martes, 28 de diciembre de 2010
lunes, 20 de diciembre de 2010
Administración y redes sociales: mi apuesta para 2011
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ocortes
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lunes, diciembre 20, 2010
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lunes, 13 de diciembre de 2010
10 consejos para el éxito de una estrategia pública
Hace algunos años dos conocidos pensadores británicos en el ámbito de la reforma de la Administración pública, Osborne and Gaebler, pretendieron plasmar algunas de las patologías de las organizaciones públicas afirmando que Professionals and bureaucracies deliver services; communities solve problems [profesionales y burocracias suministran servicios mientras que las comunidades resuelven los problemas].
Obviamente no nos encontramos ante un dogma y por ello el debate está abierto. Pero a mi juicio tal sentencia desvela una de las carencias que el modelo burocrático de Administración no ha logrado resolver: el que un excesivo enfoque en las formas – procedimientos- acabe desplazando al verdadero fondo -problema social a resolver.
Con los tiempos que corren y las crecientes dificultades que las Administraciones enfrentan es preciso adoptar un enfoque alternativo, pensando y actuando en sentido estratégico, especialmente en aquellas organizaciones de prestacióni de servicios . Dicho enfoque implica orientar la acción pública al problema social a resolver, dotarse de claros objetivos en el marco del mandato político asignando y desarrollar una serie de acciones para lograrlo, midiendo y corrigiendo si se hace necesario.
Supone cambiar y hablando de estructuras humanas como son las Administraciones este cambio no es fácil. Es preciso gestionarlo. Para el éxito de este proceso podríamos establecer un decálogo basado en los siguientes aspectos:
1. Liderazgo: por un lado entendido como aspecto interpersonal, de motivación y orientación, de manejo del aspecto emocional del cambio. Por otro, como institucionalización de una función directiva profesional capaz de marcar una visión de futuro, generar confianza a través de una actitud coherente y dispuesta a gestionar el entorno ganando apoyo político / social a la estrategia. Por último, entendido como un liderazgo distribuido que “empodere”, genere un entorno facilitador y actúe como receptor / difusor de ideas.
2. Implicación de profesionales: salvar el recelo continuo entre el aparato administrativo y la clase dirigente poniendo en marcha un proceso de construcción de confianza , haciendo partícipes a las personas de la ebullición interna del debate estratégico y despejando incertidumbres.
3. Adaptación al ecosistema: plantear siempre estrategias públicas coherentes con el entorno histórico, social y cultural de la sociedad implicada.
4. Orientación a resultados, pero ojo a cuáles: que estén alineados con los valores y necesidades sociales, dotándoles permanentemente de visibilidad en relación a los objetivos planteados y coherentes con los principios y valores expuestos.
5. Comunicación y formación: para lograr la implicación a través de la motivación.
6. Visión global, implantación local: el pensamiento estratégico demanda un enfoque amplio y completo pero lo global no debe impedir lo concreto. Se deben concretar siempre objetivos, acciones y responsables.
7. Estrategia “útilmente” documentada: la formalización por escrito genera desconfianza si no va engrasada de liderazgo pero sirve para impulsar procesos participativos y un marco conceptual en el que situarse.
8. Desarrollo equilibrado y sostenido: se trata de avanzar, poco a poco, pero avanzar. Es mejor que no hacerlo.
9. Aprendizaje continuo: entender el cambio como progreso. Colectivo (organizacional) e individual.
10.“Timing” del proceso: la estrategia es siempre a largo plazo, pero el éxito radica en cómo ir modulando los tiempos con las decisiones y situaciones que puedan producirse.
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jueves, 9 de diciembre de 2010
Sobre BOEs extraordinarios y privatizaciones
- Naturaleza del bien o servicio prestado por la entidad a privatizar: si es más o menos esencial, más o menos estratégico, tiene una mayor o menor dimensión social.
- Condiciones del mercado donde opera la entidad a privatizar: si es un libre mercado real con actores privados fuertes que compitan libremente o si por el contrario se va a privatizar un monopolio público para convertirlo en monopolio privado. Si es un mercado que funciona correctamente o si presenta distorsiones que hagan necesaria una presencia pública que lo equilibre.
- Que el mercado realmente aporte una mejora en el servicio de los ciudadanos: se presupone en muchas ocasiones que lo privado da mejor servicio que lo público. Hay casos es así, pero en otros no. Son aquéllos de organizaciones públicas con siglos de historia cuya única culpa ha sido que simplemente no han tenido buenos mimbres para hacer el tiesto (marco jurídico, presupuestos, etc.) y por ello su servicio se ha deteriorado.
- Condiciones que garanticen el cumplimiento de las obligaciones de servicio público por la entidad privatizada: los inversores privados estarán interesados en lo rentable, pero ¿y el segmento deficitario?
- Que haya un comprador y el precio ofertado sea el adecuado: no siempre es así, puede haber compradores y las condiciones de mercado no permitir una buena venta. O simplemente no haber compradores que asuman la parte menos buena de la organización pública a privatizar.
- Que la entidad sea un lastre para las arcas públicas: no tiene sentido privatizar lo que funciona bien y da mucho dinero a los arcas públicas. Tampoco hacerlo con organizaciones que, no siendo joyas de la corona, aportan un servicio público bien valorado por los ciudadanos a un coste razonable. Sin embargo, entidades fuertemente deficitarias e ineficientes pueden ser objeto de estudio para su privatización.
- Tener en cuenta la dimensión social: el sector público no es una hermanita de la calidad pero guste o no es fuente de empleo para muchas familias y ayuda al mantenimiento de la cohesión ocial y territorial. Es preciso valorar este aspecto y sobre todo definir compromisos con el potencial comprador privado en este sentido.
¿Cumplen AENA y Loterías estas condiciones? Parcialmente. Los aeropuertos son una infraestructura básica y estratégica para un país. Algunos muy golosos para la inversión privada, la cual puede aportar un interesante know-how. Pero también es una red fuertemente deficitaria, engordada por decisiones territoriales no siempre racionales pero con un matiz político que se debe considerar. Por tanto una privatización parcial y una forma de gestión descentralizada y singular de cada aeropuerto puede tener un cierto significado. No así el juego público: no siendo un bien esencial se trata de un monopolio público que aporta miles de millones de euros de beneficios a las arcas públicas. Además, el respaldo del Estado garantiza una correcto desarrollo del juego y evita posibles fraudes, por no hablar de la importante red comercial que lo soporta y su tradición económica y social. Es decir, una auténtica joya que sin duda dará engordará la caja a corto pero supondrá una significativa merma estructural de los recursos públicos a medio y largo plazo.
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jueves, diciembre 09, 2010
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