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reflexiones sobre administración pública inteligente

martes, 31 de mayo de 2011

PUBLIC, nueva edición

Acaba de salir el último número de PUBLIC, la publicación del Instituto de Gobernanza y Dirección Pública de ESADE. Podéis encontrar numerosas referencias académicas, artículos de opinión, reseñas de actos, etc. Esta vez os recomiendo especialmente los siguientes:


Reorganizaciones de administraciones locales: ¿lecciones del Reino Unido? (Rhys Andrews , investigador titular en la Cardiff Business School)


Asunto muy de actualidad que estará en la agenda política de las nuevas corporaciones que tomen posesión en junio. ¿Se producirá una reestructuración a gran escala? ¿Cuáles serían sus efectos? ¿Se pueden amortizar los costes del proceso de reorganización? ¿Son las unidades de gobierno más grandes realmente más rentables? ¿Cuáles son las implicaciones para la democracia local?

La arquitectura de los organismos reguladores: modelos multisectoriales y monosectoriales (Jacint Jordana, profesor en el Departamento de Ciencias Políticas y Sociales de la Universitat Pompeu Fabra (Barcelona) y director del Institut Barcelona d’Estudis Internacionals (IBEI). y David Levi-Faur, director fundador de la revista Regulation & Governance)


El función reguladora es una de las que está adquiriendo más peso dentro de las que corresponde desempeñar al sector público. ¿Cuál es la mejor estructura de estos organismos? El artículo habla de ello y se refiere al proceso de centralización que está teniendo lugar en el Reino Unido.


Motivación de servicio público y encaje persona-entorno (Edmund C. Stazyk, profesor adjunto en el Departamento de Administración y Políticas Públicas de la School of Public Affairs de la American University, en Washington DC. )


Uno de los retos de las Administraciones públicas es ser capaces de retener profesionales con talento y clara orientación al servicio público. La motivación es un elemento fundamental para ello. Por eso quizás no haya un tema en la investigación sobre gestión pública que haya captado más atención en un período tan breve de tiempo como el de la motivación de servicio público


martes, 24 de mayo de 2011

10 razones por la evaluación de políticas públicas



Los tiempos que corren exigen apostar por nuevas estrategias para afrontar una gestión pública crecientemente compleja. La evaluación de políticas públicas se presenta como uno de esos paradigmas de interés.



Veamos algunas razones que aconsejan tenerla cada vez más en cuenta a la hora de dirigir en lo público:


  1. Es una estrategia probada -muy utilizada desde hace tiempo en diferentes Administraciones de países avanzados- . Hay por tanto un gran número de casos de éxitos para tomar como referencia.



  2. Cuadrar el círculo en la gestión pública, es decir ser eficaz con pocos recursos, es cada vez más complicado. Necesitamos tener información precisa sobre si estamos en el camino correcto. La evaluación está para ello.



  3. La evaluación no es una herramienta de control para castigar. Es medir + valorar. Por tanto, sirve principalemente para mejorar.



  4. De la evaluación se aprende. El talento y conocimiento de una organización se pone en valor con la evaluación.



  5. Evaluación e innovación están estrechamente relacionados. Implica estar cuestionándose continuamente si lo estamos haciendo bien.



  6. En escenarios políticamente complejos como el actual, los ciudadanos son más exigentes con la gestión de los asuntos públicos y demandan resultados. Sin evaluación es más difícil explicar los efectos de una política pública.



  7. Evaluar -como todo- tiene un coste. Pero es mayor aún el coste de no hacerlo.



  8. El control burocrático no es suficiente porque a las Administraciones deben ofrecer mucho más que la simple aplicación del procedimiento. La evaluación no sustituye al control, lo complementa.



  9. La evaluación despierta a menudo recelos. ¿La solución? Incorporarla en el funcionamiento cotidiano de organización.



  10. Trabajar con equipos de evaluación mejora la implicación y estimula a los responsables de los servicios a enfocar su gestión a resultados.

jueves, 19 de mayo de 2011

Democracia 2.0: cuando los ciudadanos sí que cuentan



Resulta sorprendente que haya multitud de personas que se asombren por los sucesos que están ocurriendo en la Puerta del Sol de Madrid y otras ciudades alrededor del movimiento #15M, #globalcamp #acampadagranada #notenemosmiedo o como lo queramos llamar; entre otros "sorprendidos" los medios de comunicación tradicionales.



Esta súbita salida de la ceguera no esconde más que una ignorancia profunda de dinámicas sociales que desde este blog y otros muchos de la blogosfera pública llevamos años comentando. Sin entrar en valoraciones políticas ni de otro tipo sobre las reivindicaciones de toda esta gente de lo que estamos hablando es de un nuevo ejercicio de ciudadanía que viene con fuerza desde hace algunos años, pero que esta vez ha sido capaz de salirse del ámbito de internet (redes sociales) para llamar la atención de la opinión pública general. Para ello ha sido necesario recurrir a acciones de movilización más que tradicionales, como la ocupación física del espacio público: una combinación de lo analógico con lo digital que ha tenido éxito.



En septiembre de 2010 publicaron en PUBLIC, la revista del Instituto de Gobernanza y Dirección Pública de ESADE, mi artículo titulado Democracia 2.0: Cuando los ciudadanos sí que cuentan. Realmente fue escrito unos meses antes. Si lo leéis podréis comprobar que muchos hace tiempo ya veíamos venir que este tipo de fenómenos.




DEMOCRACIA 2.0: CUANDO LOS CIUDADANOS SÍ QUE CUENTAN
Oscar Cortés Abad, vicepresidente del Club Dirección Pública ESADE Alumni y editor del blog i-public@

Cada día podemos comprobar cómo la web social o web 2.0 se extiende a gran velocidad. Esta realidad innegable tiene un efecto directo en la configuración de un espacio social emergente, una nueva cibersociedad o sociedad 2.0. Su característica principal viene definida por el nuevo rol de sus miembros, que pasan a ocupar el centro de gravedad y se convierten en sujetos activos, ávidos de que se les escuche, de poder participar o colaborar, y con una fuerte demanda de claridad y transparencia. Estos ciudadanos 2.0 son en su mayoría nativos digitales, hoy adolescentes que interactúan más a través de internet que por televisión, y empiezan a ser ya la punta de lanza de una sociedad que rompe con los patrones tradicionales. Esta sociedad de la conversación, basada en los valores y herramientas comentados con anterioridad, se articula en redes informales dotadas de una capacidad de crecimiento viral, y un dinamismo e intensidad desconocidos hasta la fecha.

Resulta inevitable pensar que podemos estar ante un importante elemento transformador en cuanto al concepto de ciudadanía, el ejercicio de la misma y, consecuentemente, en la forma de hacer política. Con un punto rupturista, trasgresor y contracultural. Veamos por qué.

Aunque la retórica habitual indique lo contrario, nuestro sistema democrático otorga un papel muy limitado a la ciudadanía. Su carácter de democracia representativa está basada en la participación ciudadana a través de procesos electorales a los que concurren partidos políticos en listas cerradas. Una vez elegidos sus representantes, las posibilidades de los ciudadanos para involucrarse en la cosa pública quedan limitadas a la influencia que éstos pueden ejercer en dichos representantes, normalmente a través de asociaciones, sindicatos, o grupos de interés, que defienden intereses concretos y suelen verse lejanos por el individuo de a pie. Como consecuencia el alejamiento de la política y la ciudadanía resulta cada vez más evidente.

El factor más determinante y novedoso de la democracia 2.0 es sin duda el nuevo conjunto de valores y herramientas que otorgan al ciudadano un verdadero papel como elemento central de la vida pública. La primera consecuencia es el nacimiento de un nuevo ciberactivismo (grass root activism) basado en la conversación y el efecto multiplicador de la misma que proporciona la web 2.0. A ello van unidas nuevas vías de formación de la opinión pública soportadas por redes sociales cuya influencia sobre los decisores políticos (posiciones, reputación, etc.) tiende a ser creciente. Por último, la disponibilidad de información revierte en mayores posibilidades de escrutar la acción política y nuevas exigencias en la rendición de cuentas.

Ante este nuevo escenario, los políticos y sus partidos están empezando a dar respuesta, aunque tímidamente. La experiencia de Obama en Estados Unidos ha demostrado las enormes posibilidades de la web social para ganar elecciones y es por esta senda por la que nuestros políticos empiezan a caminar. Es un primer paso, por supuesto legítimo y bienvenido, pero claramente insuficiente. El verdadero reto es que la política pueda incorporarse a esta revolución social superando el escenario electoral e impregnando su actividad cotidiana de valores dospuntoceristas a través de la escucha proactiva a la cibersociedad en su ecosistema, la interacción de igual a igual con los ciudadanos a través de canales directos o la apertura de sus propuestas a la participación de todos.

El reto es complicado: nuestros políticos no están preparados y a la estructura partidista le costará digerir la nueva realidad. Pero será inevitable; el tsunami 2.0 acaba de llegar y sus efectos en la democracia y la política pronto se empezarán a notar.

martes, 17 de mayo de 2011

La reforma de la Seguridad Social, ¿un recorte al estado del bienestar?

La actual crisis económica está poniendo sobre la mesa la necesidad de adoptar políticas de reforma en diferentes ámbitos. Uno de ellos es el relacionado con la sostenibilidad de los servicios públicos esenciales asociados a nuestro modelo de estado de bienestar.

Un asunto controvertido por su impacto en la cohesión social y la calidad de vida de los ciudadanos. La Seguridad Social es, a través de sus prestaciones -las pensiones, principalmente-, uno de los pilares de dicho estado.

¿Cuáles son los retos a los que se enfrenta? ¿Son sostenibles nuestras pensiones? ¿La reforma llega en el momento adecuado? ¿Cuáles son sus beneficios y los costes de no hacerlo?

Intentaremos que nuestros ponentes invitados respondan a estas preguntas en el próximo acto del Club Dirección Pública de ESADE Alumni en Madrid. El próximo día 1 de junio a las 19:30 en ESADE Madrid. Inscripción gratuita aquí.

Intervienen:

Octavio Granado, secretario de Estado de Seguridad Social

Es Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Valladolid y profesor de enseñanza secundaria. Fue miembro del Senado de España desde 1983 hasta 2001 en representación de las Cortes de Castilla y León, ocupando la presidencia o la portavocía del Grupo Socialista en varias comisiones parlamentarias: economía, presupuestos, sanidad y servicios sociales, especial sobre drogas, etc. Dentro del PSOE, ha sido hasta el año 2000 miembro de la Comisión Ejecutiva Regional de Castilla y León, y coordinador en diferentes períodos de los grupos de financiación autonómica, servicios sociales y otros. En el último Congreso del PSOE, ha pasado a formar parte de la Comisión Ejecutiva Federal como secretario federal de Economía y Empleo. Es autor de diversas publicaciones sobre la provisión de servicios públicos en el sistema sanitario, la financiación de la sanidad, el fracaso escolar y la inserción laboral, la financiación de las comunidades autónomas y el sistema español de Seguridad Social. Desde marzo de 2004 es secretario de Estado de la Seguridad Social en el Ministerio de Trabajo e Inmigración.

Jesús Ruiz-Huerta Carbonell

Doctor en Derecho y Económicas por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente, es catedrático de Economía Aplicada (Hacienda Pública) en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Ha sido profesor en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad de Salamanca, de la que fue nombrado vicerrector de Economía, Programación e Inversiones. Además, durante varios años, ha ejercido la dirección del Departamento de Políticas Públicas del Instituto Universitario Ortega y Gasset, así como diversos cargos de alta responsabilidad en el Instituto de Estudios Fiscales, organismo dependiente del Ministerio de Economía y Hacienda, entre los cuales el de director general entre 2004 y 2008. Ha dirigido dieciséis tesis doctorales y publicado un gran número de trabajos en distintos formatos. Sus campos de especialización son el análisis de los efectos económicos de la actuación del sector público, incluyendo el estudio de las políticas públicas, las cuestiones de distribución y redistribución de la renta y la perspectiva descentralizada de la actividad del Estado.

Únete aquí al grupo Linked-In del Club Dirección Pública ESADE

lunes, 9 de mayo de 2011

El Follonero y su enfollonamiento de los "funcionarios"



Hace unos días el programa Salvados - conocido por su carácter sátirico- acercó, de la mano de su presentador Jordi Evole (Follonero) al gran público al mundo de los "Funcionarios" (ese era exactamente el título que utilizaron).



Bromear acerca de los empleados públicos ("funcionarios" en la jerga del común de los mortales, aunque sea ésta una acepción con la que no comulgue) ha sido siempre el pasatiempo nacional de este país. Bromear con el uso de todo tipo de chistes y chascarrillos, pero también con afirmaciones tan rotundas como erróneas sobre la realidad de los trabajadores públicos basadas en meras apreciaciones derivadas de la experiencia en el contacto con la "ventanilla". Los tiempos que corren, difíciles para todos - incluyendo los que trabajamos en lo público-, se prestan aún más para todo tipo de exageraciones alimentadas por esa mezcla de envidia y recelo tan típica de este país.



Con estos mimbres y el talento del Follonero hacer el cesto del Salvados del otro día no parece obra de mucho mérito. El problema es cuando se utiliza el suave envoltorio del humor inteligente para caricaturizar aún más si cabe la retaila de tópicos que abundan sobre la función pública y se pone todo ello en contacto con lo que tienen en la cabeza (preocupacionies, ansiedades, tristeza, miedos, etc. ) los miles de espectadores que tranquilamente ven el programa en el sofa de su casa. Un coctel explosivo para la reputación de nuestra res pública.



Veamos a lo que me estoy refiriendo.



El presentador visita un Instituto de Enseñanza Secundaria y entrevista a su director. De forma inteligente le saca información sobre su trabajo para ir manipulando las preguntas hacia una idea final: gana mucho, pero ¿cuánto trabaja?. El director afirma tener un sueldo de casi 3000 euros al mes (35 años de servicio) pero trabajando de ocho a ocho cada día, incluso los sábados. Explica la dificultad de dirigir un instituto, la diversidad existente, los recursos escasos y las pocas herramientas de gestión de que dispone. Intenta dignificar su trabajo con el argumento de que él no elige sus alumnos, pero tiene la obligación de impartir una enseñanza de calidad . Por eso es sector público. Para el Follonero lo importante no era esto sino bromear en un sentido peyorativo hacia la función pública; por ejemplo, sobre el amplio horario de "pringao" del director ("el único funcionario que lo tiene") o sobre la incapacidad que él mismo manifiesta de sancionar a profesores que no cumplen.



Otro episodio del programa es cuando entrevista a Marc Vidal, conocido analista económico, sobre su opinión de la Administración (la cual en muchos aspectos no comparto) . Según él "sobran funcionarios" (en un post explica otras cosas que dijo y no le sacaron) ; le llevan a una de las ventanillas del SPEE (antiguo INEM), posiblemente uno de los servicios públicos más saturados donde los trabajadores de cara al ciudadano están más tensionados, y le enfrentan con una de ellos. De forma airada y vehemente la trabajadora le da argumentos y deja a Marc sin palabras. ¿Sobran funcionarios? ¿Son los funcionarios unos jetas? ¿Es todo ello lo que Marc quiso decir? Probablemente no. A eso se llama manipulación.



Tercer comentario. El presentador se desplaza a Mérida y visita algunas Consejerías de la Junta de Extremadura. El objeto es retratar dos de los tópicos más arraigados sobre los empleados públicos: el café y el sello. También se comenta sobre las "legiones" de funcionarios que van todos los días a Mérida a trabajar desde Cáceres y Badajoz y cómo son esos trabajadores los que sostienen gran parte de la economía local con su consumo. El "café de los funcionarios"no es más que el tiempo (legal) destinado a romper con la jornada de trabajo bajando a un bar a tomar un café. Lo hace todo el mundo en el mundo público, pero también en la empresa privada. El problema es que en esta última se hace más disimulado: corrillos de pasillos, cafés en la máquina de la oficina, charlas con los compañeros.... El problema no es ir al bar a por el café; el problema es ser capaz de sacar rendimiento a las seis horas netas de trabajo diario que tiene cualquier trabajador. Y ese es el mismo desafío en la empresa que en la Administración. No cambia.



Mostrar el sello (de armas) como elemento identitario de la Administración y las "legiones" de burócratas de las Consejerías extremeñas es mostrar una realidad que desde éste y otros blogs venimos denunciando reiteradamente: nuestras Administraciones están mal organizadas y peor dotadas. Sobran sellos y sobran empleados de la parte media-baja de la pirámide. No hay duda. Pero utilizar malicionsamente esta realidad convirtiéndola en un tópico que impregne toda la realidad pública es perverso.



Por último están los jóvenes opositores que se preparan para los cuerpos superiores de la Administración. Ellos mismos acaban reconociendo que no lo hacen por vocación sino por tener un trabajo de calidad. Esta realidad es nefasta para los resultados de la actividad pública, cuyo éxito depende en gran medida de tener servidores públicos motivados y comprometidos con su trabajo. ¿Quién es culpable de que esto sea así? ¿La Administración? ¿O el empobrecimiento creciente (salarial y en condiciones-estabilidad y derechos-) del factor trabajo que ofrece el sector privado? Da que pensar.

martes, 3 de mayo de 2011

Efectos de eAdministración: estabilización del capitulo I



He leido con mucho interés los dos post de la serie Puesta en valor del #egov que Andrés Nin está publicando en su blog estos días. Después de años en los que la prioridad ha sido impulsar proyectos de todo tipo de Administración electrónica y normativas que les den amparo jurídico parece buen momento de abordar una nueva fase en la que el estímulo de la demanda y la cosecha de beneficios sean los protagonistas.



No estamos hablando de elementos aislados: cuanto mayor sea el tirón de la Administración electrónica entre ciudadanos y empleados públicos mayores serán los beneficios obtenidos y más rápidamente se retornarán las inversiones. Por ello, hay que ser constante ( "gota malaya") e insistir -aún con poco presupuesto- en iniciativas como la campaña de comunicación que el Ministerio Política Territorial ha puesto en marcha recientemente para dar a conocer las ventajas de los servicios públicos electrónicos que más pueden interesar a los ciudadanos y que menos exigencias técnicas (e-firma, certificados, etc.) plantean.




Andrés Nin ha empezado hablando de dos bolsas de beneficio importantes: la reducción de cargas administrativas y el menor impacto medioambiental. Seguramente esté a punto de hablar de una tercera, que a mi personalmente me parece de las más importantes: el impacto sobre el capítulo I (gastos de personal).



Opino que en los próximos años es preciso abordar un Plan Integral de Reordenación de Efectivos como impacto directo de la e-Administración. Un Plan intra-administrativo, de naturaleza transversal, que tenga en cuenta las necesidades de personal en los diferencios ámbitos en los que la e-Administración vaya sustituyendo progresivamente a la Administración en papel tradicional, especialmente en los back-office o unidades de tramitación de las Administraciones. Un Plan a largo plazo, cuyos resultados plenos difícilmente veremos en menos de diez años, pero que tendría que lograr ir modificando el perfil, número y distribución de los diferentes efectivos.



Un plan que precisa, ya de entrada, plantearse cambios sustanciales en las ofertas de empleo público de nuevo ingreso. Que requiere revisar las relaciones de puestos de trabajo, amortizando vacantes (¿quién necesita ordenanzas que muevan papeles?), cesando interinos y reclasificando puestos. Un plan que requiere adjunto un proyecto formativo de hondo calado que contribuya a reorientar profesionalmente al personal cuyas funciones han quedado sin sentido gracias a la Administración electrónica.



Todo ello es necesario y sus beneficios directos a largo plazo servirán no sólo para amortizar inversiones sino, como no, para darle una vuelta de calcetín a nuestra Administración.