i-public@
reflexiones sobre administración pública inteligente

viernes, 30 de julio de 2010

Cerrado por vacaciones


Este post es el número 400 y sirve para clausurar el curso 2009-10. Después de un año complicado por fin llegan las vacaciones. Falta hace romper con las rutinas cotidianas y oxigenar las neuronas para afrontar el próximo curso con renovadas energías que nos permitan afrontar los nuevos retos que se presentan.

Como no podía seer de otra forma este blog también coge vacaciones y echa el cierre por unas semanas. Los tiempos que se avecinan en lo público son complicados: la consigna es hacer más con menos. No será fácil si lo que se pretende es que ese "más" mantenga unos estándares mínimos de calidad y garantice la cohesión, igualdad y garantías en el acceso a los servicios públicos. Por tanto, no queda otra que ser imaginativos e introducir fórmulas innovadoras que legitimen lo público y mantengan su esencia.

Veremos que pasa.... Mientras a descansar y a perderse unos días.

lunes, 26 de julio de 2010

La gallina de los huevos de oro de la CPP


Hace unos días publicábamos en esta bitácora unas notas sobre colaboración público-privada (CPP). En ellas sintetizábamos el concepto, describíamos las diferentes modalidades y hablábamos de luces y sombras.

Si recordáis uno de los riesgos que indicábamos es cuando los responsables políticos piensan en las CPP como la gallina de los huevos de oro que todo lo resuelve. El peligro real de este error en la percepción tiene lugar cuando dichos responsables, para aliviar problemas complejos inherentes al manejo de recursos públicos, toman el atajo de las CPP sin pensar primero si el objetivo final perseguido (resultados en términos de valor público) se logrará de mejor manera recurriendo a las CPP. Dos problemáticas concretas: la plasmación de los proyectos en las cuentas públicas y la siempre incómoda gestión de personas.

Echemos mano de dos ejemplos para ilustrar esta reflexión. Ambos tienen lugar en el ámbito de las infraestructuras. Como sabéis el ministerio de Fomento ha dedicido cancelar 32 obras de las que algunas de ellas volverán a contratarse utilizando fórmulas de CPP. La pregunta que habría que realizarse es si dicha operación es la más ventajosa en términos de calidad en la ejecución , plazos y costes asociados (considerados éstos de forma global a la duración del contrato de CPP), sumando además los costes de cancelación, así como el coste de reiniciar una obra abandonada durante un tiempo. En caso de que la respuesta fuera afirmativa adelante, pero si lo que se busca es un atajo para sacar fuera del presupuesto este tipo de gastos, independientemente de todo lo demás la cosa cambia.

Algo parecido sucede en el caso de la navegación aérea, de nuevo en el ámbito competencial de Fomento. Justo cuando la crisis es más virulenta salta a la palestra un conflicto laboral con los controladores aéreos, acusados de ser unos privilegiados en el difícil contexto que viven millones de españoles. Sin ánimo de justificación hay que recordar que la situación de los controladores no es nueva: diferentes responsables políticos han pasado por el ministerio y AENA y han tolerado (e incluso agravado) una situación laboral insostenible en cuanto a horas trabajadas, dimensionamiento de plantilla y en definitiva costes de navegación. En definitiva, un conflicto nada fácil que admite diferentes interpretaciones donde estos empleados públicos aparecen como los malos-muy malos de la película. ¿La solución? ¿Externalizar parte del servicio de navegación aérea? De nuevo la respuesta sigue una misma lógica: si dicha externalización va a proporcionar un servicio que garantice la seguridad aérea y proporcione elevados estándares a un coste más limitado perfecto. Pero ¿es ese el motivo real? ¿Hay capacidad técnica de control de esos proveedores privados? ¿Cómo se va a verificar que cumplen con los requerimientos del contrato? ¿Qué ocurrirá si hay un accidente? Me temo que aquí el problema es más enrevesado: la CPP como atajo a un conflicto laboral que no se sabe, no se quiere o no se puede solucionar de una forma más o menos razonable. O si ese conflicto se ha azuzado para justificar una solución (la CPP) ya tomada de antemano por otro tipo de intereses. Quién sabe.

miércoles, 21 de julio de 2010

Medición de la transparencia municipal


Acaba de ser publicado el índice de Transparencia de los Ayuntamientos (ITA) 2010 que elabora la organización Transparencia Internacional. Se trata de un índice que intenta medir la apertura de las 110 EELL más importantes de toda España en cinco grandes áreas:


  • Información sobre la corporación municipal

  • Relaciones con los ciudadanos y la sociedad

  • Transparencia económico-financiera

  • Transparencia en las contrataciones de bienes y servicios

  • Transparencia en materias de urbanismo y obras públicas

Para ello se establecen diferentes indicadores (80 en total) que cada Ayuntamiento tiene que valorar en base a un cuestionario inicial pre-rellenado que les remite TI. Esta auto-evaluación sin duda condiciona los resultados del estudio porque no hay ningún ente externo que se dedique a verificar si las puntuaciones que se otorga así mismo cada ayuntamiento se corresponden con la realidad. Aún así hay corporaciones (hasta 18) que directamente ni responden el cuestionario lo que indica el respeto e interés que tienen por uno de los pilares básicos de la gestión pública como es la transparencia.

Teniendo en cuenta estas consideraciones los ayuntamientos que encabezan el ranking son: Bilbao, Gijón, Ponferrada (que da un salto espectacular), Puerto de Santamaría, Sabadell, Sant Cugat del Vallés, Alcobendas, Mataró, . Los peores: Cáceres, Teruel, Almería, Salamanca, Fuengirola.

No es casualidad que los ayuntamientos que obtienen mejores resultados sean pioneros en estrategias innovadoras de gestión pública como la introducción de TIC, la profesionalización directiva o la aplicación de técnicas de excelencia o calidad en la gestión. Especialmente Alcobendas, Gijón, Bilbao o Sant Cugat donde se lleva años trabajando muy bien.

La transparencia en la gestión local es de extraordinaria importancia ya que es aquí donde se dan muchos de los casos de corrupción que aparecen en nuestras Administraciones. El que el índice promedio mejore respecto al año anterior es positivo, aunque no es menos cierto que España ha caido en el último año varias posiciones en el índice que elabora la propia TI. Por tanto hay algo que no encaja: quizá el componente subjetivo de la autoevaluación. O no.

lunes, 19 de julio de 2010

Jóvenes, empleo público y perdida de valor del servicio


Según el portal de empleo Monster, un 70% de los españoles querría trabajar como empleado público. La crisis sin duda ha disparado una cifra que en tiempos de bonanza, cuando había trabajo y se ganaba dinero en el sector privado, no era tan elevada.

La mayor parte de esa mayoría lo hace por tener un trabajo fijo de calidad que le permita disponer de tiempo para su vida privada. Seguridad y derechos cotizan alto ganando enteros frente a nivel salarial y las posibilidades de desarrollo que tradicionalmente ha venido ofreciendo el empleo privado.

Esta es la realidad, una realidad preocupante. Veamos por qué. El hecho de que las motivaciones para trabajar en lo público sean las anteriormente citadas pone de manifiesto un problema amplio calado al cual me refería el otro día: la pérdida de una ética de servicio en el ejercicio de las funciones públicas. La Administración no podía ser inmune a esta falta de principios y valores, tan característica de la sociedad en que vivimos, pero es especialmente grave teniendo en cuenta que las Administraciones las forman personas y, por tanto, esta situación está despojando de legitimidad a lo que supone el servicio público.

El otro día comentaba con un amigo cómo los maestros de toda la vida, que poco a poco se van jubilando, siempre han tenido muy interiorizado su función pedagógica, cuestión ésta que les llevaba a esforzarse incluso más con los alumnos en dificultades para que no se quedaran atrás en el proceso educativo. Lo mismo podríamos decir del cartero de barrio de toda la vida que conoce a los vecinos y se esfuerza por hacer la entrega.

Son dos ejemplos-. Pero la realidad es que hoy los jóvenes que sacan las oposiciones, escudados en el derecho al puesto de trabajo y otros beneficios, por lo general esquivan las dificultades y van a lo cómodo. Eso carcome el valor que los servicios públicos prestan a la sociedad.

Seamos realistas: acceder a un trabajo estable, de calidad y que te permita tiempo para tu vida es algo digno y muy respetable. El problema es cuando eso, que debería ser inherente a cualquier puesto de trabajo, no lo es y se convierte prioridad principal.

Quizá, ante esta situación, tendríamos que pararnos a pensar si esa desafección hacia trabajar en la empresa privada o emprender no tiene algo que ver en cuál es el papel de las personas en el funcionamiento de las empresas y si éstas realmente incorporan la componente humana a una gestión enfocada al beneficio.

Aunque eso ya es otro debate que además no sé si interesa mucho abordar...

viernes, 16 de julio de 2010

Gobierno abierto y su dimension ética

Ayer me publicaron en Expansión.com un nuevo artículo titulado el Gobierno Abierto y su dimensión ética. Son dos las ideas fuerza que pretendo transmitir:

  1. Que siendo el Gobierno abierto una cuestión principalmente de valores no supondría un nuevo paradigma sino el retorno a algunos de los principios inherentes a lo que es la función pública en el contexto del s. XXI. Lo verdaderamente novedoso serían las estrategias, las herramientas para alcanzar el gobierno abierto, no el concepto en sí.
  2. Que el Gobierno abierto no es característico de una u otra opción ideológica. Mal vamos si pretenderlo patrimonializarlo bajo unas determinadas siglas y empezamos así a perder la perspectiva de lo que supone el servicio público con mayúsculas.

Aquí tenéis el artículo completo:

En los últimos tiempos se habla con frecuencia de gobierno abierto o gobierno centrado en los ciudadanos como un paradigma renovador del ejercicio de la política y la administración.

Reflexionando sobre su esencia descubrimos que está dotado de un importante componente ético.

Podemos pues preguntarnos si bajo esta perspectiva se trataría de algo “nuevo” o por el contrario supondría un retorno a valores que, por la propia naturaleza de la función pública, debieran ser inherentes a la misma.

Recordemos que lo público es el espacio común cedido por los ciudadanos en el que, mediante la producción de valor público, se concilian los diferentes intereses en beneficio de la colectividad. Por tanto, lo público es por y para los ciudadanos, por y para las personas.

Frente a lo privado representa un espacio mucho más abstracto y complejo, tanto por la dificultad de definir en si mismo los resultados como por la existencia de numerosos actores con roles diferentes que entran en juego en las distintas fases del proceso de creación de valor.

La práctica de una gestión pública basada en una serie de principios -entre los que se incluyen los básicos del gobierno abierto (transparencia, participación, colaboración)- es una obligación que trasciende el simple cumplimiento de la legalidad: es una cuestión de ética, de principios.
El problema aparece cuando a lo largo de estos años la gestión pública ha ido derivando hacia prácticas alejadas de los valores que se le supondrían. En el plano político la corrupción, el clientelismo, anteponer los intereses particulares (o de partido) o el tacticismo electoral chocan con los principios de gobierno abierto. En el ámbito administrativo la distorsión burocrática ha provocado un enfoque farragoso y endogámico de la prestación de servicios así como una mecanización de las relaciones humanas hacia ciudadanos y empleados públicos.

Por tanto, el gobierno abierto no tanto supondría tanto una nueva forma de gobernar o administrar sino retomar lo que debieran ser algunos de los valores centrales de la gestión pública en el contexto de escenarios contemporáneos (sociedad del conocimiento, problemas sociales complejos y divergentes, tensiones en los servicios públicos, incremento de actores o un nuevo modelo de ciudadanía), reforzándolos y reclamando un mayor protagonismo de las personas – los ciudadanos – en su papel de propietarios, usuario-receptores de servicios y co-productores de valor público.

Finalmente de lo que se trata es poder acercar política e instituciones a los ciudadanos en sus diversas facetas de detección de necesidades, formulación de políticas, creación de valor en la producción o rendición de cuentas. Para lo que se requiere estrategias, estas sí en muchos casos profundamente innovadoras por su carácter rompedor de culturas y dinámicas que durante tantos años han venido impregnando las organizaciones públicas.

El gobierno abierto es pues una cuestión inherente a la ética pública. Ni puede ni debe ser patrimonializado por intereses particulares o fuerzas políticas concretas. Es algo que nos compromete a todos, políticos y empleados públicos, al servicio de los ciudadanos.

*Oscar Cortés, vicepresidente del Club Dirección Pública Esade Alumni y editor de i-public@

jueves, 15 de julio de 2010

Observatorio del empleo público y distorsión burocrática


Hace unos días me refería a las nuevas medidas que el Gobierno había tomado en relación al empleo público entre las que se encontraba la creación del Observatorio de Empleo Público. Me remitía a la publicación en el BOE del RD para, conociendo los detalles de composición y funcionamiento del mismo, emitir una opinión más fundamentada.


Pues bien, ayer se publicó el citado RD y es el momento. Recordemos que el Observatorio del Empleo Público era uno de los puntos del Acuerdo Gobierno-Sindicatos de la Función Pública en el marco del diálogo social 2010-12, acuerdo que como recordaréis el Gobierno (aunque lo niegue) hizo saltar en pedazos al incumplir los compromisos retributivos que del mismo se derivaban, sin negociación previa, vía decreto-ley y afectando sólo a una parte de los empleados públicos (los funcionarios).


Una observación previa: los que redactan estos textos deberían hacerlo con más rigor y seriedad. Como cualquier texto normativo, el RD comienza con una exposición de motivos plagada de frases bien-queda, que no sirven más que para adornar, y que podrían redactarse de otra manera, al menos en estos temas de gestión de personas para no soliviantar más a unos empleados públicos cuyos ánimos ya de por sí andan bastante alterados. ¿Qué os parece? En cualquier proceso de modernización de las Administraciones públicas paraece indiscutible partir de la consideracón de que las personas son la clave del funcionamiento de las organizaciones públicas. Por ello la mejor inversión que se puede hacer en ellas es la inversión en conocimiento para realizar una adecuada selección y mejora de la formación de los recursos humanos, optimizando la cualificación y productividad de los empleados públicos.........


Las intenciones están muy bien como también lo están las funciones que, tal y como se describen en el artículo 3, entran de lleno en los grandes problemas del empleo público y que desde este blog venimos denunciando: evaluación del tipo de empleo necesario, necesidad de profesionales, incorporación de categorías profesionales, dimensionamiento de plantillas por sectores, análisis de qué debe hacerse con medios propios y qué se puede externalizar, etc...


Hasta aquí perfecto. Pero los años me hacen tener algunas dudas: ya en septiembre del año pasado indicaba que Por supuesto dicho observatorio funcionará siguiendo estrictamente los "usos y costumbres habituales" . Y efectivamente en cuando a su composición y funcionamiento el RD desprende los preocupantes síntomas que acaban convirtiendo este tipo de organismos en inoperantes:


  1. Es un órgano consultivo: es decir, emitirá informes, opinará y sugerirá pero ahí podría quedar la cosa. Será el gobierno de turno quien tendrá que tomar decisioneso y eso veremos. Sería de agradecer un poder más vinculante.

  2. Es un órgano colegiado de caracter interministerial: es decir de nuevo otro de estos grandes grupos de trabajo donde los distintos representantes acaban actuando en función de sus intereses particulares y del poder relativo de sus departamentos.

  3. Es un órgano cerrado y endogámico, formado únicamente por representantes de las Administraciones y (excepción) los sindicatos. Seguimos igual, no entiendo por qué no se incorporan personas cualificadas externas (expertos en gestión de personas, catedráticos, etc.) que puedan aportar visiones diferentes.


lunes, 12 de julio de 2010

Tres años de i-public@ ... y lo que queda


Hace unos días este blog cumplió tres años. Es ya un tiempo considerable escribiendo reflexiones sobre los procesos de reforma de la Administración pública; teniendo en cuenta lo veloz que transcurre el tiempo en la red podríamos decir que hemos alcanzado la mayoría de edad en este rinconcito de la blogosfera pública.

Para los amantes de las estadísticas (yo en esto no lo soy) la actividad de i-public@ podría resumirse cuantitativamente en algunas cifras : casi 400 post escritos, más de 1.400 comentarios, unos 225 lectores diarios, y un interesante registro de links y referencias en otros blog y páginas web de medios relacionados con la Administración. Creo que no está nada mal.

La situación actual es extremadamente grave y compleja. Sus efectos sobre lo público van a ser significativos y no me atrevo a asegurar un sector público dentro de diez años que mantenga los mínimos cambios que han caracterizado las décadas anteriores.

Veremos con qué tamaño, ámbito de actividad y cómo va a funcionar . Los ejes de reflexión de este blog, por tanto, irán encaminados a descubrir cómo va a ser la Administración pública post-crisis: el modelo de organización administrativa, el tipo de empleo público y su distribución, el control de las política públicas, el escenario institucional, las nuevas formas de innovación en lo público, el liderazgo en las Administraciones y las derivadas éticas y de comportamiento en las nuevas formas de hacer Administración creo que son los temas de futuro más interesantes sobre los que continuar aportando modestos granitos de arena.

Esperemos que al menos los tres próximos años con el mismo éxito que hasta ahora...

martes, 6 de julio de 2010

Vacantes y recortes


El pasado viernes el Consejo de Ministros aprobó varias medidas interesantes en materia de empleo público: la creación del Observatorio del Empleo Público, la eliminación de casi un centenar de subdirecciones generales y la reducción del máximo de vacantes en los organismos de la AGE.

En relación a la primera mejor esperar a que sea público el decreto para emitir una valoración; la composición y funcionamiento del observatorio en gran medida nos va a dar una idea sobre cómo se pueden desarrollar sus trabajos en el futuro. En cuanto a la eliminación de subdirecciones generales, aunque en muchos casos necesaria (es el caso de muchas de las "adjuntas"), es más propagandística que efectiva: el ahorro va a ser infinitesimal.

Sin embargo sí podemos echar un vistazo a lo que va a suponer la aplicación de la reducción del cupo de vacantes (del 8 al 5%) en las relaciones de puestos de trabajo (RPT) de las estructuras de la AGE. La existencia de vacantes en la plantilla de cualquier organismo supone una peligrosa amenaza para la contención de la masa salarial del mismo. Las vacantes suponen la existencia de dichos puestos en la estructura, la consideración del consiguiente crédito presupuestario y la posible activación del mismo a través de interinidades, comisiones de servicio, desplazamientos u otras situaciones administrativas. Todo ello supone un incremento de la masa salarial y la consolidación en el tiempo de situaciones teóricamente provisionales que, cuando se pretenden deshacer, acaban judicializadas: en muchos casos con sentencias de declaración de fijeza a favor del trabajador y en contra de la Administración que (en el caso de interinidades o eventualidades) acaba por incorporar a su plantilla un efectivo que consideraba eventual.

La existencia de vacantes hay que limitarla al mímino vía amortización o supresión de las mismas. Por ello esta medida del Gobierno así de primeras es positiva y supondrá un ahorro estructural.

Ahora bien, ¿qué vacantes se van a suprimir? Entiendo que lo que aplica es la supresión de puestos de bajo valor añadido (niveles inferiores) muchos de ellos sin sentido en la actualidad. Aquellos que no puedan tener acceso a una RPT pueden echar un vistazo a cualquier concurso-oposición de los que salen en el BOE y descubrirán que muchos de ellos incomprensiblemente a día de hoy se están cubriendo (incluso con personal que es muy útil en su puesto de origen como los carteros de Correos).

No obstante esto no será fácil. Seguramente no todos los esfuerzos de supresión se producirán en puestos de tipo administrativo, auxiliar o subalterno y en algunos casos será necesario (en otros habrá presiones) replantearse la existencia de ciertas jefaturas de sección o incluso de servicio.

Esperemos pues, pero hay un precedente que siembra dudas: la limitación del 10% de la tasa de reposición y la congelación de la OEP en principio positiva tenía un lado oscuro: ha supuesto la casi total inexistencia de nuevas plazas en empleos públicos de más alta cualificación. Y eso no va en la línea de lo que la Administración pública va a necesitar en el futuro.