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reflexiones sobre administración pública inteligente

martes, 29 de marzo de 2011

Zombis tras las ventanillas


"Organización zombi" u "organización castrante" son algunos de los ingeniosos calificativos que he encontrado recientemente para caracterizar a un cierto tipo de organizaciones que tienen por denominador común la impersonalización en su funcionamiento y, por ello, una ausencia de alma motivada por la continua poda que ejercen sobre el talento y la iniciativa de los individuos que la conforman. Se trata de grandes burocracias no creáis que únicamente en el sector público sino también en muchas de las grandes empresas de las más alta reputación.


Sabréis de esta patología cuando oigáis a algún directivo afirmar con rotundidad eso de que "nadie es imprescinble". ¡Por supuesto! Pero ojo eso no quiere decir que para preservar el conjunto haya que tirar por la borda el talento de las partes.


Las organizaciones públicas, objeto de este blog, fueron concebidas en su momento de forma intencionada como organizaciones zombis: eran los tiempos del "spoil system" y de lo que se trataba era que funcionaran como perfectas maquinarias de imparcialidad. Para ello la receta fue procedimentarlo todo y anular al profesional. Pasados los años y desbordadas éstas por una ciudadanía más preparada, numerosa y exigente dos tipos de situaciones se ponían de manifiesto: la del zombi individuo escondido tras el procedimiento para no dar respuesta o la del emprendedor interno (inprendedor) busca-vidas que atiende la necesidad.


Los primeros casos los más numerosos y la causa del desprestigio y mala imagen de las instituciones. Se trata de zombis individuos que no nacen, sino que se hacen, en parte porque ya se encarga la propia organización de establecer los mecanismos adecuados para que esto así sea, premiando estas actitudes y castigando las contrarias: la supervivencia y el ascenso al servicio de la sumisión a esta cultura. Quienes pagan : el ciudadano y la legitimidad de lo público.


Los segundos una nada despreciable minoría. Aparecen las redes informales y se buscan los resquicios imposibles del procedimiento. Emergen espacios alternativos de innovación imprescindibles para que el trabajo salga y salga a satisfacción de los usuarios. Algo nada fácil: sobrevivir depende de sortear los obstáculos que plantean estas poderosas estructuras maquinales que ahogan toda posibilidad de vida alternativa.


No convertirse en zombi en una organización pública es complicado. La automotivación y encontrar un grupo adecuado con el que sintonizar son elementos imprescindibles para no verse arrastrado por una fuerza organizativa forjada y realimentada con el paso de los años.

lunes, 21 de marzo de 2011

Conocer o no conocer la @administración: esa es la cuestión


Hace unas semanas el Ministerio de Política Territorial y Administración Pública puso en marcha la campaña @dministración, todos los servicios a tu mano para dar a conocer las bondades de la Administración electrónica y promover su uso por parte de los ciudadanos.

Conocidos nuevos rankings en los que la oferta de servicios públicos en nuestro país puede considerarse más que aceptable, esta iniciativa se enmarca en una nueva fase del despliegue de la e-Administración que tiene por objeto actuar sobre la demanda, camino éste en el que queda mucho por recorrer.

Para activar dicha demanda entre los ciudadanos - las empresas los usan y mucho- son precisas diversas políticas que actúen sobre el impulso de la sociedad de la información en general, pero sobre todo un aspecto básico que hasta ahora no se había abordado y que éste parece ser el momento: que dichos ciudadanos sepan en qué consiste la Administración electrónica, las posibilidades que les ofrece y cómo pueden acceder a ella.

Estamos por tanto ante una acción de comunicación buena por necesaria pero no podemos tomarla como buena práctica por cómo se ha concebido y cómo se está desarrollando.

Si podéis perder un minuto en analizarla podréis comprobar cómo realmente lo que han hecho es poner unos cuantos anuncios (analógicos y digitales) y abrir una serie de canales en algunos de los social media más conocidos en el que de manera unilateral se van lanzando mensajes un tanto enlatados. Nada diferente, por otra parte, de lo que es habitual en estos lares administrativos donde los gabinetes de comunicación se han apuntado la mayoría a prácticas del tipo abrir un canal en twitter como réplica digital de las tradicionales notas de prensa, confundiendo comunicación social con comunicación tradicional sobre soportes sociales.

Es una pena porque una iniciativa destinada a promover y difundir las bondades de la e-Administración puede tener infinito más impacto con una comunicación social mucho mejor ejecutada que conecte redes, sume prescriptores, proyecte mensajes más atractivo o cruce iniciativas entre las muchas posibilidades que los diversos canales analógico-digitales que está utilizando ofrecen.


lunes, 14 de marzo de 2011

La falacia de la norma en la economía sostenible


Los que me seguís habitualmente conocéis el escaso entusiasmo que me despierta la Ley de Economía Sostenible. Hace unos días - tras más de un año (tela!) de tramitación - que apareció publicada en el Boletin Oficial del Estado y ya la tenemos en vigor. Algunos - los que creen que con leyes se hacen políticas públicas ("falacia de la norma") -pensarán que con ella en pocos años se resolverán los mayores problemas de nuestra economía. Dejadme al menos ser un poco escéptico: nada más lejos de la realidad.


Cierto es que por "economía sostenible" podemos entender "casi de todo" y que no es más que un ámbito amplio de políticas públicas de muy diverso pelaje que tienen por objeto hacer de nuestro país un espacio económico más competitivo en el largo plazo. Intentar meterlo en una ley a lo "cajón desastre" parece -cuanto menos- un poco forzado. Tendremos además que esperar un tiempo a que los diferentes reglamentos vayan concretando lo que no lo está todavía, por lo que esta ley (a lo "omnibus") se irá diluyendo en el tiempo al mismo tiempo que se va desarrollando.


En lo que afecta al sector público lo que la ley nos viene a decir es que en una economía sostenible hay que apostar por :


  • Regulación de alta calidad, bien dimensionada y eficaz,

  • Administración menos burocratizada, que más imponga menores cargas a las empresas,

  • Sector público tractor de sectores estratégicos (Administración verde, compra pública de innovación, etc.),

  • Colaboración público-privada,

  • Administración también sostenible en si misma financieramente hablando.

No encontramos nada nuevo. Son tendencias la mayoría consolidadas que están impregnando la actuación pública desde hace tiempo. Me habréis oido hablar de ellas de una u otra manera en numerosas ocasiones.


¿Por qué entonces esta ley? A efectos prácticos carece de utilidad; entiendo que a efectos jurídicos tampoco aclara nada ni es necesaria. Seguramente su razón de ser radica en que sea ella misma el exponente visible de una señal que políticamente se considera de máxima importancia: ."hay que hacer nuestra economía competitiva". Este puede ser el objetivo y la LES la solución. La falacia de la norma hace el resto.

lunes, 7 de marzo de 2011

El síndrome del jefe de negociado


El sistema de gestión de personas en la Administración tiene "larga" tradición. Tan larga que el "gap" entre las necesidades que plantean los tiempos que corren y las soluciones que proporciona dicho sistema es cada vez más insostenible.

La función directiva representa muy bien lo que estoy diciendo. La complejidad de los asuntos a los que se enfrentan las Administraciones requieren un perfil profesional específico, con competencias y habilidades que diferentes de las que tradicionalmente han correspondido al "jefe" en el aparato burocrático. El sistema de puestos y de promoción profesional que rige en las Administraciones favorece en exceso lo que yo llamo el "síndrome del jefe de negociado": cuando el que accede a la Administración va ocupando sucesivamente puestos de jefatura en unidades orgánicas que van cambiando de nombre (sección, servicio, área, subdirección...) y tamaño, pero las características de su función directiva permanecen constantes a lo largo de los años.

El paso de funcionario (en cualquiera de sus cuerpos o escalas) a directivo con un adecuado reciclaje profesional hacia las nuevas funciones no sólo es posible sino hasta deseable pero no como comúnmente ocurre en nuestas Administraciones en las que dicho reciclaje no se produce y tenemos a los anteriormente mencionados "jefes de negociado" actuando como tales pero con el título de directivos, mucho presupuesto y mucha mayor responsabilidad.

Los efectos de esta práctica son demoledores: el enfoque a la tarea, el tratamiento maquinal de procesos y personas y la escasa orientación a resultados del "jefe de negociado" son incompatibles con el papel de motivador de personas, gestor del entorno político-administrativo y enfoque a objetivos que debe caracterizar al directivo. Todo ello provoca un estancamiento tanto de la organización en si misma como una desafección y alejamiento del compromiso de los profesionales públicos a su cargo.

Este desajuste y la proliferación de "jefes de negociado" en la cúpula administrativa de las distintas organizaciones públicas explica buena parte de los problemas que presentan las mismas y por qué a veces tienen tantas dificultades para atender las cada vez más complejas necesidades sociales.