i-public@
reflexiones sobre administración pública inteligente

lunes, 18 de febrero de 2008

Por una gestión "sencilla" de las personas


Hace algún tiempo leí un artículo en Cinco Días titulado "Por una gestión de personas sencilla y eficaz" (lástima no tengo el link!). Me llamó la atención porque no es habitual hablar en estos términos de este asunto, cuando lo habitual suele ser destacar la complejidad (que la tiene) en los temas de recursos humanos (yo mismo lo hice el otro día al hablar de este tema en lo público).


La tesis del autor era que la función del directivo debe ser la de facilitar y no interferir en el autodesarrollo, la automotivación y que las personas tengan a su disposición los medios y los sistemas mínimos necesarios para poder hacer el trabajo, siendo los mismos colaboradores los que se tienen que desarrollar y motivar. Esta gestión "sencilla" de las personas trata a las personas como personas adultas que hacen sus tareas porque son responsables de los compromisos que libremente han adquirido. Los directivos, por su parte, tendrían que gestionar el negocio, no a las personas, que se autogestionan ellas mismas.


Todo ello se articula en tres ejes:


  • Gestionar la capacidad, seleccionando las personas con las capacidades adecuadas al rol que tienen que desempeñar y despedir/recolocar a las que no lo tengan. Además, no poner obstáculos al autodesarrollo de los colaboradores y retarlos a que se salgan de su "zona de comfort" y realicen cosas nuevas.

  • Gestionar la motivación, actuando principalmente en "no-desmotivarlos".

  • Gestionar la organización, diseñando procesos para garantizar un cierto grado de autonomía, fluidez de la información, claridad de objetivos y participación.

Reflexiones igualmente interesantes le escuchaba a Alex Rovira el pasado martes en su conferencia "Actitudes y autorrealización, claves para el directivo del siglo XXI". Según Rovira, en un contexto en que el valor de lo intangible es muy superior al valor material, la psicología es la que condiciona la economía y el reto es saber qué hacer con lo que tenemos, dichas actitudes podrían ser:



  1. Coraje: pensar en el riesgo como "posibilidad de ganar".

  2. Responsabilidad: con un enfoque optimista y de confianza en uno mismo.

  3. Propósito: cambiar la situación en muchas ocasiones es cambiar nosotros mismos.

  4. Humildad: para caer y volver a levantarse.

  5. Confianza: basada en la integridad (hacer lo que se dice).

  6. Amor: en las cosas en las que creemos.

  7. Cooperación: con todas las redes afectadas por nuestro trabajo.

Indudablemente ser capaz de aplicar todo lo anterior en el ámbito público sería producir una verdadera innovación, ahora que tenemos todo este debate tan candente.

1 comentario:

Félix Serrano dijo...

Creo que este enlace lleva al artículo de cinco dias que indicas:

http://www.toptenms.com/Archivos/Descargas/2.pdf

Lo he sacado del caché de google, buscando por "Por una gestión de personas sencilla y eficaz"

Con respecto a la "gestión sencilla" implica cosas como aceptar las limitaciones, propias y ajenas, y confiar en la gente que tienes contigo.

Pero en general, y más en las Administraciones, las relaciones y el diseño de las organizaciones se basan en la desconfianza, que acaba siendo mutua.

Para que una organización pueda ofrecer transparencia hacia el exterior, primero la tiene que tener internamente, y los problemas que comento arriba lo impiden.

Como muy bien dices, cambiar esta cultura en las administraciones es toda una innovación, y de calado.

Se ha producido un error en este gadget.