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reflexiones sobre administración pública inteligente

miércoles, 21 de noviembre de 2007

"Dirección+pública"


Iñaki Ortiz sigue freneticamente lanzando posts sobre la función directiva en el ámbito público que seguimos con enorme interés y completamos en la medida de nuestras posibilidades. Efectivamente la función de dirección pública es eso "dirección+pública". Una perogrullada, ¿no? Puede ser, pero quizá no tanto, porque primero hay que tener claro qué es dirigir y por otra parte cuál es la diferencia entre los ámbitos públicos y privados.

¿Qué es dirigir?

El concepto ha sufrido cierta evolución (tampoco tanta) desde que Fayol a principios del siglo XX lo calificara como "el conjunto de actividades consistentes en planificar, organizar, crear equipo, tomar decisiones, coordinar, informar y presupuestar".

Se puede optar por una definición basada en las características del puesto de trabajo:
  • Alta cantidad y ritmo de trabajo.

  • Actividades breves, variadas y fragmentadas (Kurke y Aldrich estimaron un 26% de trabajo en oficina, un 8% de llamadas telefónicas, un 50% en reuniones concertadas, 12% en reuniones no concertadas y 3% en giras)

  • Acción vs reflexión. Estilo reactivo.

O bien, por una definición basada en los roles:

  • De relación interpersonal (representativo y de networking)

  • De toma de decisiones (gestor de crisis, innovador, asignador de recursos y negociador)

  • De transmisión de información (monitor o receptor de información, difusor y portavoz.

O bien, por las competencias:

  • Personales: motivación por el logro, preocupación por el orden y la calidad, iniciativa, búsqueda de información.

  • De ayuda y servicio: sensibilidad interpersonal, orientación al servicio.

  • De influencia: impacto, conocimiento de la organización, construcción de relaciones.

  • Gerenciales: desarrollo de personas, dirección de personas, trabajo en equipo, liderazgo interno.

  • Cognitivas: pensamiento analítico, conceptual, conocimientos, experiencia.

  • Psicológicas: autocontrol, autoconfianza, optimismo, compromiso.

Como veis hay muchas formas de definir la función de dirección y todas ellas seguramente válidas pero yo me quedaría, por resumir, en que el directivo es alguien que tiene que tener visión, moverse bien entre la gente, capaz de descifrar las situaciones, desarrollar su equipo de trabajo y tomar decisiones.

¿Y dirigir en el ámbito público?

Muy diferente del ámbito privado, por eso es tan complicado para profesionales que vienen de este sector adaptarse si tienen la oportunidad de acceder a estos puestos. Las siguientes características son los principales elementos de diferenciación:

  • Los jefes políticos: su ambiguedad, heterogeneidad, amplitud, flexibilidad, escasa definición y amplio margen de maniobra configuran un escenario complejo en el que se ha de mover el directivo profesional para ser capaz de aterrizar sus directrices en la relidad de la organización.

  • La norma: supone un escenario a veces insalvable y que exige un ímprobo esfuerzo de imaginación para poder impulsar iniciativas dentro de los límites que ésta define.

  • Los resultados: difíciles de cuantificar, con elevados intangibles, sin relaciones inmediatas causa-efecto, con tendencia a confundir con indicadores de actividad que, por sí sólos no aportan luz sobre el efecto de una política.

  • Los grupos de interés (incluyendo la opinión pública): su capacidad de influencia, variable y muchas veces difícil de anticipar, ejerce un efecto importante sobre los políticos y éstos a su vez sobre la actuación de las organizaciones públicas.

  • Los subordinados: la naturaleza del empleado público, su cultura y motivación, así como el escaso margen de maniobra que el directivo tiene sobre las condiciones del personal a su cargo hacen difícil la gestión de estos equipos que ha de estar dotada de un entendimiento y una sensibilidad especial para lograr el objetivo de involucrarlos en las directrices de la gestión.

7 comentarios:

Iñaki Ortiz dijo...

Es curioso que este post (posiblemente el mejor de la serie sobre los directivos) no tenga aun ningún comentario. Se ve que lo de la veteranía es un grado ;-), también en la blogosfera.

Este post y el comentario que has puesto en el mío me van a servir para replantear lo que publiqué sobre los requisitos exigibles a los directivos públicos. Lo voy a volver a escribir.

Ya verás, al final vamos a sacar un producto decente ;-).

Alorza dijo...

Óscar, yo diría que está en crisis esta concepción del directivo. Los motivos son varios y uno de ellos es que se ha pensado en el rol y las competencias del directivo sin tener en cuenta que tienen que encarnarse en personas... y no existen personas tan perfectas.

Para mí el mejor directivo es el que al cabo de un tiempo consigue que su trabajo quede vacío de contenido, porque ha apoderado a su equipo para desempeñarlo por sí mismo.

ocortes dijo...

Iñaki, gracias por lo de "el mejor de la serie". No creo que sea para tanto .....

Alorza, efectivamente las personas no son perfectas pero no creo que por ello esté en crisis el concepto de directivo. Sí me gusta que resaltes lo que en algunos sitios se llama la competencia directiva del "hacer hacer", pero el "anarquismo organizativo" si lo queremos llamar así no creo que sea muy factible a excepción de organizaciones muy creativas, innovadores y muy horizontales con profesionales altamente cualificados y motivados. Este sería el caso por ejemplo de agencias de publicidad o ciertas "punto com". Pero organizaciones más grandes y, sobre todo en lo público sí es necesaria esta figura. Aunque como dicen los favorables de la "dirección situacional", en muchas ocasiones venga bien ir a roles de fomentar la participación, aunque en otros casos haya que adoptar actitudes más de "jefe" a la vieja usanza

Alorza dijo...

Yo tampoco me veo defendiendo el anarquismo organizativo como panacea. Simplemente, defiendo que las personas tendemos a comportarnos como adultos cuando se nos trata como a adultos.

Efectivamente, para mí el directivo aportar valor cuando se dedica a "hacer hacer", cuando apodera a su equipo.

Morgana dijo...

No es lo mismo dirigir una cadena de fabricación, donde a los operarios se les pide que coloquen X piececitas al dia (Tiempos Modernos, Charles Chaplin), y en los que se puede utilizar (no sería yo quien lo haría) un estilo de dirección basado en la autoridad y en "porque lo digo yo", que un equipo de profesionales, por ejemplo TIC, donde los resultados dependen casi al 90% de la involucración de estos profesionales en el trabajo a realizar.
El directivo en una organización como las nuestras tiene que ser capaz de ganarse el reconocimiento del equipo (el "respeto"), creando para ello relaciones lo mas horizontales y colaborativas posibles.

Anónimo dijo...

Creo que facilitaría la labor directiva aceptar la profesionalización del empleado público no solo a los grupos A (TAC, TIC, etc) sino a todo el equipo de trabajo, sobre todo a aquellos que han pasado para el acceso a su puesto de trabajo una oposición limpia. Somos los mejores profesionales en nuestro campo y entramos con ganas de trabajar pero en ocasiones no se nos trata como a profesionales y más penoso todavía es que no se nos trata ni como a personas, aunque no seamos grupos A, las bases del trabajo administrativo se asienta en nosotros. Tener esto claro evitaría muchos problemas.

Anónimo dijo...

Sobre los directivos públicos, ¿alguien sabe donde encontrar una biografía adecuada? Leo

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