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reflexiones sobre administración pública inteligente

miércoles, 29 de febrero de 2012

Coto a los directivos públicos


Siendo como es una organización de personas, el talento es la base para el éxito de la Administración en las próximas décadas. Atraerlo y retenerlo se convierte en una necesidad - diría yo - estratégica, mayor aún si hablamos de los puestos directivos desde una perspectiva de dirección pública profesionalizada.

La tozuda realidad nos muestra, sin embargo, una tendencia más bien contraria. Tendencia que se agrava con algunas de las medidas tomadas en el transcurso de esta crisis de nunca acabar.

Hablemos por ejemplo de aquellas que afectan directamente a retribución y ceses de directivos públicos.

En cuanto a la retribución el Gobierno ha fijado - para puestos directivos- un tope máximo en el sueldo base de 105.000 euros anuales (según el tipo de organización) , que pueden verse incrementados por un complemento de puesto e incentivos de gestión. Un sueldo relativamente superior al de los más altos cargos políticos - aparte habría que preguntarse si están bien remunerados - pero que , aún asumiendo que lo público no puede ni debe equiparase con lo privado (tampoco en salarios), puede considerarse insuficiente si en algunos puestos de lo que se trata es de atraer el talento de los mejores profesionales en un determinado sector . Con la que está cayendo - ajuste y desprestigio de lo público - es sin duda una medida "popular" que despierta simpatías en el ciudadano medio, atosigado por todas partes; también bienvenida en todo lo que pueda aportar de transparencia, claridad y coto a posibles excesos en unas cuantías que directa o indirectamente pagamos todos.

Similar razonamiento aplica a la cuestión de los ceses o extinciones de contratos laborales de alta dirección. En el primer caso es lógico que no exista indemnización, al tener el empleado público la posibilidad de volver a su puesto de origen. Pero en el segundo, la indemnización de siete días por año con un tope de seis meses para profesionales que en un momento dado decidieran aceptar un puesto directivo público viniendo del sector privado pudiera antojarse escasa y más por las circunstancias "de riesgo" no estrictamente dependientes de resultados de gestión que vienen asociadas a la naturaleza de lo público (p.ej. cambios políticos). Esa mayor incertidumbre o volatilidad en la función directiva pública no sólo no se ve compensada - para profesionales del sector privado- en la cuantía de extinción sino que ésta se reduce drásticamente, reconociendo no obstante que tampoco eran de recibo para ciertos puestos públicos blindajes astronómicos ni opacos a la opinión pública. Esa mayor prima de riesgo dificultará contar en lo público con ciertos profesionales de prestigio.

Conclusión: si entendemos la dirección pública como un espacio abierto al conocimiento profesional experto y no como un guetto de funcionarios cargados de trienios son medidas discutibles puesto que dificultarán la capacidad de atraer y retener talento en el sector público. Sin embargo en términos de transparencia e higiene en la gestión son medidas necesarias, sensatas y razonables.

7 comentarios:

Ramon Capolat dijo...

Muy poco afortunado el comentario final a modo de conclusion. Parece poco empirico y muy poco documentada la dicotomia que explicitas entre "direccion publica como espacio abierto al conocimiento profesional experto y no como un gueto de funcionarios cargados de trienios ". Esta bien como opinion intetesada, que no comparto, pero se espera un poco mas de empirismo de alguien que se presenta tu curriculum. Suena todo mas a afirmacion de lobby que a la de experto. Una lastima.

ocortes dijo...

@Ramon Capolat Agradezco tu comentario. Simplemente matizarte que el blog es un espacio de reflexión donde se dan puntos de vista en base a una opinión profesional, detrás de la cual no hay un lobby ni nada por el estilo, sino el punto de vista del que habla, basado en su experiencia e ideas de lo que - en su opinión- deberían ser los rasgos característicos de una Administración del siglo XXI. No es por tanto ni un artículo académico, ni una tesis doctoral, ni nada por el estilo que exigiera sustentar las afirmaciones en datos empíricos. Mi opinión respecto a la dirección pública profesional es que debería ser un espacio propio donde estuvieran los mejores, en base a unas competencias perfectamente definidas. Y para que estén los mejores debe ser abierto y no cerrado artificialmente a base de disposiciones introducidas - esas sí - por ciertos lobbies y corporativismo que únicamente buscan mantener ciertos reductos de poder. Esa es mi opinión, que se puede compartir o no. Estaría encantado de conocer la tuya y debatir diversos puntos de vista

Andres Pastor dijo...

Oscar, desde mi punto de vista, es como tantos un problema de equilibrio. Por una parte, se trata de atraer a los profesionales más cualificados, que son necesarios más aún en tiempos de crisis. Por otra parte, no pueden permitirse los abusos en número de directivos y sueldo (y muchas veces falta de eficacia)que todos hemos visto en los medios de comunicación.

Aunque no estoy radicamente en contra de que profesionales capacitados del sector privado contribuyan con su experiencia a mejorar las Administraciones públicas, no entiendo cómo el sector público desaprovecha el capital humano que tiene, capaz sin duda de realizar labores directivas.

Es cierto que se podría mejorar las habilidades de gestión pública de los funcionarios, que es bueno permeabilizar el sector público con el sector privado para enriquecerlo con otras experiencias, pero creo que en general se prefiere la lealtad a la capacidad.

No creo que las medidas adoptadas limiten enormemente el acceso del sector privado a puestos del sector público. En cualquier caso, se necesitan personas con voluntad de servicio público y no es malo que, durante algún tiempo, rebajen sus pretenciones económicas a favor de este servicio, teniendo en cuenta que, en general, el desempeñar puestos en la AAPP abre muchas puertas en el futuro para estos profesionales cuando vuelven al sector privado.
Por si es del interés de alguno d elos lectores, dejo un post de Xavier Marcet sobre el tema que planteas

http://www.xaviermarcet.com/2012/02/descapitalizar-el-sector-publico.html

Un Saludo,

Andrés Pastor

ocortes dijo...

@andrespastor Estamos básicamente de acuerdo. Las retribuciones deben ser adecuadas, asumiendo que en lo público pueden ser menores por ese plus de servicio público con el que hay que comprometerse. Sí a la permeabilidad, sí a la excelencia en los empleados públicos y sí a planteamientos abiertos y en red que puedan enriquecer de talento a nuestras Administraciones. Pensemos más en esto y menos en nosotros mismos.

Pedro Nogales dijo...

Oscar,
comparto tu opinión sobre la incorporación de profesionales directivos cualificados del sector privado al público, como elemento enriquecedor del capital humano de las administraciones públicas. Comparto también contigo que para que eso sea factible, la diferencia entre las retribuciones en el sector público y privado ha de tener unos límites razonables. Sin embargo, no comparto la visión que se manifiesta en tu comentario: "direccion publica como espacio abierto al conocimiento profesional experto y no como un gueto de funcionarios cargados de trienios". Para mí "direccion publica como espacio abierto al conocimiento profesional experto" y "funcionariado" no sólo NO son términos contrapuestos, sino que son sinónimos por los siguientes motivos:
- las oposiciones son procesos abiertos a TODO el mundo
- en mi propia experiencia, la amplía mayoría de las personas que aprueban la oposición vienen con una significativa experiencia previa en el sector privado
- los criterios de selección, aún pudiente ser mejorables, son de los más objetivos, rigurosos y exigentes que existen, asegurando un elevado nivel competencial de los futuros funcionarios

Al menos esta es la visión basada en mi propia experiencia, habiéndome incorporado a la función pública tras 13 años en el sector privado.

Pedro Nogales dijo...

Oscar,
comparto tu opinión sobre la incorporación de profesionales directivos cualificados del sector privado al público, como elemento enriquecedor del capital humano de las administraciones públicas. Comparto también contigo que para que eso sea factible, la diferencia entre las retribuciones en el sector público y privado ha de tener unos límites razonables. Sin embargo, no comparto la visión que se manifiesta en tu comentario: "direccion publica como espacio abierto al conocimiento profesional experto y no como un gueto de funcionarios cargados de trienios". Para mí "direccion publica como espacio abierto al conocimiento profesional experto" y "funcionariado" no sólo NO son términos contrapuestos, sino que son sinónimos por los siguientes motivos:
- las oposiciones son procesos abiertos a TODO el mundo
- en mi propia experiencia, la amplía mayoría de las personas que aprueban la oposición vienen con una significativa experiencia previa en el sector privado
- los criterios de selección, aún pudiente ser mejorables, son de los más objetivos, rigurosos y exigentes que existen, asegurando un elevado nivel competencial de los futuros funcionarios

Al menos esta es la visión basada en mi propia experiencia, habiéndome incorporado a la función pública tras 13 años en el sector privado.

ocortes dijo...

@Pedro Nogales Efectivamente Pedro. O me he expresado mal o se me ha entendido mal, seguramente lo primero. Para nada quería expresar términos contrapuesto. Ese concepto: "espacio abierto al conocimiento experto" incluye a todo el mundo , venga de donde venga, siempre que acredite unos méritos objetivos para el desempeño de un puesto y haya ejercido tiempo suficiente una labor directiva en un determinado sector. Da igual que en su día , hace "n" años aprobara una oposición o no lo hiciera. Lo importante es que acredite méritos. La segunda parte "y no como gueto de funcionarios cargados de trienios" es una apreciación crítica sobre el blindaje normativo y de facto que en ciertos ámbitos se defiende en relación a la función directiva profesional considerándola ésta como simplemente la etapa final en el escalafón de una carrerra administrativa. No tienes más que irte a ver ciertos nombramientos para comprobar que el único criterio "objetivable" que cumplen para un puesto es tener aprobado un A1, sin importar para nada, ni el puesto ni qué carrera profesional haya cursado el designado

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