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reflexiones sobre administración pública inteligente

lunes, 18 de enero de 2010

Milicia y vanguardia en el empleo público


Los militares son una casta especial dentro de los empleados públicos. La naturaleza de sus funciones hace lógico que la profesión militar goce de status particular en la función pública que refuerce, incluso aún más que para cualquier otro cuerpo de la Administración, su carácter de servidores del Estado. La transformación de las FFAA en las últimas décadas ha sido evidente: un importante cambio cultural de sumisión y servicio al poder civil, nuevo equipamiento e infraestructuras en línea con los avances tecnológicos, el nuevo rol del soldado (sustituyendo el tradicional oficio de "guerrear" por otro de ayuda, cooperación y pacificación), la dimensión internacional de la profesión o una continua reestructuración interna que ha tenido como consecuencia importantes alteraciones orgánicas y una sustancial reducción de efectivos.


En materia de personal hace unos años se produjeron modificaciones de calado que afectaban a la clase de tropa y marinería como fueron la profesionalización (motivada por la supresión del servicio militar obligatorio) y la apertura del acceso a personas de distintas modalidades.


Pues bien, el pasado Consejo de Ministros del viernes aprobó cambios sustanciales e inéditos que afectan a los cuadros superiores y medios de los ejércitos. Según el nuevo Reglamento de Ingreso y Promoción y de Ordenación de la enseñanza de formación en las Fuerzas Armadas, se produce un hito histórico notable ya que esta normativa pone fin a las tradicionales “oposiciones” a la Escala de Oficiales de los Cuerpos Generales e Infantería de Marina, que estaban en vigor desde la segunda mitad del siglo XIX. Todo ello sobre la base de los principios constitucionales de igualdad, mérito y capacidad, así como de los demás principios rectores para el acceso al empleo público.


En su lugar, para el ingreso en los centros de formación (academias), como para cualquier otro centro universitario, sólo se exigirá la nota de selectividad como baremo para integrar la relación de admitidos, si bien se realizarán reconocimientos médicos y pruebas psicológicas y físicas; además, mediante la realización de una prueba específica de lengua inglesa se comprobará que los aspirantes reúnen las capacidades necesarias para superar los correspondientes planes de estudios.


Por otra parte, los alumnos de las Academias Militares que ingresen sin título previo de graduado requerirán la superación de dos planes de estudios: el correspondiente a la formación militar general, específica y para la adquisición de la especialidad fundamental, y, un segundo, para la obtención de un título universitario de grado del sistema educativo general. Esta titulación de grado será la de Ingeniero de Organización Industrial en las Academias Generales del Ejército de Tierra y el Ejército del Aire, y de Ingeniero Industrial rama Mecánica, en la Escuela Naval Militar para el caso de la Armada.


Me parece extraordinariamente destacable que una institución tan tradicional, conservadora y estable como las FFAAs esté a la vanguardia de cambios de tanta transcendenca en algo tan polémico en este país como el acceso al empleo público. Es un ejemplo de que más allá de las oposiciones también hay vida.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues a mi me parece muy poca cosa. En lugar de estar preocupados por los requisitos de acceso (ignoro por qué este método es mejor que el de oposición) deberían estar más ocupados en devolver a la sociedad parte de lo que se invierte en ellos al modo como lo hacen en USA donde los militares que abandonan la carrera son profesionales destacados (pondré sólo el ejemplo del CEO de Procter&Gamble que es sólo un extremo) o los avances técnicos que provocan tanto tecnológicos como en organización. ¿O no se reconoce a West Point como una de las mejroes escuelas de líderes del mundo? Pues eso es lo que me gustaría ver.

Anónimo dijo...

Con respecto a lo que le gustaría ver .... sólo indicarle que tanto la empresa como el mismo sector público desconocen lo que son sus militares y su preparación. Los centros de formación militar superior están en un nivel muy alto dentro del ámbito de enseñanza universitaria española.

Anónimo dijo...

Yo no dudo su afirmación pero, si nuestra sociedad no lo aprecia, por algo será y no creo que sea solo por falta de comunicación.
La respuesta que usted me da, con todos los respetos, es muy sencilla de dar "está pero no es conocido en general". Pero, aún en el caso de que sea cierto que el nivel de la enseñanza sea excelente habría que ver con qúé lo comparamos y qué vamos a valorar. Y, además, eso no es suficiente. Eso es lo que llamaríamos una medida de proceso y me estoy refiriendo a las medidas de resultados. Es como cuando nuestros gobernantes nos dicen las cantidades que se han invertido en infraestrucuturas, en educación, etc. ¿Con qué resultado?
Lo que yo busco son "huellas" de esa excelencia y me temo que no las hay. He dado ejemplos que conozco norteamericanos y perdone que le diga que aquí no encuentro nada parecido. No conozco empresas que busquen militares para incorporar en sus cuadros directivos, ni conozco innovaciones educativas o de organización que se hayan traspasado del ejército español a ningún ámbito de la sociedad, ni siquiera hay ya buenos escritores que hayan pasado por las FFAA como en el pasado. Algo debe de haber que sí se haya creado en nuestras FFAA porque decir lo contrario sería arrogarme la capacidad de concoerlo todo y, como comprenderá, no lo sé todo. Pero lo qu ese haya pasado de un ábito a otro deduzco deben de ser poco relevante por el poco impacto que ha provocado.

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