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reflexiones sobre administración pública inteligente

lunes, 8 de febrero de 2016

Directivos públicos: 10 principios

Ahora que se debate sobre la formación de un nuevo gobierno es de esperar que en la próxima legislatura esté quien esté al frente de la Administración general del Estado impulse el ya de tan  esperado casi olvidado, Estatuto del Directivo Público Profesional.

En algún momento, digo yo, se tendrá que proceder a la tan necesitada reforma en profundidad del empleo público español, en la línea que tímidamente apuntó el Estatuto Básico del Empleo Público del 2007. Tan sólo Cataluña, en la pasada legislatura, dio algún paso valiente en este sentido porque algunos de los dados en otras CCAA no vale la pena ni comentarlos por lo poco novedosos que resultan.

En el ámbito del Estado ésta es una de las asignaturas pendientes. Una asignatura un tanto incómoda, porque si se plantea de forma valiente presentará una fuerte oposición en determinados estamentos y un retorno en términos de visibilidad política un tanto limitado. De ahí que, siendo un aspecto fundamental para la transformación de nuestro sector público, no haya formado parte de las prioridades en la agenda política hasta ahora.

En la próxima legislatura quizá esté nuevo sobre la mesa. Desde este blog me atrevo a proponer diez puntos concretos que debería contener cualquier proyecto para este nuevo Estatuto que se precie:

  1. Extensible a todo el sector público (administrativo, fundacional o empresarial).
  2. Formar parte de las relaciones de puestos de trabajo, con un ámbito concreto perfectamente definido, y diferenciado de los puestos de naturaleza política por un lado y del resto de estructura administrativa por otro. No son técnicos; tampoco, políticos.
  3. Dotado de competencias de naturaleza gerencial.
  4. Con ámbito de responsabilidad propio. Es la condición básica si queremos que esté sometido a evaluación.
  5. Con una relación contractual específica , no necesariamente administrativa.
  6. Proceso de selección sin más limitación que la acreditación según principios de mérito y capacidad de las competencias que demanda cada puesto de trabajo concreto.
  7. Una retribución sea competitiva e incentivadora, al menos para poder atraer también al sector público a los mejores profesionales. Difícil en los tiempos que corren.
  8. Garantías para cierta estabilidad en el empleo que dependa entre otros factores del resultado de su gestión y no exclusivamente de criterios de confianza política.
  9. Compromisos de cumplimiento de los fines, pero sin olvidarnos de los medios. 
  10. Elevados estándares de exigencia ética y valores inherentes al servicio público.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Innova o cómo agitar el talento

Ayer tuve la oportunidad de conocer de primera mano los premios INNOVA que organiza el Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Me invitaron como observador a un acto que, aunque conocía como iniciativa desde hace algún tiempo, no había tenido la ocasión de tener un contacto tan directo.

Y la experiencia fue gratificante, toda una emoción ver que en un rincón de la Administración General del Estado, el MINETUR, se ha tenido la valentía de agitar la innovación a través de las ideas, el talento y el entusiasmo de sus profesionales. Todo gracias a un subsecretario con inquietudes. Condición necesaria pero no suficiente. Los subsecretarios pasan (de hecho el que lo promovió ya no está) pero son los directivos públicos que siguen los que atesoran gran parte del mérito por la visión y ganas de hacer cosas diferentes. Ellos son los verdaderos artífices de que esto pueda ser una realidad consolidada en el tiempo.
o está) y

Se premiaban no sólo ideas, sino también su aplicación para mejorar un procedimiento, un servicio, un departamento en esa casa de estructura orgánica tan nutrida. Es en cada una de dichas pequeñas acciones donde radica la verdadera transformación interna de una organización , porque es a través de ellas cuando se crea la cultura del cambio, la predisposición para cuestionarse las cosas y la necesidad interna de situarse fuera de la zona de confort.

Ayer nos tocó disfutar a los asistentes  pero lo que vimos es únicamente la punta del iceberg. Llegar a la entrega de premios implica muchas horas de esfuerzo y trabajo tanto para organizadores como para participantes. Es ahí donde está el verdadero valor de una iniciativa que es un auténtico caso de éxito dentro del sector público español. Muchos tendríamos que aprender de ello e intentar replicarlo en nuestras organizaciones.  El talento que se esconde en la Administración española bien merece un meneo de este estilo.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Ayuntamientos y #transparencia en diez titulares

Dentro de unos días entra en vigor la segunda vacatio legis de la ley 19/2013 de transparencia, acceso a la información y buen gobierno. Serán muchos los ayuntamientos los que se verán obligados a cumplir nuevas las disposiciones y, como toda entrada en vigor de una ley importante, dará no pocos quebraderos de cabeza a más de uno. ¿Hay algo que se les pueda aconsejar?  He aquí mi respuesta en diez titulares:


1. Créetelo. Si no lo haces no sigas leyendo este decálogo. Hoy que hay "watchdogs" por todas partes la transparencia de boquilla se caza a la legua y dañará tu credibilidad (puede incluso que de manera irreversible).

2. Conversa con tus ciudadanos . Por medios digitales o analógicos pero con continuidad y de igual a igual. Es la única forma que te vean accesible y transparente.

3. Abandona tus temores . Innovar ha de entrar en las agendas y hoy es mejor hacer algo que no hacer nada. No pises el freno antes de poner en marcha el vehículo de la transparencia.

4. Plantea la premisa que por defecto la información es accesible. Busca siempre la interpretación de la normativa que mejor encaje en este sentido. Aunque eso sí, ¡ojo a los datos personales!

5. Encaja las críticas y toma nota. No te metas en el caparazón ante las críticas o llamadas de atención ante algo que no esté saliendo bien. Deportividad y humilad antes que nada.

6. Tiende la mano para que los implicados participen en políticas y definición de servicios. Y si no lo hacen sigue insistiendo. Cuesta y llevará su tiempo pero merece la pena.

7. Retroalimenta cada pequeño paso. Es la única forma de ganar credibilidad y confianza.

8.  Convence a la tecnoestructura de tu organización. Será una de las tareas más difíciles y a la que más tiempo tendrás que dedicar. Pero el viento sopla a tu favor. La presión externa cada vez es mayor y hay que moverse.

9. Gestiona el timing: los ciclos no duran una eternidad y éste tampoco. Anticípate. Lo único seguro es que lo que hoy se ve con dudas, mañana será una obviedad que todo el mundo dará por hecho.

10. Cuando hayas trabajado todo lo anterior, (entonces sí) planteate qué herramientas vas a utilizar.

lunes, 19 de octubre de 2015

Breve historia de un proyecto público de éxito


Una de las paradojas de lo público es que a veces lo que parece sencillo y/o es de sentido común no siempre es lo que primero que se aborda. Por el contrario son frecuentes las tentaciones de afrontar grandes proyectos, con elevados presupuestos y en tiempos -en no pocas ocasiones- un tanto irrealistas. Increible pero es así.

Si os cuento que según mi experiencia uno de los grandes secretos del éxito en la gestión pública es intentar encontrar "pequeñas" cosas que hagan la vida más fácil a los ciudadanos quizá os pueda parecer un obviedad. Pero creedme que no es sencillo dar con este tipo de proyectos. El magma de intereses cruzados e iniciativas que con los años siguen ahí -decayendo o que emergiendo según toque lo hace complicado. Hay mucha paja en la que buscar una simple pepita de oro.
 
Pero a veces ocurre, aparecen proyectos que con un esfuerzo relativo solucionan problemas importantes a la gente y además lo hacen con claridad y sin atisbo de duda. Cuendo esto ocurre es más fácil alinear los astros para garantizar el éxito.

Todos estos ingredientes se han producido para lograr el éxito de uno de los proyectos, para mí, más significativos en la AGE durante los últimos años: la comunicación de nacimientos desde hospitales al Registro Civil que arrancó el pasado jueves en 24 centros públicos sanitarios de todas las CCAA.

Una medida extraida de uno de los retos más importantes y complejos que queda por abordar en nuestros servicios públicos: la transformación del Registro Civil español. Un proyecto que sin consenso político y social se tuvo que abandonar en el mes de mayo para empezarlo de nuevo (casi de cero) con planteamientos distintos y un horizonte de implantación más alejado: el 1 de julio de 2017.

Pero de ese mega-proyecto (la paja) había una medida (el oro) cuyo beneficio era incuestionable: evitar que los padres, en los días que más se les requiere apoyo emocional y logístico por sus hijos recién nacidos, no tengan que pasarse la mañana en las vetustas ventanillas de nuestros registros civiles. De ahí que en mayo, abandonado el proyecto global del nuevo Registro Civil, se apueste poro mantener la medida (parcial) de la comunicación de nacimientos. Cuatro meses por delante para:

1) Coordinar a todas las CCAA;
2) Coordinar a todas las CCAA de Sanidad, y desde un Ministerio diferente, el de Justicia;
3) Desarrollar la solución tecnológica, y hacerla con medios propios (DTIC AGE);
4) Adaptar todo el marco normativo (ley e instrucciones);
5) Hacer una planificación rigurosa y responsable;
6) Dotar las garantías (el sistema no puede fallar: un nacimiento es un hecho jurídico fundamental);
7) La medida es estatal, tiene que arrancar en todo el territorio;
8) Gestionar la comunicación y la gestión del cambio;
9) Solventar un cambio  de responsables políticos por medio (elecciones autonómicas mayo 2015);
10) Gestionar las expectativas.

Sólo cuatro meses y con los mimbres del cesto que se disponen en la Admnistración general del Estado. Aunque para algunos parecía imposible a otros nos pareció que merecía la pena arriesgar, echarle ganas de tirar para delante y para no meter, una vez más, el proyecto en el cajón.

Una historia de un éxito que podemos resumir en cuatro puntos fundamentales:

1. Abstraer el trabajo de la controversia política: nadie, por elevadas que sean las diferencias políticas, puede oponerse a una medida que beneficie con claridad a los ciudadanos. Quedaría retratado.

2.  Protagonismo a los técnicos: si la controversia política desaparece, los profesionales pueden trabajar. Y con los magníficos profesionales públicos que tenemos , es toda una garantía.

3. Emergiendo la motivación y el liderazgo de los profesionales. Cuando el beneficio es claro  éstos allá de dónde procedan y cualesquiera que sean sus competencias, rápidamente se activan. Aparecen muchos de los intra-emprendedores que están inhibidos en sus organizaciones.

4. Liderazgo político existente pero no visible (tácito )y un eficaz enganche entre la esfera política y la esfera técnica que permita a los profesionales trabajar con el respaldo suficiente.

5. Apostando - que no siempre es fácil - por la gente de la casa, por medios propios y por las soluciones "made in company"


jueves, 24 de septiembre de 2015

Innovación pública y supervivencia

Leer la entrevista al profesor Carsten Sorensen de la London School of Economics me invit
a a reflexionar sobre el impacto de sus afirmaciones sobre el sector público.

El profesor Sorensen habla de un final de las oportunidades para el trabajador medio, un futuro controlado por máquinas e hiper-automatizado, trabajos relacionados con la innovación, trabajadores subempleados que trabajarán menos horas de las que les gustarían, un mercado de trabajo polarizado en el que la clase media quedará vacía.

Quien piense que todas estas afirmaciones son ciencia ficción está equivocado. El sector público ha sido tradicionalmente remanso de estabilidad y solidez así como fuente de empleo de calidad, lo cual ha servido para nutrir esa amplia clase media característica de países como el nuestro. Comprobamos que lo anterior empieza a no ser así: despidos, devaluación salarial, merma en las condiciones laborales, amortización de vacantes...... Y eso que el proceso de reconversión aún no ha entrado en su fase de mayor intensidad.

Será una cuestión difícil de asumir. Así quien se encastille en un modelo de sector público ajeno a los cambios derivados de la revolución tecnológica y del conocimiento, a la transformación de la sociedad  y desprecie el impacto de ambas en sus estructuras, procesos y cultura sencillamente acabará siendo desbordado por la realidad.

Inevitablemente la innovación -más pronto que tarde- tendrá que formar parte de forma destacada del ADN público, alterando la relación de lo público con la sociedad, el statu-quo de profesionales y las estructuras en las que se basa la producción de valor.

Lo cual obligará a una reconversión profesional de muchos empleados públicos en cuanto a sus competencias, en terminos de actitudes pero también de conocimentos, aptitudes y habilidades. Unido a cambios importantes en estructuras de puestos de trabajo (la tradicional pirámide de base ancha acabará girando 180º hacia una pirámide invertida) hará que la innovación en definitiva constituya una auténtica revolución cultural.

En resumen, sector público e innovación juntos para siempre, en un camino de no retorno.


jueves, 3 de septiembre de 2015

Ética, valores y Administración



Ha salido recientemente publicado en castellano el libro "Administración pública con valores. Instrumentos para una Gobernanza Ética". Será presentado el próximo 10 de septiembre a las 19:30 en el INAP por su director, Manuel Arenilla, el filósofo Javier Gomá y el ministro de Justicia Rafael Catalá. 

Los autores son de sobra conocidos, especialmente Francisco Longo, referente obligado de todo lo que tenga que ver con la reforma de la Administración del que tras mucho tiempo colaborando en el Club Dirección Pública ESADE Alumni y cuando fui hace años alumno del Diploma en Función Gerencial de las Administraciones públicas  en Madrid he aprendido mucho que me han ayudado en el desempeño de diferentes funciones públicas.

La conjunción entre el asunto que aborda- la ética, los valores y la Administración- con el tiempo que vivimos lo hace de lectura necesaria para todos aquellos que tenemos un fuerte interés en lo público. 

Son muchos los cambios que nos toca vivir. Las transformaciones sociales derivadas de la sociedad del conocimiento y la entrada en el escenario público de nuevas generaciones (la llamada generación “Y” o millenials 18-35 años), la complejidad creciente de los problemas públicos, cada vez más “retorcidos”, la aparición de nuevos actores o el cambio en el poder relativo de los existentes, los episodios de corrupción que desgraciadamente hemos conocido. Todo ello acelerado severamente por una revolución digital sin precedentes y una crisis económica.  Un escenario de “tormenta perfecta” donde “predominan el cambio sobre la estabilidad, las hipótesis sobre las certezas, y la exploración sobre la mera aplicación de las reglas “ (pág. 56).

Ante esta situación los ciudadanos miran a la Administración condicionados en gran parte por los cambios en sus hábitos, costumbres, por su experiencia cotidiana. Teniendo en cuenta que como dicen los autores en la página 35 “el concepto de buena Administración, aquella que se adecúa a las necesidades de los ciudadanos, es inherente a la reflexión sobre los valores del servicio público” estamos ante la necesidad de un cambio cultural en la Administración que la conecte de una manera más eficaz con la sociedad de hoy en día. 

Llegados a este punto un asunto crucial que plantea el libro es la relación entre Administración pública y valores contrastando valores clásicos con valores emergentes. Se sugiere un reposicionamiento de muchos de ellos hasta el punto de colmar las expectativas sociales. Diríamos que éste es parte del escenario post burocrático al que necesariamente se van a ver abocadas las Administraciones ante la insuficiente capacidad del modelo burocrático tradicional para afrontar los complejos retos del futuro.


Conviene a su vez destacar la aportación de síntesis que Longo y Albareda nos ofrecen sobre los instrumentos, mecanismos y procesos necesarios para construir una infraestructura ética adecuada para el fortalecimiento ético de las Administraciones. La reflexión teórica es imprescindible pero ha de acompañarse de resultados concretos y el detalle de experiencias comparadas a nivel nacional e internacional que podemos encontrar en el libro es buena prueba de ello.

En definitiva, una aportación muy útil que ojalá sirva para contribuir a ese cambio de mentalidad que demandan nuestras Administraciones.



jueves, 23 de julio de 2015

i-public@, 8 años

Han pasado nada menos que ocho años desde que puse en marcha este blog. Mucho o poco tiempo. Depende de cómo lo miremos. Poco si la unidad de medida es la Administración pública, uno de los temas de la bitácora. Una eternidad, si la referencia es la tecnología, otro de los temas a los que nos referimos.

En cualquier caso ha pasado ya todo este tiempo y parece que fue ayer. Casi 700 entradas, centenares de comentarios, miles de visitas y una gran producción intelectual sobre una de mis pasiones personales y profesionales como es el servicio público. En i-public@ hablamos de lo público desde el punto de vista de su posicionamiento en el siglo XXI y su necesaria transformación. Abarcamos un amplio abanico de temas como pueden ser la innovación, las redes sociales, la gestión del cambio y la estrategia, la tecnología, el liderazgo, la organización institucional, los profesionales públicos, valores, tendencias, etc.

Muchas cuestiones sobre las que humildemente uno intenta aportar su punto de vista personal, sus experiencias del día a día y las muchas vivencias desde que va para veinte años empecé a trabajar en el sector público.

Durante este tiempo, como decía antes, la Administración ha cambiado. Pero ha cambiado menos de lo que nos gustaría. Los temas de debate también. Así como los lugares donde se producen las conversaciones en la red. Cuando arrancamos allá por 2007 éramos unos pocos los que hablábamos de estas cuestiones en un puñado de blogs que empezamos a configurar la blogosfera pública. Por aquellos primeros años la actividad bloguera era frenética; publicación, comentarios, difusión de posts era muy habitual. Algunos de los blogs decanos como Adminstraciones en Red o K-Government siguen funcionando y provocaron el crecimiento de una interesante comunidad de blogueros e innovadores públicos.

Con el paso del tiempo el ecosistema 2.0 fue evolucionando. Empezó a emerger Twitter con fuerza haciendo que las comunidades migraran la conversación a ese estilo de relación más dinámico, directo y viral. A medida que íbamos desvirtualizando se fue mezclando lo online con lo offline por ejemplo en iniciativas como el Club de Innovadores Públicos y eventos significativos por ellos organizados como CNIS o el Encuentro de la Blogosfera Pública en Donosti 2013. Recientemente han emergido con gran fuerza comunidades como Novagob que han dado mucha más consistencia y valor a todo el proceso de difusión y conexión de conocimiento que se produce en la red.

Pasado todo este tiempo los blogs siguen siendo necesarios , como espacio de reflexión pausada y de mayor enjundia que un tuit o un whatsapp. Con los blosgs se sigue aprendiendo y se sigue compartiendo de una forma libre ideas y conocimiento. El reto de compartir es uno de los más significativos que tiene el cambio cultural en la Administración. Esperemos que la llama de los blogs y de la blogosfera pública
siga viva por mucho tiempo.

jueves, 18 de junio de 2015

Lo público desde lo privado. Cinco consejos.


"Lo público es complejo, y cada vez más". ESta afirmación no siempre es comprendida o compartida por una gran parte de la sociedad. No son pocos los que intentan enjuiciar la performance pública bajo los parámetros de la gestión privada llegando incluso a equiparar una determinada institución y sus dirigentes con una empresa a cuyo frente se encuentra su correspondiente presidente o consejero delegado. Reduccionismo simplista, desconocimiento o simplemente intenciones interesadas de confundir lo público y lo privado. Ambos, mundos cada vez más condenados a entenderse , a colaborar y a apoyarse mutuamente para afrontar los retos que tienen por delante.

No es extraño escuchar comentarios del tipo "lo que necesita la Administración es tener al frente empresarios o directivos de empresa con trayectorias de éxito". No sé muy bien si esta es una receta de éxito asegurado. Posiblemente en determinados casos funcione, y en otros no. Dependerá de las circunstancias, del ámbito de gestión, del profesional, y de la magnitud de la tarea que le hayan encomendado.  A todos aquellos que tengan la oportunidad y se animen me atrevería a darles cinco ítems clave que no deberían olvidar:

  1.  El componente político existirá siempre y es diferenciador. Inexorablemente esto tiene como consecuencia que las soluciones casi nunca son las ideales y que la eficiencia en la gestión se ve condicionada por decisiones, equilibrios de poder, entorno, tiempos. En lo público no siempre puedes hacer lo que crees o te gustaría hacer.
  2. El alineamiento entre liderazgo político y liderazgo técnico. Es una de las claves del éxito. Pero es complicado encontrarlo. Se puede entrar con fuerza al frente de una institución, con una importante carga de liderazgo político, pero si liderazgo técnico brilla por su ausencia los proyectos no salen. Quien no sea consciente y no comprenda esta circunstancia se puede estrellar.
  3. Conectar la realidad mental con la realidad formal, institucional. Las Administraciones tienen su ADN propio basado en muchas ocasiones en elementos de cultura formal e informal que es preciso gestionar y conocer. El rechazo al "paracaidista" se da por descontado y las palancas de las que se dispone para atenuarlo no son excesivas. Nada mejor que buenas dosis de humildad, respeto y anteponer el interés general.
  4. Los estímulos, son los que son. Y no precisamente monetarios o de tipo "burning plaform" (el miedo al despido). De ahí que es preciso conocer lo que funciona y lo que no, saber manejar gestos, emociones. Las actitudes de tacañería, rigidez y obsesion por el control, lejos de ayudar te restarán eficacia y capacidad de tirar adelante cuando lo necesites.
  5. Tú te irás, otros se quedarán. Tus tiempos por tanto no serán los de tu equipo por lo que tendrás que apostar a corto-medio pero ilusionar a largo. No pasa nada por dejar proyectos encarrilados que terminen otros, eso ya es un buen resultado. Trabajar con visión es siempre más y menor reconocido, más y mejor aceptado.

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