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reflexiones sobre administración pública inteligente

lunes, 9 de mayo de 2011

El Follonero y su enfollonamiento de los "funcionarios"



Hace unos días el programa Salvados - conocido por su carácter sátirico- acercó, de la mano de su presentador Jordi Evole (Follonero) al gran público al mundo de los "Funcionarios" (ese era exactamente el título que utilizaron).



Bromear acerca de los empleados públicos ("funcionarios" en la jerga del común de los mortales, aunque sea ésta una acepción con la que no comulgue) ha sido siempre el pasatiempo nacional de este país. Bromear con el uso de todo tipo de chistes y chascarrillos, pero también con afirmaciones tan rotundas como erróneas sobre la realidad de los trabajadores públicos basadas en meras apreciaciones derivadas de la experiencia en el contacto con la "ventanilla". Los tiempos que corren, difíciles para todos - incluyendo los que trabajamos en lo público-, se prestan aún más para todo tipo de exageraciones alimentadas por esa mezcla de envidia y recelo tan típica de este país.



Con estos mimbres y el talento del Follonero hacer el cesto del Salvados del otro día no parece obra de mucho mérito. El problema es cuando se utiliza el suave envoltorio del humor inteligente para caricaturizar aún más si cabe la retaila de tópicos que abundan sobre la función pública y se pone todo ello en contacto con lo que tienen en la cabeza (preocupacionies, ansiedades, tristeza, miedos, etc. ) los miles de espectadores que tranquilamente ven el programa en el sofa de su casa. Un coctel explosivo para la reputación de nuestra res pública.



Veamos a lo que me estoy refiriendo.



El presentador visita un Instituto de Enseñanza Secundaria y entrevista a su director. De forma inteligente le saca información sobre su trabajo para ir manipulando las preguntas hacia una idea final: gana mucho, pero ¿cuánto trabaja?. El director afirma tener un sueldo de casi 3000 euros al mes (35 años de servicio) pero trabajando de ocho a ocho cada día, incluso los sábados. Explica la dificultad de dirigir un instituto, la diversidad existente, los recursos escasos y las pocas herramientas de gestión de que dispone. Intenta dignificar su trabajo con el argumento de que él no elige sus alumnos, pero tiene la obligación de impartir una enseñanza de calidad . Por eso es sector público. Para el Follonero lo importante no era esto sino bromear en un sentido peyorativo hacia la función pública; por ejemplo, sobre el amplio horario de "pringao" del director ("el único funcionario que lo tiene") o sobre la incapacidad que él mismo manifiesta de sancionar a profesores que no cumplen.



Otro episodio del programa es cuando entrevista a Marc Vidal, conocido analista económico, sobre su opinión de la Administración (la cual en muchos aspectos no comparto) . Según él "sobran funcionarios" (en un post explica otras cosas que dijo y no le sacaron) ; le llevan a una de las ventanillas del SPEE (antiguo INEM), posiblemente uno de los servicios públicos más saturados donde los trabajadores de cara al ciudadano están más tensionados, y le enfrentan con una de ellos. De forma airada y vehemente la trabajadora le da argumentos y deja a Marc sin palabras. ¿Sobran funcionarios? ¿Son los funcionarios unos jetas? ¿Es todo ello lo que Marc quiso decir? Probablemente no. A eso se llama manipulación.



Tercer comentario. El presentador se desplaza a Mérida y visita algunas Consejerías de la Junta de Extremadura. El objeto es retratar dos de los tópicos más arraigados sobre los empleados públicos: el café y el sello. También se comenta sobre las "legiones" de funcionarios que van todos los días a Mérida a trabajar desde Cáceres y Badajoz y cómo son esos trabajadores los que sostienen gran parte de la economía local con su consumo. El "café de los funcionarios"no es más que el tiempo (legal) destinado a romper con la jornada de trabajo bajando a un bar a tomar un café. Lo hace todo el mundo en el mundo público, pero también en la empresa privada. El problema es que en esta última se hace más disimulado: corrillos de pasillos, cafés en la máquina de la oficina, charlas con los compañeros.... El problema no es ir al bar a por el café; el problema es ser capaz de sacar rendimiento a las seis horas netas de trabajo diario que tiene cualquier trabajador. Y ese es el mismo desafío en la empresa que en la Administración. No cambia.



Mostrar el sello (de armas) como elemento identitario de la Administración y las "legiones" de burócratas de las Consejerías extremeñas es mostrar una realidad que desde éste y otros blogs venimos denunciando reiteradamente: nuestras Administraciones están mal organizadas y peor dotadas. Sobran sellos y sobran empleados de la parte media-baja de la pirámide. No hay duda. Pero utilizar malicionsamente esta realidad convirtiéndola en un tópico que impregne toda la realidad pública es perverso.



Por último están los jóvenes opositores que se preparan para los cuerpos superiores de la Administración. Ellos mismos acaban reconociendo que no lo hacen por vocación sino por tener un trabajo de calidad. Esta realidad es nefasta para los resultados de la actividad pública, cuyo éxito depende en gran medida de tener servidores públicos motivados y comprometidos con su trabajo. ¿Quién es culpable de que esto sea así? ¿La Administración? ¿O el empobrecimiento creciente (salarial y en condiciones-estabilidad y derechos-) del factor trabajo que ofrece el sector privado? Da que pensar.

3 comentarios:

Javier Llinares dijo...

La verdad es que si era un programa de humor, no encontró la gracia, solo ridicularizar a los funcionarios.
Lo del profesor de Instituto es brutal, me quedo con eso y con la imagen que dio, que creo que se acerca mucho a la realidad.

ocortes dijo...

Desde luego que fue así. Son tiempos muy duros como para hacer programas de este tipo y ridiculizar a una parte de esta sociedad, como son los funcionarios, demasiago estigmatizada.

@jorgestor dijo...

es cierto pero la gente no quiere verlo, que mientras ese profesor y bastantes otros funcionarios hace/n 12 horas diarias, se hable en tu post (y todos lo veamos como ciudadanos administrados) que hay muchos funcionarios que hacen 6 horas netas de trabajo. quien gestiona los recursos humanos públicos lo está haciendo fatal.

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