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reflexiones sobre administración pública inteligente

martes, 24 de noviembre de 2009

FICOD2009 y el Open Government


El pasado jueves estuve en FICOD09 para asistir a la mesa Open Government: Empoderamiento ciudadano y escucha activa. Pensé que sería una buena ocasión por un lado para coincidir con amigos, colegas de la blogosfera, viejos compañeros de la universidsad, etc. y por otro conocer nuevos puntos de vista y experiencias prácticas relacionadas con un asunto como éste del que tanto se habla últimamente.

El primer objetivo, el aspecto social, se cumplió. El segundo, relacionado con el acto en sí, no. Por tanto, esta vez mi opinión va a ser un tanto crítica ya que me fui un tanto decepcionado, la verdad. Más allá del morbo que a algunos puedan suscitarles ciertas polémicas a mí personalmente me traen sin cuidado por lo que no voy a entrar. Mi valoración del acto es estrictamente una opinión profesional.

Respecto a la estructura de la mesa creo que algunos aspectos no fueron acertados. Entiendo las dificultades de la organización en este tipo de circunstancias, su deseo cubrir un espectro lo más amplio posible, mostrar diferentes puntos de vista y añadir el punto polémico que hace de estos actos que no resulten aburridos. Pero quizá hubo demasiados ponentes y con un nivel de experiencia/dominio de estos saraos un tanto desigual. A veces mucho abarcar no acaba siendo la mejor solución.

Aun con estas dificultades la dinámica de la mesa sí que estuvo bien, gracias en gran parte al moderador, Alberto Ortiz de Zárate (Alorza), director de Atención Ciudadana del Gobierno Vasco. La mesa "twitter" que nos prometió fue dinámica, para nada aburrida, con intervenciones breves, réplicas y un gran número de preguntas del público presente en la sala y en la red Enhorabuena Alberto porque moderar esto no era nada fácil.

Respecto al contenido el planteamiento inicial ya era en sí bastante amplio, tanto en su enunciado como en la diversidad de los ponentes. El Open Government es un concepto que da para hablar de muchas cosas. Según Marc Vidal se ha teorizado mucho y se ha hecho poco. Estando parcialmente de acuerdo con dicha afirmación la mesa hubiera sido un magnífico foro para debatir por qué, teniendo en cuenta además que estaba presente la máxima responsable del partido político del gobierno en esta materia y son los partidos políticos los que en nuestro estado partitocrático son muy responsables del escaso rol de ciudadanía (que impide profundizar en el empoderamiento ciudadano) y de una escucha activa "selectiva" que les lleva a filtrar lo que quieren, cuando quieren y para lo que quieren, si es en periodo electoral mejor.

No obstante cosas se están haciendo y algunas de las cuales lideradas por los miembros de la mesa. Así Marc Vidal nos podría haber hablado un poco más y de forma más concreta sobre el proyecto en el que colabora junto a la Junta de Andalucía, la Red Guadalinfo, un magnífico ejemplo de construir el open-government desde los pilares, con una implicación directa de los poderes públicos en el impulso del rol de ciudadanía. El profesor Rafael Rubio nos podría haber hablado de las diferencias entre el sistema político-administrativo anglosajón y el nuestro, diferencia fundamental para entender lo que en uno puede funcionar y en otro no. María González Veracruz ofreció poco si es que es cierto que el PSOE está comprometido con el gobierno abierto; nos podría haber contado qué cuestiones concretas están desarrollando. César Calderón conoce perfectamente cómo se tiene que conciliar el esquema partitocrático consagrado en nuestra Constitución con una ciudadanía 2.0 emergente; además su empresa ha desarrollado una herramienta de escucha activa para AAPP (la presentaron en el mismo FICOD). Algunos ejemplos de uno u otro tema nos podría haber contado. Por último, César Vallejo y Miriam Rivas-Aguilar vinieron como abanderados de dos casos muy concretos de empoderamiento ciudadano en servicios públicos; su aportanción, desgraciadamente, fue insignificante.

Por último una constatación y una preocupación. La constatación: la gente está que trina con los políticos y el sistema de partidos que funciona en nuestro país. Es consciente que dicen mucho y hacen poco, que priman sus intereses de casta y de organizaciones de poder a un papel relevante en el cambio social. La preocupación: como ciudadanos no hacemos nada.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Premios europeos e-Government 2009


La pasada semana se entregaron en Malmö (Suecia) los Premios europeos de e-Government 2009 . Reconozco que mi opinión sobre este tipo de reconocimientos está atrapada por dos fuerzas antagónicas: por una parte creo que a veces se premian iniciativas buenas pero aisladas que no son representativas del mayor o menor esfuerzo, real y consitente, desplegado por la institución premiada en materia de Administración electrónica; además, los criterios de puntuación no siempre están claros y quedan como no premiadas iniciativas incluso mejores. Sin embargo creo que reconocer buenas prácticas va abriendo caminos y líneas de benchmarking para poder seguir avanzando.


Según la página oficial que anuncia los premios, la selección de los mismos se ha realizado por su innovadora contribución a aumentar la eficiencia de los servicios públicos mediante el uso de la tecnología. Los premiados en esta ocasión han sido:


  • Categoría 1- eGov destinado a favorecer el mercado único: Aplicación para la orden de pago europea (Austria y Alemania) : simplifica los plazos y reduce los costes en los litigios entre Administraciones de diversos estados cuando afectan a reclamaciones económicas.

  • Categoría 2a - eGov destinado a empoderamiento ciudadano: Genvej (Denmark): una especie de portal desarrollado por el municipio de Gentofte en el que se integran informaciones de diferentes proveedores públicos y privados a diferentes niveles.

  • Categoría 2b - eGov destinado a empoderamiento empresarial: Mercado electrónico impulsado por la Administración italiana: una solución de compra electrónica por la que cualquier Administración italana puede puede comprar bienes y servicios de acuerdo a las normas de compra de la UE. Una especie de catálogo electrónico al estilo del que en España tiene la dirección general de Patrimonio.

  • Categoría b - eGov destinado a mejorar la eficacia y eficiencia administrativa: Tramitaciones de licencias de caza via la red “Multibanco” ATM : cómodo y sencillo acceso electrónico a las licencias de caza a través de una red interbancaria similar a la que podría ser aquí Servired. Los cazadores pueden comprar a distancia y en cualquier momento licencias utilizando sus tarjetas e identificadores de contribuyentes.

Desconozco en profundidad cada uno de los proyectos premiados por lo que no puedo entrar en valoraciones . Lo que sí os puedo comentar es que los que se presentaban por España (red Guadalinfo de la Junta Andalucía, Contratación electrónica del Gobierno Vasco y e-Catalunya de la Generalitat) estaban al máximo nivel y no tenían nada que desmerecer a los premiados. Otra vez será.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Longo y la reforma de la Administración

La revista de ESADE Alumni entrevista al profesor Francisco Longo, director del Instituto de Gobernanza y Gestión Pública. Os transcribo su respuesta a la pregunta "¿Es necesario reformar la Administración pública?". La opinión de Longo siempre es de interés.

Si en algo parece de acuerdo todo el mundo en medio de la actual crisis global es en el papel crucial de los gobiernos y sus organizaciones para el buen funcionamiento de los mercados y de las sociedades contemporáneas. ¿Tenemos una Administración pública a la altura de esas renovadas expectativas sociales? Parece algo dudoso, si analizamos el contenido de ese papel del Estado, que se despliega al menos en cuatro direcciones: como regulador, nuestro sistema público necesita mayores garantías de independencia del gobierno de turno. Con la excepción del Banco de España, el resto de las autoridades reguladoras adolecen de la escasa credibilidad en este punto. Otra importante asignatura pendiente es la desburocratización y mejora de la agilidad en los trámites que inciden directamente en el funcionamiento de los mercados. Como gestor, necesita sobre todo la introducción de incentivos a la eficiencia que garanticen la sostenibilidad de la amplia cartera de servicios públicos que caracterizan a nuestro modelo de estado de bienestar. Y, como no hay management sin managers, necesita directivos profesionales no condicionados por el carné del partido, y los necesita con urgencia.

Como empleador de 3 millones de personas, necesita ante todo incrementar una tasa de productividad del trabajo que se halla varios puntos por debajo del sector privado español y del sector público europeo. Además, debiera reconvertir sus sistemas de gestión de personas, dotándolos de la flexibilidad que exigen servicios públicos que son, cada vez más, organizaciones de conocimiento. Como socio, necesita fortalecer sus mecanismos de apoyo al emprendimiento y la innovación, y desarrollar, en diversos ámbitos, fórmulas de colaboración público-privada y de incorporación de fuerzas de mercado que tropiezan todavía con abundantes rémoras burocráticas y con tradiciones propias de los viejos modelos autárquicos de funcionamiento. Son, desde luego, reformas que exigen cambios de fondo en el statu quo imperante y que, por eso mismo, están destinados a afrontar resistencias importantes. Por eso, no creo que puedan desarrollarse como resultado de un impulso meramente interno. Sólo la presión de una sociedad consciente de la importancia de lo público, e interesada en mejorarlo, puede conseguirlo. Al fin y al cabo, cada sociedad tiene la Administración pública que se merece.

martes, 17 de noviembre de 2009

Cuerpos administrativos, ¿para qué?


Resulta que el Gobierno anda procupado porque no tiene Inspectores de Hacienda suficientes para sacar adelante sus planes de lucha contra el fraude (por cierto, se espera que aumente con motivo de la crisis). También se identifican necesidades crecientes en cuanto al control y fiscalización de un cada vez más numeroso número de entes autónomos, agencias, empresas públicas, observatorios, etc. así como más carga de trabajo debido a la implantación de la nueva Ley de Auditoría llegándose a la conclusión de que la actual plantilla del cuerpo de Intervención no es suficiente.


Es decir se demandan más empleados públicos especializados en estas cuestiones (con los disponibles parece que no hay suficiente). ¿Realmente hay tan pocos funcionarios de estos cuerpos?. Depende. Os invito a echar un vistazo al artículo adjunto que el pasado domingo publicaba el diario El País. El censo del cuerpo de inspectores de Hacienda es de 2.393 profesionales, de los cuales únicamente hay 1.031 directamente involucrados en tareas de inspección. En relación al cuerpo de Intervención de 512 profesionales censados sólo 108 están prestando servicios técnicos específicos en la Administración. Esta realidad la podríamos extender a otros cuerpos como abogados del Estado, inspectores de trabajo, letrados, etc.


La merma para la Administración es considerable: coste de los procesos selectivos, necesidades de nuevas oposiciones para incremento de efectivos, desperdicio de capital intelectual en un personal altamente cualificado que se forma en la propia Administración, impacto de las funciones de dichos profesionales en las empresas privadas contra la propia Administración. Resultado final: un gasto público que parece que poco importa.


Dos son las causas principales de esta situación. Por un lado la desmotivadora carrera profesional y retributiva que la Administración ofrece a profesionales con aspiraciones, que lejos de verse modificada se complementa con una generosa y poco pensada normativa de excedencias que permite fáciles escapadas hacia otros ámbitos, en algunos casos con reserva incluso de trabajo.


Otro de los motivos que da pie a desequilibrios administrativos como los expuestos es una movilidad tan poco racionalizada que permite situaciones inexplicables como por ejemplo esta: Esta Secretaría de Estado ha dispuesto el nombramiento de D.ª Joaquina Larraz Mompó, funcionaria del Cuerpo Superior de Intervención y Contabilidad Administración de la Seguridad Social, N.R.P. 1717635724 A1603, como Subdirectora General de Relaciones Institucionales de la Dirección General de Integración de los Inmigrantes.


Sin duda alguna la dirección de función pública de las Administraciones algo tendrían que hacer para proporcionar herramientas que garantizaran una eficiente y flexible gestión de las personas públicas sin menoscabar las legítimas aspiraciones de cualquier profesional en desarrollar una carrera profesional digna conforme a sus intereses de cada momento. Dichas medidas necesariamente tendrían que afectar al diseño de carreras específicas para las diferentes ramas administrativas, retribuir adecuadamente a ciertos colectivos, dotar de coherencia los procesos de movilidad (hasta hace poco sí se utilizaban más las cláusulas que limitaban la posibilidad de solicitar determinados puestos de trabajo a según qué grupos; ahora cada vez menos), endurecer las condiciones de excedencia e incompatibilidad. Y por último, el nudo gordiano: revisar el sistema de cuerpos. Se perdió una ocasión de oro al aprobar el EBEP ya que da la impresión que los cuerpos administrativos han quedado para poco más que para hacer una oposición, verse encuadrado en uno de ellos si la apruebas y tener una referencia para ejercer presiones corporativistas en la defensa de unos intereses concretos. Todavía me pregunto el sentido de los mismos en una Administración como la actual.

viernes, 13 de noviembre de 2009

La AEVAL: un desarrollo mejorable


Os transcribo el artículo completo que publicó a principios de esta semana el semanario económico El Nuevo Lunes en relación a la Agencia Estatal de Evaluación de Políticas Públicas y Calidad de los Servicios (AEVAL) en el que manifiesto algunas opiniones al respecto.

Zapatero nuetraliza su propia Agencia de Evaluación del Gasto
Impulsada por Jordi Sevilla como paradigma de transparencia y creada en 2007 permanece arrinconada por intereses políticos y económicos

Nos situamos ante el enésimo debate entre el presidente Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy en el Congreso. Se habla, como no, de la crisis económica. Zapatero anuncia un nuevo plan de recorte del gasto cuando sale a la palestra, casi involuntariamente menionada por el presidente, la Agencia estatal para la Evaluación de las Políticas Públicas y Calidad de los Serviciois (AEVAL), y la posibilidad de que el Plan E fuera evaluado por dicha Agencia para conocer los resultados de las medidas adoptadas por el Gobierno. Y no fue Rajoy el que recogió el guante sino Josu Erkoreka, portavoz del PNV, que criticó al organismo y su utilidad además de poner en duda sus resultados y la proyección social que tienen sus informes de evaluación.

Bien es cierto que parte de los consultados por este periódico no sabían de lo que se les hablaba cuando se les preguntaba por ella utilizando sus siglas para después, al darse por enterados, mostrar su sorpresa porque todavía siguiera existiendo. Y es que la Agencia continúa realizando sus estudios y sus informes en dependencia ahora de la vicepresidenta del Gobierno tras trocearse el MAP en la última remodelación de la pasada primavera, cartera de la que había surgido en 2007 de la mano de su titular en ese momento, Jordi Sevilla.

Rendir cuentas a los ciudadanos

Pero, ¿cuál es el objetivo de la AEVAL? Según reza en su página web, la Agencia busca promover y realizar evaluaciones de las políticas y programas públicos, favorecer el uso racional de los recursos e impulsar la mejora de la calidad de los servicios que se prestan a la sociedad. Tiene como propósito, además, favorecer la productividad y competitividad de la economía española, eliminando trabas burocráticas; aumentar la rendición de cuentas respecto a los ciudadanos y la calidad democrática, promoviendo la transparencia y la participación. "Es decir, buscar la transparencia y rendir cuentas a los ciudadanos, no sólo desde el punto de vista contable, sino también del impacto de las políticas económicas", señala una fuente directamente implicada en la creación de este organismo.

Se trata de una declaración de intenciones que entusiasmaba a su principal impulsor, Jordi Sevilla, que ya cuando el PSOE era oposición lo fue introduciendo en el debate parlamentario, un entusiasmo que contagió al propiio presidente del Gobierno que dio alas al proyecto de Sevilla y lo incluyó como una de sus promesas estrella en su programa electoral. Ahora, "debido a la situaicón económica, fundamentalmente, y a alguna que otra cuita política, no se está dando impulso que debería a la Agencia", explican estas fuentes.

"Ya en sus inicitios le costó despegar", cuentan, "Hacienda no las tenía todas consigo ni hacía ni dejaba hacer, fundamentalmente por un tema corporativo, ya que la intervención general del EStado (IGAE) consideraba que evaluar es su labor y no estaba dispuesta a que la Agencia pudiera afectar a una parte de sus competencias como cuerpo". "Además al gestor público le resulta muy incómodo oque le controlen", añaden los consultados por este periódico, "es más, ¿para qué nos vamos a critircar a nosotros mismos".

Lo cierto es que el primer informe que elaboró la agencia que debería convertirse en su estreno, fue sobre el Programa Nacional de Reformas del Gobierno de España anunciado por el presidente con un ambicioso objetivo estratégico: la plena convergencia con la Unión Europea en 2010, tanto en renta como en empleo. Las conclusiones no fueron favorables "y finalmente se decidió guardarlo en el cajón".

Al frente de la AEVAL estuvo Juan Antonio Garde, director general de Inspección, Evaluación y Calidad de los Servicios del MAP y mano derecha del propio ministro que le encargó la tarea de ponerse manos a la obra y montar la Agencia. Garde declaraba en una entrevista a El Nuevo Lunes que la AEVAL era el proyecto estrella de Jordi Sevilla. Un año después de su creación Garde hacía balance y pedía "apoyo público e institucional suficiente, incluyendo recursos y medios, para que la apuesta realizada por el Gobierno y el Parlamento quedara afianzada". Tras cesar en su puesto Jordi Sevilla es sustituido por Elena Salgado "que congeló todo el proyecto, incluso a su presidente". Añaden, además, otras fuentes que en cuanto al factor político hay varios hechos relevantes "el relevo de Sevilla al frente del MAP que produjo un frenazo brusco en todos los asuntos de su competencia; la reducida autonomía de la Agencia que conlleva un escaso margen de maniobra para abordar las cuestiones que se le plantean; la naturaleza claramente política de su presidenta y la baja relevancia de los encargos de evaluación que el Consejo de Ministros realiza en estos momentos".

Hay que recordar que dos meses después de que se creara la AEVAL, marzo 2007, el Consejo de Ministros aprobaba un conjunto de siete evaluaciones para que se realizaran el primer año de su constitución. Temas de gran relevancia entre los que se encontraban las cuatro áreas definidas como prioritarias por la Unión Europea para la aplicación de la Estrategia de Lisboa: energía y cambio climático; I+D+i y actividad empresarial y emprendedora, en todas sus facetas.

Perfil político de la Agencia

La actual responsable de la AEVAL, Mª Luisa Carcedo, "de cariz mucho más político", apuntan estas mismas fuentes, repasaba durante unas jornadas organizadas por la Sociedad Española de Evaluación los trabajos que la AEVAL iba a abordar en 2009: todos relacionados con las políticas de empleo. El periódico ha intentado ponerse en contacto con los responsables de prensa de la Agencia para concretar qué informes se habían realizado a lo largo de este año y qué difusión habían tenido sin obtener, hasta el momento de la publicación de este reportaje respuesta alguna.

En este sentido, explica Oscar Cortés Abad, vicepresidente del Club Dirección Pública ESADE Alumni y editor del blog i-public@ que las políticas públicas evaluadas por la agencia no han tenido relevancia cualitativa y "los resultado han carecido de la difusión, visibilidad y seguimiento adecuados".

"Ahora", explican a El Nuevo Lunes, "y en varias ocasiones se ha puesto sobre la mesa de la Comisión Delegada de Asuntos Económicos, la posibilidad de que la Agencia evalúe actuaciones como el Plan E, incluso la todavía desconocida Ley de Economía Sostenible y no ha prosperado". Desde Economía señalan que nunca en la Comisión se han tocado temas relacionados con la AEVAL ni, por supuesto, con su posible supervisión de estas actuaciones concretas.

Para José Luis Osuna presidente de la Sociedad Española de Evaluación de Políticas Públicas y miembro de la comisión de expertos creada para poner en marcha la agencia, encargar el seguimiento de algunos de los planes creados por el Ejecutivo, como el mencionado Plan E, en todas sus vertientes, "sería una magnífica herramienta para dar el espaldarazo definitivo a la evaluación de políticas públicas".

El modelo francés y norteamericano

Más allá de los avatares político-económicos que han lastrado la proyección de la AEVAL, los expertos señalan que, por encima de las personas, está la concepción del organismo y las limitaciones con las que surge. "El haber transformado una dirección general en Agencia de Evaluación ya fue un error en sí mismo", nos dice José Luis Osuna, una opinión que comparte Oscar Cortés Abad. "Se crea con los mismos funcionarios, las mismas relaciones de puestos de trabajo y la misma estructura corporativa, además, su Consejo Rector no tiene el perfil profesional que se requiere".

Ambos coinciden en señalar que Jordi Sevilla se guió por el modelo francés abanderado en estos proyectos. "El Gobierno francés ha reformado la constitución para elevar a secretaría de Estado la evaluación de las políticas públicas y, recientemente, el presidente norteamericano Barack Obama, presentó un memorando ejecutivo para todas las agencias del Gobierno defendiendo e impulsando la evaluación de las políticas públicas" señala José Luis Osuna.

Existe un mismo punto de vista a la hora de explicar que la Agencia debe desarrollarse en el marco del legislativo y no en el ejecutivo. Es más, ven en el Senado una plataforma para el impulso de estas políticas de evaluación del gasto. "Debe convertirse en el verdadero vocero de las actuaciones públicas"



miércoles, 11 de noviembre de 2009

Guías de apoyo para el nuevo Fondo de Sostenibilidad


La FEMP ha editado dos guías de apoyo para que los gobiernos locales se familiaricen con el nuevo Fondo Estatal para el Empleo y la Sostenibilidad Local que el gobierno central ha aprobado por valor de 5.000 millones de euros. La medida se enmarca en los trabajos de difusión, divulgación y apoyo que la Federación está realizando en apoyo a las entidades muchas de las cuales, por su estructura y tamaño, lo necesitan al no disponer de recursos suficientes.

Así, la primera guía informa sobre aspectos administrativos (normas de uso) del nuevo fondo y la segunda completa a la anterior proporcionando un enfoque más práctico con ejemplos de actuaciones sujetas a la financiación. Por otra parte el día 30 se organizará en la sede de la FEMP una Jornada para la difusión sobre el Fondo .

martes, 10 de noviembre de 2009

La dirección pública profesional en España


El pasado domingo el País de los Negocios publicó la referencia al libro La Dirección Pública Profesional en España escrito por Rafael Jiménez Asensio, Manuel Villoria, Palomar Olmeda, ed. Marcial Pons-IVAP (ISBN 978-84-9768-687-7).

Copio el comentario de Manuel Zafra sobre el libro (las negritas son mías):
La esencia de la política es elegir entre bienes igualmente valiosos que no admiten discriminación científica. Conceder prioridad a la integración de inmigrantes sobre las dificultades de acceso al mercado de trabajo de personas mayores no halla solución inequívoca recurriendo a criterios analíticos, más bien sucede lo contrario: la técnica o ciencia son útiles y adecuadas para aplicar decisiones previamente adoptadas, nunca par tomarlas, si así fuera, gobernarían ingenieros o juristas. La legitimidad para establecer las políticas corresponde a quien recibe la confianza por sufragio universal. En democracia, gente no experta (con legitimidad política) dirige a gente experta (legitimada por mérito y capacidad acreditada en un proceso directivo).

Para que gente no experta dirija a gente experta es necesario que se intercale entre ambos ámbitos gente que, equilibradamente, conjugue compromiso y afinidad política con solvencia técnica profesional. La Dirección Pública ha de cumplir esta misión. Así lo prescribe la C.E. en el art. 97 al configurar la Administración como una función de gobierno: el Gobierno dirige a la Administración. La Dirección Pública se erige en el eslabón que une legitimidad democrática y viabilidad operativa en su doble dimensión jurídica y técnica.

Los autores de este libro plantean los problemas que aquejan a la Dirección Pública y proponen un modelo de regulación que trate de armonizar su doble dimensión: por un lado, la capacidad de propiciar respaldo político para buenas ideas, por otro, la disposición de connocimiento analítico para que los funcionarios la apliquen. Este tipo ideal de Dirección Pública contrasta abiertamente con la oscilación en la ocupación de cargois directivos experimentada entre el predominio de la confianza política en el nombramiento y la designación preferente de altos funcionarios. Tanto Jiménez Asensio como Villoria señalan el dilema y las negativas consecuencias de una y otra alternativa. La constatación en pruebas selectivas de conocimiento técnico no presume habilidad y capacidad directiva (un excelente funcionario puede ser un directivo pésimo) y, obviamente, la confianza política no resulta suficiente para desempeñar la función directiva. Por tanto, ni la Dirección Pública debe constituir el último estadio de una carrera administrativa ejemplar ni tampoco el patrimonio de un partido para ubicar a políticos cesantes.
Los rasgos que deben caracterizar la Dirección Pública aparecen en el libro rigurosamente analizados y normativamente propuestos como la resgulación deseable. En primer lugar, la descripción precisa del puesto directivo que se pretende cubrir; en segundo, la exigencia de un proceso de selección sujeto a concurrencia y publicidad donde quien aspire a desempeñarlo haya de acreditar mérito, capacidad e idoneidad; en tercer lugar, el directivo público debe disponer de competencias propias o delegadas, es decir, de autonomía en la gestión de recursos humanos, presupuestaria y de organización. En cuarto lugar y estrechamente vinculada a la anterior, un marco de responsabilidad directiva o gerencial en el que se identifiquen y precisen los objetivos mediante un contrato de gestión donde figuren indicadores que permita la posterior evaluación. En quinto lugar y, en coherencia con las condiciones del acuerdo de gestión, una retribución variable con un sistema de incentivos que premie o fidalice la actividad directiva. Por último, el dato fundamental del cese, bien por término de la misión o por inadecuado desempeño del encargo, en ningún caso por la falta de confianza política.
Se trata de una coherente propuesta todavía alejada de la legislación española, tanto en su primera regulación (LOFAGE) como en la más perfilada Ley de Agencias y del Estatuto Básico del Empleado Público. En el tercer capítulo de la obra Alberto Palomar expone los avances y carencias de esta normativa.

Una Dirección Pública profesional implica un diseño institucional que impida los peores efectos de la partitocracia y la no menos virtual ocupación corporativista de los altos funcionarios. Hasta ahora, como los autores señalan, la función directiva se ha movido entre estos dos polos.

La duda que deja la lectura de este interesante libro es si el dilema que atrapa la regulación de la función directiva pudiera encontrar remedio en un acuerdo de gestión con precisión de objetivos y cese por incapacidad para alcanzarlos, sobre todo por la complejidad de concretar un objetivo político, y si fuera posible su detalle, se hallaría más cerca de un mandato de ejecución que de la necesaria autonomía y flexibilidad requerida por la dirección pública para el desempeño del encargo.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Nueva edición de Public en otoño

Hace algunas semanas se puso en circulación el cuaderno de otoño de PUBLIC, la publicación que elabora el Instituto de Gobernanza y Gestión Pública de ESADE. Viene repleto de referencias, artículos, estudios, eventos, etc. y lo bueno es que la mayor parte de ellos son firmados por académicos de otros países con tradiciones y cultura administrativa diferentes a la nuestra. Digo "lo bueno" porque entiendo que diferentes perspectivas son más enriquecedoras que seguir dando vueltas machaconamente a los mismos argumentos como hacen algunos de nuestros expertos adminisitrativistas.

En esta edición abundan artículos sobre el espinoso y complejo asunto de la gestión de personas en el ámbito público. Por seleccionar los dos que me han parecido los más interesantes, os propongo que leáis:

Funcionarios en el siglo XXI: los guardianes comedidos del Estado marco capacitador. Jos C.N. Raadschelders profesor de Administración Pública y Henry Bellmon Chair of Public Service de la University of Oklahoma, y director de la Public Administration Review reflexiona sobre el papel de los empleados públicos en los complejos y convulsos escenarios que se plantean para las Administraciones públicas en las próximas décadas. Nuevos roles del Estado suponen nuevas competencias para sus servidores, muy alejadas del perfil de burócrata al que estamos acostumbrados.

Sugerencias para implementar un sistema de gestión basada en el desempeño de Patria de Lancer Julnes, profesora asociada y directora del programa Doctor of Public Administration en la School of Public Affairs de la University of Baltimore. Todo lo que podamos aprender en esta materia no viene mal y si pueden ser casos prácticos mejor. Conozco pocos.

Además hay dos artículos que, por las materias que tratan, creo que merecen la pena:

Gestionar a través de sistemas de redes: una reconsideración de la gestión de redes basado en el trabajo de 2008 de R. Karl Rethemeyer y Deneen M. Hatmaker “Network Management Reconsidered: An Inquiry into Management of Network Structures in Public Sector Service Provision”, nos presenta un interesante punto de vista sobre la gestión de alianzas entre distintos actores involucrados en la cosa pública, especialmente las de tipología público-privada.

Marketing del sector público, Martial Pasquier profesor de Gestión Pública y Marketing Público en el Institut de Hautes Études en Administration Publique (IDHEAP) (Escuela Superior de Administración Pública de Suiza) aporta una visión fresca sobre una de las asignaturas que empiezan a tomarse en serio muchas organizaciones públicas, el marketing público.

martes, 3 de noviembre de 2009

Halloween y las jefaturas fantasma en las AAPP


Las relaciones de puestos de trabajo (RPT) públicas están plagadas de jefaturas fantasma. Lo podréis comprobar si alguna vez os animáis a echar una ojeada a los concursos para la provisión de puestos de trabajo que aparecen en el BOE. Llama la atención la cantidad de puestos de trabajo que comienzan con eso de "jefe de..." ( jefe de negociado, jefe de proyecto, jefe de unidad administrativa, jefe de equipo A, jefe de equipo B, etc. ) y descubrir que detrás de esa careta rimbombante está hueco: las funciones de las que corresponderían a una labor de jefatura, empezando por las más simples como dirección de equipos y asunción de responsabilidades, son nulas.


Estas jefaturas fantasma en realidad corresponden en su mayor parte a puestos base de administrativos que se dedican a labores de tramitación aunque también existe otro grupo de puestos de un cierto nivel (24 en adelante) con funciones (teóricas) de naturaleza puramente técnica; en cualquiera de los casos se trata de puestos unipersonales carentes de personas a su cargo. En definitiva piezas sin más del engranaje administravo.

Esta realidad corresponde a una vieja herencia de hipertrofia burocrática que no sólo no hay bicho viviente que se decida a acabar con ella (con algunas honrosas excepciones) sino que, por el contrario, se reproduce cuando de crear nuevas estructuras orgánicas se trata (léase el ejemplo de las nuevas agencias estatales).

Sería bueno que un mínimo pose de racionalidad y sentido común fuera extendiéndose en la ordenación de puestos de trabajo en las instituciones públicas, suprimiendo puestos obsoletos (por ejemplo, muchas de estas jefaturas unipersonales), reclasificando y renombrando otros, convergiendo hacia un número inferior de ellos que incluyeran abanicos funcionales amplios y disminuyendo el elevado número de niveles. No es imposible, conozco sitios donde se ha hecho. El despliegue del Acuerdo Gobierno-Sindicatos podría ser el marco adecuado.