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reflexiones sobre administración pública inteligente

martes, 30 de septiembre de 2008

Se cierra el grifo presupuestario


El pasado viernes el Consejo de Ministros aprobó el proyecto de ley de presupuestos para el 2009. Hoy el vicepresidente Solbes los ha presentado en el Congreso de los Diputados. Los detalles que conocemos a estas altuas son todavía mínimos, a la espera de que el Boletín de las Cortes publique el proyecto de ley.

Lo que sí sabemos son las prioridades políticas marcadas por el ejecutivo: apoyo a la reactivación económica y protección de los más débiles. También se respetan las subidas salariales pactadas con los empleados públicos. El resto: austeridad total.

¿Qué significa esto? Que vamos a asistir a una larga temporada de proyectos paralizados o postpuestos, sea cual sea su consumo presupuestario: habrá que hacer milagros para exprimir las partidas del Ministerio de Industria o del MAP destinadas, por ejemplo, a nuevas inversiones en TIC. Que será buen momento para aplicar vetos paralizantes y vetos suspensivos de inicitivas incómodas: ¡al cajón! O que volverá a su apogeo la cutrería sin sentido que a veces rodea microdecisiones vinculadas al gasto corriente, que tanto nos incomoda a veces a los empleados públicos: p.ejemplo, haremos menos copias en color o las miserables dietas de desplazamiento se congelarán un año más.

¿Es esta la receta apropiada? Puede que a efectos de réditos políticos a corto plazo sí. En realidad, excepto el capítulo I de gastos de personal, el resto es "chocolate del loro" comparado con otras partidas. Quizá habría que hacerse otra pregunta: ¿Supone una Administración avanzada un elemento necesario para lograr un país competitivo? Quizá si pensamos bien esta respuesta y llegamos a la conclusión que "sí", las políticas de reforma o modernización administrativa deberían incluirse en el capítulo de "políticas prioritarias para la reactivación económica? ¿No créeis?


lunes, 29 de septiembre de 2008

¿Se acaba la blogosfera pública en España?


¿Se acaba la blogosfera? Este es el título de uno de los últimos post de Carlos Guadián en su blog K-Government. Cualquiera que lleve algo de tiempo en esta historia (en mi caso, algo más de un año, que no es mucho) y participe activamente de la misma, le puede sorprender que ahora que tanto se está empezando a hablar de blogs surjan las primeras voces sospechando el final de su etapa dorada. Carlos expone las dificultades que conlleva mantener un blog de calidad e indica alternativas (micro-blogging) que con un menor consumo de tiempo te mantienen conectado a la conversación.

Retomando el diagnóstico de Gartner, curva que nos presentaba el otro día Alorza sobre el estado de las herramientas 2.0. encontramos que los blogs (en general) se encontrarían en la "pendiente del entendimiento", es decir, a punto de convertirse en una herramienta de uso más masivo de la que sería posible obtener mejores rendimientos. Este hito podría marcar el principio y el fin de la blogosfera y su sustitución por otras herramientas que ya estarían exploarndo innovadores y "early-adopters".

Ahora bien, ¿es aquí donde estamos en España? ....¿Y la blogosfera pública?, ¿ha llegado ya a alcanzar tal grado de madurez? El estudio de Gartner se refiere a Estados Unidos, donde la tecnología está sensiblemente más avanzada que en España, tanto en la disponibilidad como en utilización. En ese sentido, aquí los blogs no son todavía tan populares. Se empieza a hablar fuerte de ellos pero aún no tienen una amplia difusión en la sociedad (sería interesante conocer los datos del Estudio de Techorati particularizado a España?. ¿Alguien se imagina a Zapatero o Rajoy haciendo un uso del 2.0 similar al que está protagonizando Obama en las presidenciales americanas? Me atrevería a decir (y no creo que sea ningún descubrimiento) que dudo que estemos en España en ese punto de "principio del fin" para la blogosfera.

En cuanto a la blogosfera pública pienso que su desarrollo está más retrasado aún. Todo lo que afecta a lo público, por suerte o por desgracia, suele ir por detrás. En este caso, no es una excepción. Aunque dentro de la blogosfera pública también tendríamos que distinguir entre los blogs cuya temática es el sector público de los blogs corporativos de diversas instituciones públicas, ambos grupos podrían estar en la "fase de despegue tecnológico", los primeros por delante de los segundos por las dificultades bien detalladas por Iñaki Ortiz y por algún comentario de Félix Serrano.

De todas formas el reto está servido: ¿podrá la blogosfera pública subir la cuesta de la curva de Gartner y explorar terrenos más confortables? Para muestra un botón. A través del blog de Javier Llinares, conozco el nuevo blog corporativo de SEGITTUR, la Sociedad Estatal para la Gestión de la Innovación y Tecnologías Turísticas. ¡Bienvenidos al club!

jueves, 25 de septiembre de 2008

La hermandad del Nuestro Señor Cristo del 2.0


Nuestro amigo Alorza continua regalándonos magníficos posts sobre el efecto 2.0 y nos anima, con sus reflexiones, a continuar conversando sobre este asunto.

Como decía el otro día el proceso de masificación o "vulgarización de la web 2.0" (citando a Alorza) no sólo es inevitable sino que resulta imprescindible, si queremos que este movimiento revierta en un buen empujón socio-económico... y más en un momento en el que se está demostrando que se necesitan nuevos patrones de desarrollo que sustituyan a los amortizados del ladrillo o de la ingeniería financiera o nuevas vías para el activismo ciudadano. Normalmente, como bien explica Alorza, toda innovación tiene que disponer de una minoría que la alumbre, "juegue" un poco con ella, la pruebe, vea sus potencialidades, la desarrolle y sirva de sherpa (de nuevo Aloza) o cruz de guía (por utilizar un simil de Semana Santa Andaluza) a toda la procesión que viene detrás.

Quedémonos con el ejemplo de la procesión para ilustrar la idea. En esa procesión estarían todos los que creen y tienen fervor en el Cristo que alumbran. Si dicho Cristo (¡con todos los respetos!) simboliza el 2.0 en España, la procesión la formarían los innovadores, los early-adopters y parte de una mayoría temprana. Lo que a mí me preocupa es lo que pueda ocurrir cuando se unen a la procesión nuevos hermanos, en un principio atraidos por el buen nombre de la procesión, pero que deciden sustituir el cirio por la pandereta y los trajes de nazareno por disfraces de carnaval. Evidentemente si siguen la cruz de guía participarán en la procesión, harán el recorrido y guardarán al Cristo, pero ¿qué opinarán los devotos o curiosos que ven la procesión a uno u otro lado de las aceras? ¿se animarán a unirse a la hermandad? ¿adquirirá ésta la respetabilidad necesaria para mantenerse en el programa de la Semana Santa? Ciertamente habrá muchas personas que, no conociendo la devoción que ponen aquéllos que velan al Cristo, será mejor que empiecen a participar en la procesión atraidos por lo que han visto otros años o porque han participado en las charlas de hermandad o conocen a algún hermano..... que participen aunque sea detrás de la imagen vestidos de paisano o en la acera, a que no lo hagan. Así podrán conocer el ritual y engancharse al año siguiente como hermanos nazarenos. Pero, ¿es conveniente para el futuro de la hermandad mantener a esos hermanos vestidos de traje de carnaval y pandereta?
Sirva este simil para ilustrar mi punto de vista: la masificación del 2.0 es inevitable e imprescindible. El proceso debe hacerse prescribiendo esta filosofía y animando a la gente a que la pruebe (que vayan detrás del paso o vean la procesión). Pero, ¡ojo! ¡cuidemos porque en el proceso de masificación no se pierdan los valores! Si no, al final el 2.0 pasará de ser una cosa a otra: una procesión a un carnaval.... aunque el carnaval tampoco tiene por qué ser malo, a muchos les gusta.....quizá más que las procesiones.....


miércoles, 24 de septiembre de 2008

Liderazgo, talento y equipos: cómo armonizarlos para una gestión pública inteligente


El próximo 16 de octubre, a las 19:00 h., tendrá lugar en ESADE un nuevo acto del Club de Dirección Pública ESADE Alumni en Madrid. Bajo el título "Liderazgo, talento y equipos: cómo armonizarlos para una gestión pública inteligente" contaremos con personas muy relevantes en esta materia, en distintos ámbitos (académico, político, consultor):
  • Francisco Longo, director del Instituto de Dirección y Gestión Pública de ESADE y profesor de recursos humanos, toda una autoridad académica en las cuestiones de liderazgo y dirección pública en nuestro país.

  • Constantino Méndez, Secretario de Estado de Defensa, un líder político que ha desempeñado numerosos cargos al frente de Administraciones públicas que han sufrido procesos de cambio importantes. Él fue quién dirigía el Instituto Nacional de la Seguridad Social cuando este empezó a incorporar tecnología y buenas prácticas, reduciendo el tiempo medio del cobro de una pensión de más de 70 días de promedio a escasos 15. También fue Secretario de Estado de Administraciones Públicas.

  • Juan Antonio Corbalán, ex-jugador profesional de baloncesto y presidente de la empresa Makeateam. Todo un líder en el Real Madrid y en la selección española.

El formato que hemos elegido es de diálogos. Antonio Díaz Méndez, director de Estudios, Estrategia y Formación de la Federación Española de Municipios y coordinador de la publicación "Administración inteligente" irá haciendo preguntas a los ponentes sobre liderazgo, talento y equipos así como su aplicación en el sector público.

El evento está apuntado en el Calendario de Eventos para las Administraciones públicas que lanzó Iñaki. Como siempre, la asistencia al acto es gratuita. Os podéis inscribir en este link. Os esperamos.

martes, 23 de septiembre de 2008

¡Anímate y prueba el 2.0!


La semana pasada comía en Barcelona con algunos colegas que trabajan en el sector público. Desempeñan importantes puestos de responsabilidad en Administraciones autonómicas y locales. Incluso colaboran en prestigiosas instituciones académicas. Les empecé a contar sobre lo que es el concepto 2.0 y las infinitas posibilidades que supone. Al principio me miraban sorprendidos pero a medida que les fui contando (brevemente) empezó poco a poco a aflorar su interés .... Quizá hoy alguno de ellos esté siguiendo este blog y haya empezado a sumergirse en esta dimensión tan apasionante.

Esta es la realidad no nos engañemos. Como ya dije hace algún tiempo, lo habitual es encontrarnos con caras de póquer cuando hablamos en nuestras organizaciones públicas de los nuevos valores del 2.0 y de las herramientas que los sustentan. Siempre utilizo el mismo argumento: ¡probadlo! que todo aquel que curiosea y lo prueba, acaba cayendo, y cuando cae no hay día que termine por descubrir un nuevo horizonte de oportunidades. La cuestión es que o uno es muy persuasivo (según los días) o el receptor del mensaje es alguien curioso y abierto a nuevas posibilidades o se produce una casualidad. Si se da alguna de estas circunstancias se produce el flechazo maravilloso y sumamos un miembro más a esta red de redes.

Esta sería una de las vías de la "masificación" del 2.0 en el ámbito público. Es complicado porque ni todo el mundo es persuasivo y los receptores suelen ser personas bien ancladas en viejos modelos. Aunque, desde luego, necesario porque no nos olvidemos que el concepto 2.0 sin personas que lo alimenten carece de todo sentido: son los miembros de una comunidad 2.0 los que aportan contenidos, interaccionan y le aportan valor.

En esa línea ando estos días dándole vueltas a la posibilidad de introducir elementos 2.0 en la dinámica de funcionamiento del foro en el que participo sobre sector público. El primer paso es ir lanzando ideas, aunque encuentro todavía poca receptividad entre los compañeros que me acompañan al mando de la nave. El segundo será lanzar una pequeña iniciativa, sencilla, y que pueda despertar la curiosidad. El tercero es materializar dicha curiosidad en participación. Ya os contaré.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Los valores 2.0 y su correcta utilización


Como muchos de vosotros estoy siguiendo con mucho interés los distintos posts que Alorza viene publicando en su blog Administraciones en Red en relación al fenómeno 2.0, desde el Administración 2.0: no basta con tener un blog, pasando por el modelo OJO de la web 2.0 hasta el último La inmaculada concepción de lo 2.0. También los posts sobre el evento Polítika2.0 que se celebró el pasado fin de semana en el Parlamento Vasco.


De todos ellos he ido sacando distintas algunas ideas que voy a resaltar en este post. Coincido con Alorza que la esencia de este tipo de movimientos está en los valores. Por eso, el otro día le trasladé la sugerencia de mantener el orden jerárquico inicial en el esquema OJO donde el bloque "valores" figuraba en la parte superior. Lo que hace el 2.0 una innovación es precisamente sus valores: conversación, apertura, interrelación, gestión de redes, coproducción, etc. Por supuesto que las herramientas pueden ayudar a transformar los esquemas mentales anclados en viejos modelos, pero lo verdaderamente potente es ser capaz de razonar en base a nuevos valores y, de aquí, aprovechar todo lo que las nuevas herramientas pueden dar de sí. El caso contrario, es decir enfatizar la utilización de una herramienta sin la asunción de valores, desembocará en una infrautilización de la misma.


Lo anterior lo pongo ahora en relación con la masificación de las herramientas 2.0 que también ha mencionado Alorza. Es verdaderamente necesario que el 2.0 sea un fenómeno global que acabe popularizándose y siendo utilizado de forma extensiva. Si se da el caso, las transformaciones sociales, económicas, políticas están a la vuelta de la esquina. Me preocupa que dicha masificación se esté realizando sin asumir los valores 2.0; en ese caso, el efecto puede incluso ser hasta negativo. Lo digo, porque he encontrado últimamente personas que conozco que han empezado a utilizar herramientas 2.0, por ejemplo facebook, con valores 0.0, es decir utilizando perfiles restringidos, limitando sus contactos, creando muros cerrados que excluyen a personas de otras redes, etc. personas que, para más inri, son de actitud mucho más abierta, dinámica y participativa en el mundo real. Desde luego cada uno puede hacer lo que quira y es muy legítimo actuar en ese sentido, pero actitudes de ese tipo contaminan la esencia del modelo. Y, desde luego, a los que apostamos por esto (los early-adopters, pero también sus seguidores) son cosas que nos cuesta mucho entender.


Precisamente este tipo de desviaciones o mala utilización del modelo 2.0 es lo se está dando o puede darse en el ámbito de la política o la Administración. Cuando todo político que se precie abre un blog para las elecciones o lo tiene ahí mantenido por el negro de turno como simple correa de transmisión de las ideas oficialistas de partido; o cuando se implantan herramientas 2.0 en alguna Administración pero sigue estando vigente la cultura del individualismo y del que "la información es poder" no podemos considerar que se esté aprovechando el modelo en su plenitud. Y es muy peligroso, porque pensamos que ya está todo hecho y no es así.


Por ello (y termino) es imprescindible educar a empresas, políticos, funcionarios y particulares en general en los valores 2.0. Bien sea a través de soluciones empresariales como Cink. (empresas y Administración) o a través del boca a boca, los medios de difusión (físicos o virtuales) o simplemente haciendo pedagogía entre amigos, familiares y conocidos. Otra cosa es que nos miren como bichos raros y no nos quieran escuchar.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Microinnovación en Tráfico


Leo una noticia que puede servir de ejemplo sobre lo que es una microinnovación. Dentro de poco tiempo los agentes de tráfico ya no pedirán el recibo del seguro para comprobar su vigencia. De esta forma, no será necesario que, como estamos acostumbrados, los conductores aportemos el recibo de la póliza (en papel) cuando los agentes nos la soliciten sino que serán ellos los que consulten el Fichero de Vehículos Asegurados (FIVA), en el cual figuran registrados todos los seguros de automóvil vigentes . Así lo indica el nuevo Reglamento del Seguro Obligatorio del Automóvil que ha aprobado recientemente el Consejo de Ministros.

Este tipo de iniciativas son de pequeño alcance pero de un impacto destacable. Pequeño alcance, porque no suponen una gran inversión económica, ni amplias reestructuraciones organizativas ni eternos proyectos tecnológicos; impacto destacable, porque facilita la vida a los ciudadanos e implica un cambio en la forma de hacer las cosas, con mayor proactividad: ya no es el ciudadano el que se tiene que molestar en aportar el papel de turno, sino que el funcionario hará la gestión y consultará el FIVA si tiene interés en conocer detalles del seguro.

Otra cosa es lo que cueste cambiar las costumbres y prácticas arraigadas en tantos años. Está pasando con las copias del DNI. Es decir, que a pesar de la reforma reglamentaria, habrá muchos agentes (de la autoridad) que seguirán pidiendo la copia del seguro. ¡Y a ver quién es el guapo que les dice algo!

martes, 16 de septiembre de 2008

Resultados de la encuesta: "Crees que la crisis afectará a los proyectos de innovación en el sector público?


Ayer se cerró la primera encuesta que publicamos en el blog con la pregunta: "¿Crees que la crisis afectará a los proyectos de innovación en el sector público?. La muestra de participantes quizá no se ajusta a los mínimos que requeriría cualquier estadístico pero si podemos sacar alguna conclusión interesante.


La respuesta que respalda la mayoría es que la crisis tendrá un impacto variable sobre los proyectos de reforma de lo público, utilizándose en algunas ocasiones como excusa para guardar en el cajón medidas incómodas; esa es también mi impresión. No es una mayoría apabullante porque también los hay que creen firmemente que afectará u otros que indican que no tendrá ningun incidencia.


Un ejemplo que puede ilustrar este tema: a los pocos días de publicar esta encuesta Mercedes de Palacio, secretaria de estado para la Administración pública, indicaba en los cursos de verano de la Menéndez Pelayo que la crisis retrasará el desarrollo del EBEP y el nuevo modelo organizativo. Desde luego si ya suponemos que hacer una reorganización o aplicar una ley vigente implicará necesariamente un aumento de gasto público la coartada de la crisis es perfecta. Ahora bien, ¿requiere tal cantidad de dinero ese tipo de reforma o realmente supone más un cambio cultural y de enfoque? Curiosamente, esta iniciativa es de las más incómodas y tiene poderosos adversarios entre diferentes grupos de presión del ámbito administrativo. La lógica más bien indicaría que los tiempos de crisis serían propicios para abordar reformas que supusieran un impulso adecuado para salir de la misma.


Para continuar con las encuestas os planteo una segunda pregunta al hilo de un post que publiqué el otro día: "¿Piensas que el modelo burocrático es el más adecuado para que la Administración del siglo XXI pueda proporcionar el máximo valor público a los ciudadanos?" Podéis empezar a votar.

lunes, 15 de septiembre de 2008

¿Es utópico hablar de innovación en el sector público?


Hace algún tiempo mantuvimos en la blogosfera pública un interesante debate sobre innovación y lo que ésta podía significar en el ámbito público. Ahora que la crisis nos descubre que es necesario optar por otros patrones de crecimiento, se habla en todas partes de innovación como la solución a parte de los problemas de la falta de competitividad de nuestra economía. Incluso el nuevo Gobierno surgido de las elecciones del 9-M incluye en su composición ministerial un nuevo departamento llamado Ciencia e Innovación (ya veremos después las dotaciones presupuestarias en esta época de recortes).

Por todo lo anterior he llevado este tema de actualidad a Expansión.com reflejando mi opinión sobre las implicaciones que supone hablar de innovación en el sector público. Si lo público no es una empresa privada, cuya supervivencia depende de su capacidad de mantenerse en mercados cada vez más competitivos y se ve forzada a hacer algo distinto, ¿tiene sentido hablar de innovar en lo público?, ¿merece la pena molestarse por innovar en la Administración?, ¿supone la propia naturaleza de lo público una contradicción con el concepto "innovación"?

Quizá respondiendo a alguna de las preguntas anteriores podamos entender por qué en el ámbito administrativo se llama "innovar" a lo que en realidad es "modernizar" . Es habitual ver a responsables políticos o funcionariales presentar ciertas mejoras como innovaciones, cuando la realidad es que el cambio de fondo es mínimo y tan sólo se incorpora alguna herramienta informática que no existía. Hablar de verdaderas innovaciones en lo público supondría enfrentarse a cambios de paradigma en campos tan complejos como la relación Administración-ciudadano, el papel del empleado público o la propia mecánica de funcionamiento interno de la maquinaria administrativa.

Pero no nos engañemos, el sector público no está preparado para digerir grandes proyectos. Por tanto, la innovación a través de "micro-innovaciones", todas en una misma dirección, suelen ser una herramienta más eficaz.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Nueva edición de PUBLIC


Ya podéis consultar el último número de PUBLIC, la newsletter de ESADE dedicada al sector público. Esta edición viene cargada de interesantes artículos, todos ellos con un elevado componente académico y de investigación. Os resalto los más interesantes:

lunes, 8 de septiembre de 2008

El modelo burocrático: ¿obstáculo o solución para la Administración actual?


Con carácter general, las distintas Administraciones públicas han seguido siempre el modelo organizativo de la burocracia maquinal. Por resumir en tres líneas, dicho modelo está basado en la aplicación rigurosa y objetiva de la norma por funcionarios independientes ubicados en estructuras de tipo piramidal. Los principios de jerarquía, autoridad y, sobre todo, legalidad impregnan todas las actuaciones administrativas. Más detalles los podéis encontrar en el blog de Andrés Morey, todo un experto en la materia.

El padre principal del modelo fue Max Weber, sociólogo alemán, que apadrinó el concepto de Estado y Administración pública moderno a finales del siglo XIX/ principios del XX. En aquella época las distintas sociedades empezaban a organizarse políticamente alrededor de ideas como la autoridad, seguridad o la correcta gestión de los dineros públicos y era imprescindible darle forma con un modelo organizativo basado en la ley, la independencia y la objetividad. La respuesta fue el nacimiento del modelo burocrático, en el que el Estado se configuraba como elemento mopolizador de un poder que ejercía sobre sus súbditos o administrados. Fue después de la Segunda Guerra Mundial cuando nacieron los Estados del Bienestar y la actuación pública incorporó una nueva dimensión: la prestación de servicios. Los ciudadanos ya no sólo son súbditos sino que empiezan a convertirse en usuarios, unos usuarios que, con el tiempo, se vuelven más exigentes y adquieren conciencia de que dichos servicios funcionan con el dinero que ellos mismos aportan a las arcas públicas. Es precisamente la crisis fiscal o las tensiones demográficas propias de finales del siglo XX las que ponen en aprieto el modelo de prestación de servicios y obligan a buscar nuevas fórmulas en las que lo público tiene que trabajar en red para lograr mejores resultados con unos recursos limitados. Además, se incorporan las TIC como factor determinante y transformador.

Cuento todo esto para constatar una obviedad: ni la sociedad del siglo XXI es la sociedad del siglo XIX ni tampoco lo es el papel de lo público. Evidentemente mantiene atribuida de forma exclusiva la función de autoridad o poder, pero a lo largo de estos más de cien años ha incorporado nuevas funciones: prestar servicios más complejos, competir en cuasi-mercados con empresas privadas, disponer de mayor capacidad de respuesta, ampliar su acción a cualquier parte del mundo, etc. Precisamente una de las patologías principales de la Administración es que, al ser el modelo burocrático la esencia de su funcionamiento desde sus orígenes, a medida que ésta fue incorporando nuevas funciones se extendía la utilización de la burocracia al ejercicio de las mismas, lo cual ha producido importantes disfunciones de todo tipo en el quehacer de lo público: rigidez, incapacidad de adaptación a situaciones nuevas, ritualismo, desplazamiento de objetivos, etc.

Por ello, desde mi punto de vista, si bien el modelo burocrático es el idóneo para las funciones tradicionales de la Administración (autoridad o ejercicio de poder), los nuevos retos a los que ésta se ve sometida demandan nuevas pautas de actuación siendo un grave error el mantenimiento de las tradicionales. No sé si esto es ampliamente compartido; últimamente se nos anuncian cambios en este sentido (nueva ley del procedimiento administrativo, pasar del "administrador" a un nuevo perfil de directivo público, nueva LOFAGE recogiendo un nuevo modelo de organización administrativa más flexible, etc. ) pero la realidad, desde luego, es que sólo se está haciendo tímidamente y con enormes dificultades.

Lo que me preocupa de todo ello es que al final las disfunciones de las que hablaba con anterioridad acaban por producir un efecto perverso sobre lo público. Por un lado, lo deslegitiman de cara a la ciudadanía (ahí está el ejemplo de la Justicia); por otro lado, obligan a los gestores a buscar "atajos" (privatizaciones, externalizaciones, etc,) para poder dar respuesta a necesidades sociales.

Creo que es un asunto preocupante que merece una reflexión.

jueves, 4 de septiembre de 2008

La interoperabilidad que cuesta menos dinero


El concepto "interoperabilidad" en las TICes en apariencia sencillo. Según wikipedia "es la condición mediante la cual sistemas heterogéneos pueden intercambiar procesos o datos". Parece algo obvio, en especial si se trata de sistemas que trabajan sobre un mismo contenido; hablando de lo ámbito público (con sus diversas particularidades) es bastante más complicado de lo que en un principio podría parecer. Para empezar, un modelo administrativo como el español con amplias competencias delegadas en diferentes niveles, genera habitualmente intereses contrapuestos difíciles de conciliar. Tampoco nos podemos olvidar de las dificultades que se plantean dentro de una misma Administración derivadas de esa cultura de "chiringuito cerrado" que inunda las unidades administrativas, desde su nivel inferior (el negociado) hasta la propia dirección o subdirección general. Ambos elementos son carne de cañón para la proliferación (tendente al infinito) de aplicaciones de distinta forma, tamaño y situación que terminan por configurar toda una "torre de babel tecnológica" entre diferentes sistemas.

Y al final, pasa lo que pasa. Para un ciudadano de a pie es difícil comprender cómo en pleno siglo XXI si uno es de Vigo y se pone enfermo en Murcia, los médicos que le han de atender no pueden acceder a los datos de su historial médico, aunque los sistemas de información de sus CCAA respectivas los tengan en sus bases de datos. Es decir, son sistemas estancos que no pueden hablar unos con otros. Lo que quiero decir lo refleja perfectamente el artículo que publicaba La Razón el pasado 30 de agosto.

Dicho ciudadano, aunque no sea un experto en la materia, podrá deducir que en este asunto no se trata de una dificultad técnica; hoy en día, los sistemas están tan avanzados que hay soluciones suficientes para casi todo. Quizá deduzca que puede tratarse de cuestiones políticas e ideológicas, que impiden entenderse a Administraciones dirigidas por partidos políticos contrarios o por egos opuestos de un mismo partido. No iría mal encaminado, ya que éste es uno de los problemas. Pero lo que este ciudadano seguramente desconozca es que otras veces el problema tiene su origen en la cultura inherente a la Administración pública y a lo que cuesta desprenderse de las barreras mentales (también de las físicas) para trabajar en conjunto por un mismo objetivo.

Al final, lograr la interoperabilidad supone dinero, sí, como otras muchas cosas. Pero también supone un intangible mucho más difícil de lograr, como es un cambio cultural.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Buscando el liderazgo ideal en la Administración pública

Estas vacaciones he tenido la oportunidad de leer el libro Administración Inteligente. Recoge una serie de artículos de diversas personalidades del mundo público alrededor de los ejes que dan valor a este concepto: liderazgo, gobernanza, ética, cambio, tecnología, etc.

Uno de los artículos que más me han gustado es el titulado "Administración inteligente: el liderazgo necesario" de Carlos Losada, director general y profesor en ESADE. No he podido colgarlo de este post para que lo podáis leer pero voy a hacer un resumen del mismo.
Para Losada, los incentivos que encuentran los políticos para priorizar una reforma en el ámbito administrativo son muy débiles, especialmente porque su éxito es remoto en posibilidades y en tiempo y la valoración del ciudadano va a ser muy baja cuando no nula: siempre va a existir en estos procesos de reforma una carencia de liderazgo. Siguiendo a Moore identifica tres grandes aportaciones de los directivos a las políticas públicas:
  • Definir una política pública o colaborar en su diseño o redefinición.

  • Crear capacidad de gestión interna para poner en marcha y hacer realidad esa política.

  • Conseguir un entorno que "autorice"/apoye/tolere/favorezca la gestión de la estrategia definida.

De esta forma el directivo "ideal" sería aquél que fuera capaz de aglutinar al máximo nivel estas tres dimensiones. Es obvio que ese "ideal" está lejos de existir existiendo tres modelos patológicos distintos según tengan más o menos acentuada cada dimensión. Por una parte está el "ideólogo o profesor universitario" que tiene acentuada su capacidad en generar ideas, pero es incapacidad de desarrollarlas ni tiene en cuenta a los implicados; el impacto de la idea será muy reducido. Otro modelo es el de "buen gestor", persona de perfil más operativo ("fontanero") y centrado en los detalles. Por último, el "político u hombre de partido", conocedor de los resortes de poder y de cómo eliminar resistencias pero escaso de capacidad de definición y poco habilidoso en en el manejo de los mecanismos internos administrativos.

La conclusión, como os podéis imaginar, es que el éxito (parte) en los proyectos de reforma reside en un buen tandem político-profesional de forma que entre ambos sean capaces de repartirse el trabajo y llegar a alcanzar un óptimo en cada una de las dimensiones antes especificadas.