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reflexiones sobre administración pública inteligente

jueves, 3 de noviembre de 2011

PP: promesas para una nueva Administración


" Programa, programa, programa " Eso decía un político español hace ya unos cuantos años. Es época electoral y - ¡como no!- los partidos políticos sacan sus programas electorales; sí, esos supuestos "contratos con la ciudadanía" que en forma de compromisos adquieren los partidos políticos con sus votantes y que la realidad dice que nadie lee y ningún partido - menos en los tiempos que corren - acaba de aplicar verdaderamente. Es por ello que los programas electorales suelen ser una amalgama de buenas intenciones, párrafos biensonantes que casi todo el mundo suscribiría y brindis al sol por los que raramento se rinden cuentas.

En esto llegamos al programa del partido que - según todas las encuestas- tiene las mayores opciones de gobernar, el Partido Popular. Y nos fijamos en la sección "La Administración, motor del cambio" en la que detalla sus propuestas relativas a Administración pública:

Hay parte de la música que me suena bien
. Pero no nos engañemos: los programas electorales están para sonar bien. Para ello se hacen, como gancho del voto.

Cinco aspectos que me gustaría destacar:

  1. El hincapié modernizador que se hace sobre el sector público, asumiendo la importancia económica y social del mismo y la necesidad de estar dotados de una Administración de calidad y eficiente.
  2. La apuesta por "una nueva política de recursos humanos, basada en la profesionalidad y en los principios de mérito y capacidad". Hablan de profesionalizar y potenciar la función directiva, "delimitando el personal que ejerce potestades administrativistas" se supone que para identificar los puestos que sí deben ser prestados por funcionarios de carrera. Algo que siempre hemos defendido en este blog; lo que no tengo claro es si esa supuesta profesionalización es la excusa para que el péndulo oscile del abuso de los puestos de confianza a la toma de poder por ciertas élites administrativas que todos conocemos. No es buena ni una cosa ni otra.
  3. "Adoptaremos medidas para superar el modelo de administración burocratizada, formalista y centrada en los procesos, para entrar en el ámbito de la nueva gestión pública, más orientada hacia los resultados y la exigencia de responsabilidades". Suena bien, ¿verdad? Control por resultados y evaluación de las políticas públicas para hacer más eficiente el gasto. Totalmente de acuerdo. En ese sentido prometen reforzar el papel de la AEVAL. Veremos cómo.
  4. Prometen una reorganización administrativa de calado. En varios frentes: el primero el territorial (hay cuestiones identitarias/ideológicas que no entro a valorar en este blog); el segundo "reforzando aspectos estratégicos de planificación y definición de políticas" (me parece absolutamente necesario). Tercero, integrando y dotando de racionalidad las diversas estructuras replicadas que se dedican a Administración electrónica. Cuarto, apostando por la cooperación e interoperabilidad: veremos si el clima político interno - difícil previsiblemente en el ámbito territorial - puede permitir profundizar en este sentido. Sería aconsejable.
  5. En materia de open governemnt da la impresión de que la deseada ley de transparencia puede salir de ese cajón donde ha dormido el sueño de los justos durante los últimos años. No debe ser difícil: hecha está, pudiendo (con algunos retoques) entrar como proyecto de ley en los primeros cien días. Veremos si no queda en eso, una norma en el BOE, o si se profundiza realmente en este asunto a través del portal de transparencia, apertura de datos públicos y demás medidas prometidas.
En el lado opuesto hay otros aspectos que me despiertan dudas:

  1. El planteamiento de la colaboración público-privada: creí que el enfoque de transferencia de responsabilidades al sector privado tan característico de la Nueva Gestión Pública estaba superado por un enfoque más de co-responsabilidad y colaborativo característico de los procesos de nueva gobernanza. El programa da la impresión de pretender generalizar como paradigma dominante el de subcontratación de servicios públicos a empresas privadas "supuestamente" más eficientes, manteniendo - eso sí- la titularidad pública. Otra cuestión es cuando de forma muy sutil se refiere también a privatizaciones puras y duras, enajenando activos públicos mediante su venta al sector privado ya que "los servicios que prestan lo pueden ser más eficientemente para el ciudadano por parte del sector privado". Sorprende cuando este mismo partido se ha opuesto a la privatización de sociedades estatales rentables, como Loterías, que son las verdaderamente golosas para los inversores. Este asunto de las privatizaciones me parece absolutamente discutible. Habrá que ver en qué se queda.
  2. En materia de recursos humanos el impulso reformista no alcanza dos aspectos que me parecen clave : la reforma radical del sistema de cuerpos como organización básica del empleo público y cambios en el modelo de oposición.
  3. La referencia a "ampliar los mecanismos de participación en la disposición de normativas legales y reglamenterias así como la definición de políticas públicas"por breve, vaga y general parece más bien un copia- pega bienquedista que un deseo real. Ojalá me equivoque.
  4. En materia de control sobre la gestión pública hay propuestas un tanto contradictorias: por un lado se enfatiza en la gestión por resultados con controles a posteriori; por otro una ley que endurezca los controles (a priori?) y reforzamiento de algunas figuras como interventores.

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