rango de subsecretaría –, que se constituye como el órgano de impulso que engloba tres competencias clave: el desarrollo de la Administración digital, la orientación y ejecución de una estrategia TIC vinculada a la estrategia global del gobierno y por último la racionalización del uso de los recursos informáticos.

Un nuevo modelo de gestión de lo digital cuyos efectos sin duda habrá que seguir de cerca en el futuro.

viernes, 31 de octubre de 2014

Nuevos retos, en tiempos difíciles

Son ya muchos años los que muchos profesionales públicos y privados están trabajando para poner la Justicia de nuestro país al día de las demandas de la sociedad del siglo XXI. Proyectos de reforma de diversa índole (legal, orgánica, procesos y tecnológicos) se vienen sucediendo desde hace tiempo en una ingente labor en la que se ha hecho mucho pero queda  mucho por hacer.

La justicia digital poco a poco se va abriendo paso. Con muchas dificultades y obstáculos, pero el camino está iniciado y es irreversible. TAnto el Estado como las Comunidades Autónomas tienen en marcha numerosos proyectos de digitalización en los diferentes aspectos de la Administración de Justicia: la gestión procesal, los expedientes, archivos, interoperabilidad, entrada / salida de documentos,  etc. Proyectos de calado que conviven con otros como la reforma de la Oficina Judicial - en los que confluyen numerosos actores (jueces, procuradores, fiscales, secretarios, funcionarios de justicia, abogados...) - u otros de impacto directo en la ciudadanía como los que afectan al Registro Civil.

La justicia digital como medio para agilizar y hacer más eficiente el servicio es un aspecto clave. Pero no podemos olvidar su caracter de servicio público y la orientación que debe ofrecer al ciudadano. Es preciso reorientar la justicia hacia modelos abiertos que adopte nuevas pautas de relación con los ciudadanos y con todos los actores de forma que éstos en red puedan ser partícipes de un nuevo modelo de siglo XXI. Transparencia, participación y colaboración también en justicia. Relato de qué se está haciendo, cómo se está haciendo y vías abiertas para contribuir y colaborar también.

Y una justicia innovadora, en la que el talento de sus profesionales se conecte y ponga en valor para ir evolucionando a replantearse las formas de hacer y el huir del más de lo mismo o de la peligrosa digitalizacióin del caos. Los profesionales deben formar parte de este proceso, sin duda, e incorporar en su ADN la cultura de la innovación.

En este proyecto me embarco a partir del lunes próximo en el Ministerio de Justicia para aportar mi granito de arena desde el gabinete del Ministro. Tras muchos años de trabajo en servicios públicos que están innovando para adaptarse a los nuevos tiempos, seré uno más en el colectivo de las muchas personas que llevan años trabajando en todas estas cuestiones. Un reto complicado, pero apasionante.

martes, 21 de octubre de 2014

Millenials y Administración...en Málaga

La semana próxima, días 27 y 28 de octubre, se celebra en Málaga uno de los eventos con trayectoria y solera dentro de la temática modernización-calidad-innovación en el ámbito de las Administraciones públicas: las VIII Jornadas de Modernización y Calidad organizadas por el Ayuntamiento de dicha localidad andaluza.

El programa es amplio y está repleto de profesionales que llevan años trabajando por la modernización en la Administración local, cuya opinión y experiencia es valiosa para la necesaria puesta al día que este tipo de eventos facilitan.

Por mi parte asistiré con la ilusión de aprender y charlar con los colegas y amigos que forman parte del cada vez más amplio ecosistema de innovadores públicos. Con la ilusión añadida de poder participar como ponente en el taller Innovando en la Gestión Pública, repensando la organización que coordinan Antonio Díaz y Albert Galofré.

Un taller que se presenta muy interesante. Con un formato abierto, dinámico e informal la mesa dialogará con el público sobre gestión pública local . La hoja de ruta que han diseñado Antonio y Albert nos llevará desde el análisis del presente- cuál es el estado actual de la gestión pública local en tiempos de una crisis tan persistente- pasando por acciones concretas en base a propuestas de mejora elaboradas en grupos de trabajo hasta finalizar al día siguiente con una sesión de reflexión global sobre el futuro en términos de repensar las AALL hacia un modelo de gestión de impacto en la ciudadanía.

En esta última mesa es donde aprovecharé para hablar de mi percepción sobre algunas de las cuestiones que se van marcando poco a poco en el futuro inmediato: los millenials y su desembarco como ciudadanos, políticos y funcionarios; los nuevos hábitos asociados a la cultura digital; el papel de la Administración públicla en este nuevo escenario; los modelos de reforma - los que son y los que deberían ser; el papel de la tecnología como driver transformador; los rasgos de la organizació innovadora y cuáles son a mi juicio algunos de los factores más estratégicos en los que debe basarse una estrategia de innovación en cualquier
tipo de Administración.

Muchas cosas para poco tiempo que intentaremos sintetizar y apuntar en forma de ideas que puedan servir para que cada uno que quiera o pueda las aplique en su devenir de gestión cotidiano. ¡Nos vemos en Málaga! 

lunes, 13 de octubre de 2014

Líderes públicos, líderes éticos


Todo el mundo habla de cambios profundos pero nadie sabe realmente hacia dónde. El nuevo entorno –confuso, inestable, complejo- requiere importantes dosis de liderazgo en los asuntos públicos. A todos los niveles. Al máximo nivel político, por supuesto. Pero también es preciso liderazgo profesional basado en una alta capacitación y una nueva cultura de emprendimiento interno y de responsabilización que anteponga vocación y reputación a intereses particulares.


Las competencias clásicas de visión estratégica, capacidad en la toma de decisiones y obtención de resultados, siguen vigentes. Pero no es suficiente. Los líderes públicos deben superar la visión autocrática y jerárquica de las burocracias para concebir la gestión en red. Lo cual exige impulsar el trabajo en comunidad dentro de contextos participativos muy diferentes al individualismo que impregna la cultura tradicional.  Todo ello aderezado de buenas dosis de iniciativa, responsabilidad, prudencia (que no temor), tenacidad y adaptabilidad.

Tampoco es suficiente. Hoy más que nunca es imposible liderar en la esfera pública sin hablar de valores, conductas éticas puestas todas ellas al servicio del bien común y del interés general  que refuercen la dañada y maltrecha credibilidad y legitimidad de las instituciones.

El liderazgo público en última instancia debe ser un liderazgo ético que ponga en práctica unas virtudes -hábitos que ayuden a decidir correctamente- y fomente unos valores. Entre ellos está el anteponer el servicio a la sociedad y el cumplimiento de las leyes por encima de cualesquiera otras ambiciones personales, profesionales o partidistas; la vocación de servir frente a la ambición, la conspiración y el afán por el poder.

En definitiva si “el ser humano no es un fin en sí mismo sino que lo es a los demás” (Sonnefeld A.) el concepto de un buen liderazgo público no ha de separarse de la orientación al servicio y de la práctica de la virtud. Así deberían ser nuestros líderes públicos en el siglo XXI.


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