i-public@
reflexiones sobre administración pública inteligente

martes, 6 de mayo de 2008

¿Hacia una nueva "i-"contratación pública?


Reconozco que no soy un experto en la materia ni mucho menos. Pero como ya me han venido ecos de distintos sitios no puedo evitar referirme al tema. Estoy hablando de la nueva Ley de Contratos del Sector Público, a la que muy valientemente la profesora Pilar Jiménez Rius se refiere hoy en su artículo de Expansión.com como la "Ley del Caos para los Servidores Públicos".

Curiosamente todas las opiniones que me han ido llegando los últimos meses sobre el tema coinciden en una cosa: acordarse, y no para nada bueno, de aquellos legisladores que la sacaron adelante para su aprobación en las Cortes. Un conocido que es subdirector general en un organismo autónomo de la AGE comentaba en una comida hace algunas semanas que tenía el texto completo durmiendo en la mesa de su despacho desde su publicación en el BOE y cada vez que le echaba una mirada con el ánimo de estudiarlo le subía una pereza y un desánimo tales que postponía el estudio para una posterior fecha en la que le volvería pasar lo mismo. Y así una y otra vez. Yo mismo le eché un vistazo rápido y acabé por abandonar......

Parece que la experiencia de la elaboración del Texto Refundido de la Ley de Contratos del Estado del año 2000 no fue suficiente; el mismo Subsecretario de Hacienda de aquella época me comentaba hace poco que fue un trabajo agotador. El caso es que en estos tiempos hablamos mucho de simplificación, sencillez, reducción de cargas burocráticas, facilidad en el trato con la Administración, adecuación al lenguaje administrativo, etc. y para empezar nos encontramos con un "regalito" de 101 páginas y 309 artículos que no hay por donde cogerlo. Y no lo digo yo, lo reconocen muchos de los afectados, empezando por los interventores y fiscalizadores como la propia Pilar Jiménez Rius, letrada del Tribunal de Cuentas.

"Regalito" que no sólo parece que va a complicar la vida a los funcionarios afectados sino a las numerosísimas empresas que venden sus productos y servicios al sector público, las cuales lejos de ver cómo les es más sencillo todo el proceso de licitación y adjudicación, se van a topar con un muro que les va a complicar sobre manera el desarrollo de sus negocios. Eso por no hablar de cómo va a complicar el asunto eel cumplimiento de los propósitos del nuevo gobierno sobre aumentar el volumen de licitación y agilizar los plazos para estimular la economía.

Desde luego, no parece que los señores legisladores que aprobaron el texto pudieran remar más a contracorriente, aconsejados (supongo) por sus asesores parlamentarios expertos en derecho administrativo..., ¡quién sabe si son los mismos que están haciendo el agosto con los numerosísimos cursos de formación que se están dando a diestro y siniestro por todos los rincones públicos del Estado!

3 comentarios:

Guillermo dijo...

Pues comparto alguna reflexión y discrepo en otras.

En cuanto a que es la Ley del Caos, pues en algunos aspectos sí y en otros no.

Su estructura es más lógica,sigue la marcha natural del proceso y sus prececptos son transcripción de la normativa europea. Más o menos lo que dice es lo que estableció la Directiva 18/2004. Que nos guste más o menos lo que dice y, sobre todo, que seamos capaces de llevarlo a la prácica es harina de otro costal.
Porque lo que ha hecho la LCSP es anticipar para el ámbito de la contratación pública, lo que será obligatorio para todos los sectores a partir del 1 de Enero del 2010 (Ley 11/2007).

El banco de pruebas de las firmas electrónicas, de los certificados electrónicos, de las notificaciones electrónicas, de las publicaciones electrónicas, de los registros electrónicos, de la sede electrónica o del sellado del tiempo es, por disposición legal, el ámbito de la contratación, y claro, son muchas cosas y todas electrónicas.

No creo que todo el problema sea nuestro legislador y la forma de legislar, ahora la pelota la tenemos nosotros y nos toca jugar un partido novedoso, complicado, que toca lo informático y lo jurídico, que requiere la implicación de las personas, y que para ganarlo precisa mucho conocimiento, organización, apoyos y recursos.

El problema es que nada de esto esta en la Ley, por eso da miedo, pereza, respeto o como queramos llamarlo.

Andrés Morey Juan dijo...

Realmente la Ley es lo que se puede llamar un tocho de difïcil y complicada lectura y quizá pudo seguir una técnica más simple. Al recoger las Directivas europeas adquiere características propias de un reglamento por su detalle y se extiene en demasía.
Se va a convertir en una Ley para especialistas y en la que el simple contratista necesitará siempre de asesoramiento.
En principio no me gusta. Cada Ley de contratos que se dicta hace buena a la anterior.

Pilar dijo...

Me reitero en mis comentarios anteriores. En mi opinión, la nueva LCSP es un caos. Claro que tiene algunas cosas buenas...¡pues no faltaba más!, pero en general, la ley es un desastre. Los operadores jurídicos están horrorizados "montando" los expedientes conforme a la nueva LCSP. Y, lo que es peor, algunos están intentado buscar las vías para no tener que aplicarla. ¡Vaya caos jurídico!.

Pilar Jiménez Rius

Se ha producido un error en este gadget.