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reflexiones sobre administración pública inteligente

viernes, 13 de noviembre de 2009

La AEVAL: un desarrollo mejorable


Os transcribo el artículo completo que publicó a principios de esta semana el semanario económico El Nuevo Lunes en relación a la Agencia Estatal de Evaluación de Políticas Públicas y Calidad de los Servicios (AEVAL) en el que manifiesto algunas opiniones al respecto.

Zapatero nuetraliza su propia Agencia de Evaluación del Gasto
Impulsada por Jordi Sevilla como paradigma de transparencia y creada en 2007 permanece arrinconada por intereses políticos y económicos

Nos situamos ante el enésimo debate entre el presidente Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy en el Congreso. Se habla, como no, de la crisis económica. Zapatero anuncia un nuevo plan de recorte del gasto cuando sale a la palestra, casi involuntariamente menionada por el presidente, la Agencia estatal para la Evaluación de las Políticas Públicas y Calidad de los Serviciois (AEVAL), y la posibilidad de que el Plan E fuera evaluado por dicha Agencia para conocer los resultados de las medidas adoptadas por el Gobierno. Y no fue Rajoy el que recogió el guante sino Josu Erkoreka, portavoz del PNV, que criticó al organismo y su utilidad además de poner en duda sus resultados y la proyección social que tienen sus informes de evaluación.

Bien es cierto que parte de los consultados por este periódico no sabían de lo que se les hablaba cuando se les preguntaba por ella utilizando sus siglas para después, al darse por enterados, mostrar su sorpresa porque todavía siguiera existiendo. Y es que la Agencia continúa realizando sus estudios y sus informes en dependencia ahora de la vicepresidenta del Gobierno tras trocearse el MAP en la última remodelación de la pasada primavera, cartera de la que había surgido en 2007 de la mano de su titular en ese momento, Jordi Sevilla.

Rendir cuentas a los ciudadanos

Pero, ¿cuál es el objetivo de la AEVAL? Según reza en su página web, la Agencia busca promover y realizar evaluaciones de las políticas y programas públicos, favorecer el uso racional de los recursos e impulsar la mejora de la calidad de los servicios que se prestan a la sociedad. Tiene como propósito, además, favorecer la productividad y competitividad de la economía española, eliminando trabas burocráticas; aumentar la rendición de cuentas respecto a los ciudadanos y la calidad democrática, promoviendo la transparencia y la participación. "Es decir, buscar la transparencia y rendir cuentas a los ciudadanos, no sólo desde el punto de vista contable, sino también del impacto de las políticas económicas", señala una fuente directamente implicada en la creación de este organismo.

Se trata de una declaración de intenciones que entusiasmaba a su principal impulsor, Jordi Sevilla, que ya cuando el PSOE era oposición lo fue introduciendo en el debate parlamentario, un entusiasmo que contagió al propiio presidente del Gobierno que dio alas al proyecto de Sevilla y lo incluyó como una de sus promesas estrella en su programa electoral. Ahora, "debido a la situaicón económica, fundamentalmente, y a alguna que otra cuita política, no se está dando impulso que debería a la Agencia", explican estas fuentes.

"Ya en sus inicitios le costó despegar", cuentan, "Hacienda no las tenía todas consigo ni hacía ni dejaba hacer, fundamentalmente por un tema corporativo, ya que la intervención general del EStado (IGAE) consideraba que evaluar es su labor y no estaba dispuesta a que la Agencia pudiera afectar a una parte de sus competencias como cuerpo". "Además al gestor público le resulta muy incómodo oque le controlen", añaden los consultados por este periódico, "es más, ¿para qué nos vamos a critircar a nosotros mismos".

Lo cierto es que el primer informe que elaboró la agencia que debería convertirse en su estreno, fue sobre el Programa Nacional de Reformas del Gobierno de España anunciado por el presidente con un ambicioso objetivo estratégico: la plena convergencia con la Unión Europea en 2010, tanto en renta como en empleo. Las conclusiones no fueron favorables "y finalmente se decidió guardarlo en el cajón".

Al frente de la AEVAL estuvo Juan Antonio Garde, director general de Inspección, Evaluación y Calidad de los Servicios del MAP y mano derecha del propio ministro que le encargó la tarea de ponerse manos a la obra y montar la Agencia. Garde declaraba en una entrevista a El Nuevo Lunes que la AEVAL era el proyecto estrella de Jordi Sevilla. Un año después de su creación Garde hacía balance y pedía "apoyo público e institucional suficiente, incluyendo recursos y medios, para que la apuesta realizada por el Gobierno y el Parlamento quedara afianzada". Tras cesar en su puesto Jordi Sevilla es sustituido por Elena Salgado "que congeló todo el proyecto, incluso a su presidente". Añaden, además, otras fuentes que en cuanto al factor político hay varios hechos relevantes "el relevo de Sevilla al frente del MAP que produjo un frenazo brusco en todos los asuntos de su competencia; la reducida autonomía de la Agencia que conlleva un escaso margen de maniobra para abordar las cuestiones que se le plantean; la naturaleza claramente política de su presidenta y la baja relevancia de los encargos de evaluación que el Consejo de Ministros realiza en estos momentos".

Hay que recordar que dos meses después de que se creara la AEVAL, marzo 2007, el Consejo de Ministros aprobaba un conjunto de siete evaluaciones para que se realizaran el primer año de su constitución. Temas de gran relevancia entre los que se encontraban las cuatro áreas definidas como prioritarias por la Unión Europea para la aplicación de la Estrategia de Lisboa: energía y cambio climático; I+D+i y actividad empresarial y emprendedora, en todas sus facetas.

Perfil político de la Agencia

La actual responsable de la AEVAL, Mª Luisa Carcedo, "de cariz mucho más político", apuntan estas mismas fuentes, repasaba durante unas jornadas organizadas por la Sociedad Española de Evaluación los trabajos que la AEVAL iba a abordar en 2009: todos relacionados con las políticas de empleo. El periódico ha intentado ponerse en contacto con los responsables de prensa de la Agencia para concretar qué informes se habían realizado a lo largo de este año y qué difusión habían tenido sin obtener, hasta el momento de la publicación de este reportaje respuesta alguna.

En este sentido, explica Oscar Cortés Abad, vicepresidente del Club Dirección Pública ESADE Alumni y editor del blog i-public@ que las políticas públicas evaluadas por la agencia no han tenido relevancia cualitativa y "los resultado han carecido de la difusión, visibilidad y seguimiento adecuados".

"Ahora", explican a El Nuevo Lunes, "y en varias ocasiones se ha puesto sobre la mesa de la Comisión Delegada de Asuntos Económicos, la posibilidad de que la Agencia evalúe actuaciones como el Plan E, incluso la todavía desconocida Ley de Economía Sostenible y no ha prosperado". Desde Economía señalan que nunca en la Comisión se han tocado temas relacionados con la AEVAL ni, por supuesto, con su posible supervisión de estas actuaciones concretas.

Para José Luis Osuna presidente de la Sociedad Española de Evaluación de Políticas Públicas y miembro de la comisión de expertos creada para poner en marcha la agencia, encargar el seguimiento de algunos de los planes creados por el Ejecutivo, como el mencionado Plan E, en todas sus vertientes, "sería una magnífica herramienta para dar el espaldarazo definitivo a la evaluación de políticas públicas".

El modelo francés y norteamericano

Más allá de los avatares político-económicos que han lastrado la proyección de la AEVAL, los expertos señalan que, por encima de las personas, está la concepción del organismo y las limitaciones con las que surge. "El haber transformado una dirección general en Agencia de Evaluación ya fue un error en sí mismo", nos dice José Luis Osuna, una opinión que comparte Oscar Cortés Abad. "Se crea con los mismos funcionarios, las mismas relaciones de puestos de trabajo y la misma estructura corporativa, además, su Consejo Rector no tiene el perfil profesional que se requiere".

Ambos coinciden en señalar que Jordi Sevilla se guió por el modelo francés abanderado en estos proyectos. "El Gobierno francés ha reformado la constitución para elevar a secretaría de Estado la evaluación de las políticas públicas y, recientemente, el presidente norteamericano Barack Obama, presentó un memorando ejecutivo para todas las agencias del Gobierno defendiendo e impulsando la evaluación de las políticas públicas" señala José Luis Osuna.

Existe un mismo punto de vista a la hora de explicar que la Agencia debe desarrollarse en el marco del legislativo y no en el ejecutivo. Es más, ven en el Senado una plataforma para el impulso de estas políticas de evaluación del gasto. "Debe convertirse en el verdadero vocero de las actuaciones públicas"



1 comentario:

Gabiotillo Diego Funcionario dijo...

No deja de ser curiosa la historía de la AEVAL. En mis no lejanos tiempo de opositor, me pareció un proyecto fascinante, tanto la Agencia como su cometido. Mi pasión se enfrío cuando me fue imposible encontrar los resultados de sus primeras evaluaciones. Es lamentable que una buena idea acabe en agua de borrajas.

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