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reflexiones sobre administración pública inteligente

miércoles, 16 de enero de 2008

Veto paralizante y veto suspensivo


Una de las diferencias más importantes entre lo público y lo privado afectan a las pautas de actuación de los empleados de uno u otro tipo así como a las relaciones que entre distintos niveles de responsabilidad se producen. En el ámbito público, una de sus singularidades son las relaciones entre funcionarios y políticos. Escribir sobre ellas darían para chorros y chorros de tinta; por ello vamos a acotar un poco y a dar simplemente un par de brochazos a título ilustrativo.

Muchos de los lectores del blog que trabajan como empleados públicos seguramente conozcan el fenómeno del "veto paralizante" y el "veto suspensivo". Los que no lo hagan lo encontrarán curiososo. Consiste en lo siguiente: toma posesión en un nuevo responsable político en un puesto equis. Viene con nuevos bríos, múltiples ideas y firme determinación para ponerlas en marcha. Pide a su equipo información sobre los proyectos en curso; tras un tiempo determinado unos le sirven (pocos) y otros no. Ordena la preparación de nuevos planes, proyectos, iniciativas, etc. La maquinaria admininstrativa se pone a trabajar. Pasado otro periodo de tiempo se van presentando dichas iniciativas y se aprueban por los órganos políticos correspondientes. Llegamos al punto en que hay que ponerse a desarrollar dichos planes y a implementar las diversas iniciativas; en este momento entra en juego el aparato administrativo y pueden aparecer los llamados "vetos paralizante" o "veto suspensivo".

En el primer caso, se produce una ralentización disimulada y sútil de la aplicación de las diferentes directrices políticas, la aparición de nuevas e inesperadas barreras así como fenómenos de enquistamiento repentino. Todo ello, como decíamos, de forma silenciosa, sin levantar ruido, pero que provoca el pasar y el pasar de las semanas y meses hasta que una nueva coyuntura (nuevo jefe?) pone punto y final a la situación. El "veto suspensivo" es mucho más radical, aunque de similar sutileza: simplemente se meten en el cajón los papeles y a otra cosa mariposa; pasa el tiempo y nadie repara en la iniciativa, hasta que de pronto reaparece. Entonces, vuelta a retomar el tema por un breve lapso de tiempo y vuelta al cajón. Así hasta la nueva coyuntura (nuevo jefe?).

Afortunadamente, el tema de los "vetos" no es lo común en nuestras Administraciones públicas; pero ocurre y sería bueno que los que asumen puestos de responsabilidad en las mismas estuvieran prevenidos de ello. La típica situación en la que se producen es cuando llamados "directivos paracaidistas" (Alorza, dixit) con mínima experiencia en el sector público aterrizan en unidades administrativas dotadas de decenas de funcionarios con algunos trienios y no consiguen el necesario acople o entendimiento con este nuevo equipo. Pasarán los años (1, 2 , 3 o los que sean) y el resultado tangible y práctico del trabajo realizado seguramente será escaso. Ahora, eso sí, por planes, informes y papeles, seguramente no quede...

4 comentarios:

Javier llinares dijo...

Por desgracia estos 'vetos' que no los había oido nunca pueden pasar en todos los ambitos de la vida, en las empresas también o incluso en las familias. Es una cuestión de profesionalidad o de táctica. En el mundo de la empresa o de la Administración Pública me suena muy mal, pero me ha recordado lo que yo a veces hago con mis hijas. Ellas me piden por ejemplo que quieren un portatil y yo les digo que si, y les aplico el veto. Claro en este caso me parece más táctica que mala profesionalidad.

Rutilio Alonso dijo...

Muy buena la definicion. Siempre me acuerdo del chiste cuando leo estas cosas: Se incorpora un nuevo Ministro y al ir a su despacho, ve un bedel leyendo el periodico con los pies encima de la mesa. Le recrimina y este le responde: "no te jode el eventual este!" ;-)

Antonio Arias Rodríguez dijo...

Suscribo todo lo dicho. Sin embargo, gracias a algunos paracaidistas (yo lo fui, en un determinado momento) o a esos ingenuos nuevos dirigentes que siempre se creen más listos que los anteriores, la Administración va evolucionando e incorporando algunas novedades ....
En fin, Darwin explicaría la evolución administrativa de una manera similar.

Bueno, Cortés, te seguimos todos los días, desde el RSSOwl (maqueros sumus) aunque no dejemos comentrios. Un abrazo desde Oviedo.

Casimiro López dijo...

Intereesante post con esos "vetos" que desconocía... lo curioso es que dan una explicación del por qué algunos proyectos nunca ven la luz.
Como periodista de un gabinete de prensa institucional de la AGE he comprobado cómo algunos proyectos que se presentaban a bombo y platillo se ido diluyendo hasta no saber nada de ellos ¿Bien pudieran ser esos los vetos?.
Un saludo

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